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Francisca, estudiante de Súmate: “Uno deja el colegio porque no le queda otra”

La vida de Francisca (18) cambió en 2008, cuando su padre abandonó a la familia. “Después de eso, se acabó mi infancia; al final, terminé repitiendo primero básico por asistencia, después me pasó lo mismo en séptimo y en primero medio. ¿En qué momento iba al liceo si tenía que cuidar a mis hermanos y hacer aseo en la casa?”, dice ella.

Por Matías Concha P.

Desde entonces la madre de Francisca comenzó a trabajar sin descanso, sus hermanos eran muy chicos y ella, con 9 años, terminó haciéndose cargo de todas las labores domésticas. “Como yo era la mayor no me quedó otra que hacerme cargo de todos ellos. Era difícil, recuerdo que los iba a dejar a la escuela, les cocinaba, ordenaba la casa, era como la segunda mamá hasta que llegaba mi mamá en la noche”.

Francisca estuvo cerca de tres años sin ir al colegio, sus días los dividía en hacer el aseo, cocinar y llevar a sus hermanos al colegio. “Que un niño dejé de estudiar muchas veces tiene que ver con quiebres familiares que hacen que un día el niño esté obligado a trabajar, o a vivir a merced de los narcos en las esquinas”, dice Liliana Cortés, directora ejecutiva de Súmate del Hogar de Cristo, fundación que trabaja desde hace 25 años el tema de la reinserción educativa.

Hoy Francisca está cursando primero y segundo medio. Entró en 2021 a la Escuela Betania de Fundación Súmate, en La Granja. “Yo no culpo a nadie por lo que me tocó vivir, porque mi mamá tampoco eligió eso, nosotras vivimos en piezas, estuvimos en la calle y ella nos sacó adelante trabajando de sol a sol”.

Es relevante el dato que entregó el ministro de Educación hace unos meses, pero pasó inadvertido en medio del incremento de muertes y contagios por coronavirus: casi 40 mil niños, niñas y jóvenes abandonaron el sistema escolar en 2020 a causa de la pandemia.

Para el profesor de la Escuela Betania, Jonathan Oliva (40), los muchachos que llegan a estudiar a la escuela pertenecen a la población donde más impactan la pobreza y la exclusión. “No son ‘delincuentes’ ni ‘patos malos’. Son jóvenes que se sacan la mugre por salir adelante. Imagínate lo complicado que fue para ellos sacar sus estudios en pandemia, la mayoría vive en hogares hacinados sin conexión a internet, hay una brecha digital enorme”.

Así lo vivió Francisca, quien debido a la crisis sanitaria, volvió a abandonar los estudios a raíz de la pandemia, en 2020. “Era un tema poder escuchar a los profes, a eso súmale que somos cinco hermanos, estamos colgados al internet y no tenemos cinco notebook”, explica.

Debido a esto, Súmate entregó a todos sus estudiantes chips con conectividad a internet; tablets a los alumnos de básica a primero y segundo medio, y notebooks a los de tercero y cuarto medio. “Sin esa ayuda, no habría podido volver a la escuela”, finaliza Francisca.

“Que todos los estudiantes tengan acceso a conectividad y a dispositivos fue una de las acciones primordiales para mitigar los efectos de la pandemia en la educación. ¿Recuerdas cuando una niña tuvo que subirse al techo de su casa para conectarse a clases? Eso no puede quedar como un anécdota más en un noticiario”, concluye Jonathan Oliva.

POR LAS MAMÁS SOLTERAS

Hace pocos días, Francisca fue una de los cuatro invitados a la audiencia con Elisa Loncón, la presidenta de la Convención Constitucional, en el antiguo edificio del ex Congreso Nacional. Asistieron Vicente Stiepovich, director social de Techo; Juan Cristóbal Romero, director ejecutivo del Hogar de Cristo,  Melanie Salas, dirigente social de Cerro 18 de Lo Barnechea; y Francisca. ¿El motivo? Entregar el documento con propuestas constitucionales “Constitución y Pobreza”, elaborado en conjunto por nueve oenegés que trabajan en los territorios con los grupos poblacionales más pobres y vulnerables de Chile.

El libro presenta un diagnóstico de la realidad de la pobreza en Chile y también propuestas que buscan garantizar el ejercicio de derecho en temas como vivienda, trabajo, educación y salud.

-¿Qué rol jugaste en la entrega de ese documento?

-Hace poco logramos volver a las clases presenciales, así que he podido conocer a mis compañeros, entonces me ha tocado conocer a chicos que la han pasado pésimo, peor que yo. Fui representándolos a ellos, a todos los cabros del liceo, a mis amigos, a los del barrio. En el fondo, me eligieron porque yo sé lo que es quedar fuera del colegio por problemas que no tienen nada que ver con uno.

-¿Cómo cuáles?

-Como vivir en barrios peludos. Mira, a tres cuadras de mi casa, en la población Santo Tomás de La Granja, está lleno de locos que venden droga. A mí me han asaltado y eso que soy vecina de ellos, imagínate lo que le hacen a los locos que no conocen.

-¿Tienes fe en los constituyentes?

-Igual, sí, fue lo que se pudo lograr marchando. Hoy las mamás solteras necesitan ayuda; lo sé porque a mi mamá no la ayudo nadie, cuando yo era chica.

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