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Buenas noticias dieciocheras

Por Paulo Egenau, director social nacional del Hogar de Cristo.

Estrategias disuasivas como la aplicación de alcotest en las carreteras en fechas como las pasadas Fiestas Patrias son muy importantes y, dadas las cifras entregadas por la autoridad al cabo de las largas celebraciones del 18 de septiembre, revelan cambios culturales positivos.

De más de 38 mil alcotest aplicados, sólo 318 conductores –el 0.8%– tenían presencia de alcohol en la sangre, lo que es un muy alentador resultado, ya que indica una transformación en las conductas que en lo cotidiano uno aprecia. Hoy podemos decir que la gente se cuida más, tiene mayor conciencia. Las personas en comidas, fiestas, eventos sociales, se preocupan de no tomar si andan conduciendo, tienen estrategias de mínimo consumo si el carrete va para largo de modo de que al irse se les haya pasado el efecto alcohólico o prefieren dejar el auto en casa y usar otro medio de transporte. Y así lo expresan.

Las campañas orientadas a separar alcohol de conducción han ido permeando la conciencia colectiva, pero no son suficientes. El esfuerzo central debe estar puesto en estrategias de prevención del consumo de riesgo, desde la más temprana edad, en la familia, en la comunidad. La verdadera prevención no es un adoctrinamiento anti drogas o alcohol, es más bien el deber de apoyar a las personas a desarrollarse plenamente, para no necesitar de ellos para sentirse bien consigo mismos.  En este escenario no debemos olvidar la provisión de programas de apoyo terapéutico, oportunos y de calidad,  para quienes por diversas razones llegan a tener problemas con el consumo de sustancias. Chile ha avanzado en estos temas, qué duda cabe, pero las brechas son aún inquietantes. Requerimos más y mejores servicios en prevención y rehabilitación, para que las personas se distancien de las conductas de riesgo, no por temor a la sanción, sino por sentido y convicción.

 

Publicado en La Tercera.

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