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Carmen Luz Güemes: “No importa por dónde caminemos, el tema es que nos encontremos”

Esta mujer, químico de profesión, madre de cinco hijos, abuela, viuda desde hace más de 20, es una de las precursoras de la Pastoral de la Diversidad Sexual (Padis+), una organización católica de acogida en la fe a lesbianas, gays y bisexuales, que luchan por integrar la diversidad sexual a sus familias al alero de la Iglesia Católica. “Es lamentable lo atrás que está la Iglesia en la comprensión de este tema”.

Por Matías Concha P.

Una tarde de abril, 12 años atrás, Tomás, su hijo mayor, le dijo: “Mamá, no puedo seguir mintiendo, soy homosexual… En esto no hay culpables, no hay que buscarlos. Esto es así, es lo que yo soy”.

Ella se puso a llorar. Hasta ese momento, la homosexualidad era algo completamente desconocido en su vida. “Yo no tenía amigos gay, ni en el colegio, ni en mi familia, no sabía nada. Tampoco era un tema que se conversara abiertamente y menos desde la Iglesia”.

-¿Cómo lo tomaste?

-Lloramos y nos abrazamos por varios minutos y ese abrazo me habló más que mil palabras, supe que nada había cambiado en mi amor por él, que seguía siendo el hijo a quien amaba, admiraba y de quién estoy orgullosa.

Carmen Luz no es capaz de continuar su relato sin quebrarse. Lo hace lentamente. “Hoy doy gracias a la vida por no haberme quedado pegada en las preguntas, en la búsqueda de respuestas… Muy por el contrario, sólo quise que él supiera que mi amor por él seguía siendo el mismo”.

Pero lo realmente difícil estaba por venir: la salida del clóset de un hijo implica luego la salida del clóset de cada uno de los miembros de la familia. Carmen Luz dice que si bien sus otros hijos lo tomaron con cariño, incondicionalidad y naturalidad, aún quedaba esperar la reacción del resto del mundo. “De pronto ya no te es indiferente que alguien diga bromas homofóbicas… Lo mismo pasa con la Iglesia, que aún lo considera todo pecado. Es diferente cuando a uno de los tuyos lo privan de derechos que todos damos por sentados” explica.

Esta realidad le sirvió para enfrentarse a lo que debía hacer: convertirse en una de las precursoras del Grupo de Padres de Padis+. Una comunidad integrada por madres y padres que buscan crecer en una comprensión más amplia y sana de la diversidad sexual, y así acompañar a los hijos en el proceso de aceptación e integración de su sexualidad.

NONA, ¿SABES QUE DOS HOMBRES PUEDEN QUERERSE?

La historia de esta Pastoral comienza en 2010, cuando tocaron la puerta de la oficina del sacerdote Pedro Labrín SJ, luego de que asumiera como Asesor Eclesiástico Nacional de la CVX Chile. Afuera estaban Tomás –hijo de Carmen Luz– y Héctor, dos jóvenes miembros de la CVX con quienes había participado en varias jornadas de formación y retiros espirituales. Los hizo pasar, se sentaron y le dijeron: “Somos gay, y queremos saber si tú, que acabas de llegar, vas a ocupar el magisterio de la Iglesia para agredirnos o podremos vivir nuestra homosexualidad incorporados a esta comunidad”.

Labrín les respondió que no serían agredidos. Y les propuso reunirse y ver qué sucedía. “Todavía me emociona contarlo, imagina la intolerancia que persiste en la Iglesia hoy en día, entonces piensa lo difícil que fue para Tomás en esos años. Piensa cuando  el Papa Francisco apoyó públicamente los derechos de los homosexuales, pero al mismo tiempo mantuvo la discriminación dentro de la Iglesia”, dice Carmen Luz.

Este hecho ocurrió en el vuelo de regreso de Río de Janeiro a Roma. Después de la Jornada Mundial de la Juventud, celebrada en Copacabana, en julio de 2013, el papa Francisco se dirigió a los periodistas del avión y les preguntó: “¿Quién soy yo para juzgar a los homosexuales?”.

Pero en contraste con la igualdad legal, la homosexualidad sigue siendo un tabú dentro de la Iglesia Católica. Y a casi 10 años de las declaraciones de Francisco, aún no se ve ningún cambio estructural. Al contrario, el dogma lo dice claro: “La homosexualidad es pecado”.

-Por eso la Padis+ es tan importante, porque representa a un verdadero Quijote dentro la Iglesia chilena.  A 10 de años de camino se ha replicado en muchas partes del mundo –asegura Carmen Luz.

Hoy la Padis+ está conformada por hombres y mujeres, lesbianas, gays, bisexuales, transexuales (LGBT+) y por mamás y papás con hijas e hijos de la diversidad sexual . Al principio fueron reuniones informales que adquirieron un carácter oficial y la aprobación de la comunidad con la guía de los religiosos Pedro Labrin SJ, María Eugenia Valdés RSCJ, Gabriel Roblero SJ y las laicas Pilar Segovia y Soledad Undurraga (+), miembros de la CVX.

-¿Qué has encontrado en la comunidad?

-Una nueva misión en mi vida que me comprometía más allá de mi situación particular. Acompañar a otros padres y madres en este proceso que a algunas familias les resulta más difícil hacer. Poder dar testimonio de que sí podemos ser una feliz y orgullosa familia diversa, que nuestros hijos e hijas sí pueden ser quiénes están llamados a ser en plenitud. A evangelizar desde la realidad de la diversidad de las familias que reconocemos hoy día. Familias conformadas por padres y madres, familias homoparentales, madres solteras, papás solteros, abuelos que crían niños… La idea del binarismo quedó atrás, la familia la hacen los afectos. Es lamentable que la Iglesia se haya quedado tan atrás con esto y no logre avanzar.

-¿Estás de acuerdo con la adopción homoparental?

-Sí, hoy mi hijo está casado con un hombre maravilloso, ¿qué más quisiera yo que verlos realizados como padres? Es triste que muchos se escandalicen por algo así, pero te pongo un ejemplo, cuando mi nieto mayor que tenía como 3 años, jugaba con unos juguetes, dos autitos, le dijo a su otra abuela: “Nona, ¿tú sabes que dos hombres se pueden querer? Ella le dijo que sí sabía, fue impresionante para ella. ¿Si él lo entiende porque nos cuesta tanto a los adultos?”.

Hoy la homofobia y la transfobia están disparadas en Chile. En 2020 se registraron 1.266 casos de abusos contra la comunidad LGBTI, lo que supone un aumento del 14,7 % con respecto al año anterior y es la cifra más alta desde que se tienen registros. En concreto, hubo 6 asesinatos, 132 agresiones físicas o verbales perpetradas por civiles, 16 abusos policiales, 110 casos de discriminación laboral y 33 de tipo educacional y 379 episodios de marginación institucional, entre otros.

-¿Cómo se acaba con la violencia?

-Hablando las cosas, diciendo la verdad. Disculpa que vuelva a poner otro ejemplo, pero grafica perfecto cómo la verdad cambia realidades. Recuerdo que mi hijo quería contarle a su abuelo que era homosexual, pero pero mis hermanas le decían que mi papá no lo entendería, porque era “muy viejo” o que “venía de otra generación”. Pero él fue tajante en decirle quién era. ¿Sabes qué le dijo mi papá? Le respondió: “Mire Tomasito, lo que importa en la vida es que usted y yo caminemos, si usted tiene que caminar por la calle Teatinos y yo por la calle Morandé, no importa, lo que vale es que los dos caminemos y nos encontremos en alguna parte”.

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