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Versos de tristeza y superación

Era el verano de 1995 cuando, por casualidades del destino, o más bien queriendo ganar una apuesta a mis hermanos, escribí mis primeros versos. Tengo que aceptar que no fueron los más pulcros que redacté, pero fueron el primer paso para comenzar mi idilio con la poesía y las artes. Soy un enamorado de la música y la guitarra, la cual aprendí a tocar con bastante esfuerzo y dedicación. Y si se preguntan cómo describo mi trabajo en la poesía lo resumo como arte más arte y amor por el arte y la cultura. ¿Mi historia? ¡Uf, si supieran!

En busca del camino correcto

Soy de Renca, hermano menor de siete, considerado el más tranquilo de la familia hasta que a los 17 años se me quitó lo tranquilito y comencé a conocer las drogas y el alcohol. Estos vicios me llevaron por un camino pedregoso,
lleno de tristeza y desesperanza, sin embargo, cumplidos los 37 años me volví a enrielar, como decía mi abuela.
Tengo que reconocer -y no es por quejarme- que mi vida ha sido bastante complicada, alejada de la de los grandes poetas que ha gestado nuestra larga y angosta faja de tierra. Pero cada vez que estuve triste, recordaba mi niñez y las aventuras junto a mi hermano en la casa de mi abuela. Qué hermosos años aquellos, la niñez son los mejores años
de la vida, creo.

Tiempo después de la rehabilitación que realicé en Fundación Cerro Navia Joven para el consumo de drogas y alcohol, surge mi relación con Emplea. Mis monitoras me derivaron a este lugar, poco conocido para mí, y según recuerdo me dijeron que en esta Fundación me ayudarían a encontrar trabajo y me capacitarían en la parte
sociolaboral.

Cuando llegué me recibió la señorita Constanza Quintuprai quien fue mi preparadora laboral; allí me capacitaron para enfrentar una entrevista laboral, saber cómo confeccionar mi currículum vitae, conocer las leyes laborales actuales y tener confianza en mi persona. También tengo que destacar que me ayudaron a conseguir bastantes entrevistas laborales.
Actualmente, gracias al apoyo de Corporación Mañana, estoy viviendo en una casa compartida, en la cual tengo responsabilidades y deberes que me permitirán en un futuro poder emanciparme y, si Dios quiere, poder vivir solo.

Vida y arte

Desde que tengo uso de razón me ha gustado todo lo relacionado con las expresiones artísticas, pero no fue hasta cuando tenía aproximadamente 16 años que, junto a mis hermanos, realizamos una particular apuesta en la cual les dije que escribiría un poema. Ante esto, ellos replicaron y me desafiaron a que lo hiciera, pero en su interior no creían que pudiese. No fue el mejor poema, pero fue el comienzo.

Desde los 20 años comencé a plasmar en papel todo lo que sentía en esa difícil edad; la rabia, el dolor y la angustia de tener pocas oportunidades de surgir y ser alguien en la vida.
Corría el año 1995 y en las radios se escuchaba el grupo punk Los Miserables con su cover “Quiero Ver”, de La Polla Records, fue en ese entonces que escuché en la radio Rock And Pop que llamaban a concurso para escribir “Una canción para Los Miserables”. Participé sin ningún ánimo de sacar el primer lugar, sino esperando que alguien leyera mis versos, pero por obra del destino salí elegido entre los cinco mejores del concurso y fui galardonado en dependencias de la radio. Me sentí extasiado y contento por el logro obtenido… esos fueron mis luchados años de juventud.

Pasión de Leer

El taller literario que brindó el Hogar de Cristo fue un regalo caído del cielo.

Que además te comuniquen que vas a aparecer con tus versos, junto a los poemas de la gran Gabriela Mistral, es un honor. Es la primera publicación de mis escritos y me siento realmente feliz por esta oportunidad otorgada; Pasión de Leer es el comienzo de un sueño.
Ya finalizando el año 2015, me siento cada vez más cerca de mis objetivos y tengo una visión más clara y positiva acerca de mi futuro, todo esto gracias a las fundaciones que creyeron en mí como alguien digno de valorar. Con mi historia, se demuestra que si uno quiere, puede salir adelante a pesar de los obstáculos que te pone la vida.
Hoy puedo decir: “No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas, vacilante, extendido, tiritando de sueño, hacia abajo, en las tripas mojadas de la tierra, absorbiendo y pensando, comiendo cada día. No quiero para mí tantas desgracias. No quiero continuar de raíz y de tumba, de subterráneo solo, de bodega con muertos ateridos, muriéndome de pena” (Pablo Neruda, premio Nobel de Literatura 1971).

Rodolfo Moller Silva
Aspirante a poeta, un agradecido de Emplea, Fundación Hogar de Cristo y de la vida.

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