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Nuevas vidas: 7 personas en situación calle salen adelante

Programa de Tratamiento Ambulatorio del Hogar de Cristo ha ayudado a que personas con consumo problemático puedan reinsertarse en la sociedad. Ir con la verdad fue uno de los aspectos destacados por integrantes de la iniciativa.

Las consecuencias de vivir en la calle puede traer consigo un exceso en el consumo de alcohol y drogas. Eso es lo que el Hogar de Cristo llama “consumo problemático” e intenta dar ayuda a personas con esa situación, a través del Programa de Tratamiento Ambulatorio, liderado por la Fundación Paréntesis.

Reciéntemente siete personas fueron egresadas de la actividad y reconocidas en una ceremonia. Ellos pudieron recuperar a su familia y obtener un nuevo trabajo.

 

Cambio de vida

Mauricio Inzunza tiene 33 años y vive en Talcahuano. Fue uno de los rehabilitados en el programa. “Entré porque estaba mal y quería un cambio de vida. Fui por las mías y estaba aburrido de estar así por consumo de drogas”, señaló.

Hoy vive con su pareja y sus dos hijos, lo que antes no era así. Inzunza señaló que “me trataron con cariño y amor. Aprendí a trabajar la tolerancia, la impulsividad y a buscar otro tipo de cosas. Cuando tenía problemas recurría a la droga, que era lo más fácil”.

“Correr, gritar, saltar, hacer ejercicio y disfrutar con mi familia son cosas que hoy hago. Además, trabajo en una empresa de aseo y me gusta, aunque igual me ha costado. También es importante tener personas cercanas”, señaló el chorero.

Sobre sus peores recuerdos, Mauricio Inzunza afirmó que “fue cuando dormía en la calle y me acordaba de hartas cosas. Uno puede tener mucha plata en el momento, pero se acaba y los amigos eran. En el peor momento no estaban”.

El trabajador agregó que “cuando estuve en la calle me trataban mal, había bastante discriminación y maltrato de otras personas. Igual uno es tonto y se humillaba ante los demás , me dejaba influenciar por ellas”.

De todas maneras, Inzunza sabe que la lucha es larga. “Van a haber momentos en que uno puede flaquear, pero lo importante es ser perseverante. Cuando vuelvo de trabajar me pongo feliz ver a mi pareja y a mis hijos. He vuelto a hablar con mi madre y con mis tíos. Están felices”.

A punto de egresar

Cristian Marchant tiene 50 años y es una de las personas que está muy cerca de recuperarse. Además, tuvo la posibilidad de ver a sus compañeros en la ceremonia .”He estado entre siete y ocho meses en el programa. En el invierno del año pasado se incendió la casa en donde yo vivía. Un monitor me contó de la existencia de éste y al principio no creía mucho en que me pudiera ayudar”.
Marchant llegó al programa por su consumo de drogas y tomó la decisión por iniciativa propia. “Llegué solo. Me gusta cómo se enfoca la ayuda hacia nosotros. En Iquique te cambiaban una droga por otra porque nos empastillaban en todos lados. Aquí nos enseñan a enfocarnos en nuestro problema, qué nos lleva a consumir y el por qué lo hacemos”.

El casi egresado contó que “logré la abstinencia durante seis meses y tuve una recaída. Me daba vergüenza volver, pero hubo una persona que ya pasó por el programa y que me regresó a empujones. Yo me quería ir, pero mis compañeros me ayudaron”.

Cuando Marchant vio a sus compañeros ser reconocidos, señaló que “me produjo orgullo y significa que estamos haciendo las cosas bien. Es bonito escuchar que hace mucho tiempo no fuman. Hay que seguir con esta lucha. Aquí me están entregando las armas”.

Consultado sobre las herramientas que ahora tiene, sostuvo que son “la seguridad en mí, aprender a decir que no, también a tener menos amigos y acercarme más a mi familia. La mejor enseñanza es decir la verdad. Ahora soy alguien que no está consumiendo”.

El Programa de Tratamiento Ambulatorio cumplió 10 años de existencia y más de 200 personas entre las comunas de Talcahuano, Hualpén y Concepción han acudido.

“Van a haber momentos en que uno puede flaquear, pero lo importante es ser perseverante”, Mauricio Inzunza, egresado del programa.

CUMPLE 10 AÑOS

El Programa de Tratamiento Ambulatorio ya tiene una década y fue motivo de celebración en la ceremonia de reconocimiento a las siete personas que se insertaron en ella. El director del Senda, Carlos Vohringer señaló que “esto nació como un programa piloto y terminó siendo una política pública reconocida. Ellos han dado un paso importante para tener más salud y oportunidades”.

 

Fuente: Estrella de Concepción. Por Pablo Martínez Tizka

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