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Como “una cosa mágica”, cataloga su voluntariado. Sin poder definir cómo inició este camino, el voluntariado se ha transformado para este médico en una de sus actividades más importantes.  Pese a tener una agenda copada, intenta participar en las “Ruta Calle” de los días lunes y hoy sus energías están en el proyecto de un  policlínico exclusivo para gente en situación de calle.

Por Edgardo Urrutia

Cada lunes, José Luis Contreras, director del Centro de Responsabilidad Especialidades Ambulatorias y Mixtas del Hospital Sótero del Río, se suma al programa Ruta Calle del Hogar de Cristo, rutina de entrega por los más vulnerables, que realiza desde hace ya tres años.

Allí pone sus conocimientos médicos a disposición de quienes están en situación de calle. Esta experiencia comenzó cuando el norte de nuestro país era azotado por fuertes aluviones, específicamente en Copiapó. Fue uno de sus alumnos de José Luis Contreras, quien lo invitó a   involucrarse en la campaña de ayuda. “Así llegué hasta el Hogar de Cristo, donde conocí a gente maravillosa que trabaja en esto. Entre conversaciones y cafés, me fui adentro en este mundo del voluntariado”, comenta. Cuenta además que en uno de estos encuentros se enteró que necesitaban a alguien que conociera bien el sector. “Yo , en mi juventud, fui concejal de Estación Central, por lo tanto conocía la comuna y a su gente, así es que junto a un amigo nos sumamos a las rutas de calle”.

-¿Siempre con el espíritu de ayudar?

Hubo un momento en que empecé a analizar de dónde venía todo este interés y me di cuenta que mi madre fue mi gran guía. Ella hacia su propio voluntariado por sus convecciones sociales, religiosas y políticas.  Cuando yo era pequeño, ella siempre llevaba a nuestra casa a Sebastián, quien tenía problemas de salud mental  y vivía en la calle.  Lo acogía, lo bañaba, lo vestía con nuestras ropas y lo sentaba con nosotros a la mesa.  Esto a nosotros cuando chicos nos molestaba, porque siempre llegaba sucio y con muy mal olor. Pero después cuando uno es grande, entiende que había un testimonio que ella nos dio en términos formativos; acciones que al final se transformaron en un aprendizaje: el respeto por todos.

-¿Qué es lo que más te ha marcado en las rutas de calle?

Dos cosas, enormemente. El vínculo que se genera con muchas personas. Gracias a mi profesión, yo conozco a mucha gente, pero participar en las rutas amplió mi círculo. Aquí en las rutas se trabaja entregando un pan o una sopa, pero la verdad es que lo que quiere la persona que está en calle es conversar, tener un amigo.  Lo segundo es que, gracias a mi antiguo trabajo de concejal y a mi profesión de médico, conocí a muchos profesionales e incluso políticos que ahora por culpa del alcohol, las drogas o por problemas sentimentales, han terminado mal y viven actualmente en situación de calle. Lo anterior nos hace pensar que nadie está libre de terminar en calle. Nuestra historia puede cambiar de un día para otro. Ahora valoro mucho más lo que tengo y aprendí a compartir aún más. Estas son las experiencias que abren tu mirada a un mundo que está oculto para muchos.

Hace algunos días se lanzó un programa de Identidad de Género para mejorar la atención de los usuarios en el Hospital Sótero del Río, que es liderado por el doctor José Luis Contreras.

Esta iniciativa, pionera en la Región Metropolitana, surgió a raíz de la necesidad de entregar una atención de salud integral a la población transgénero y a sus familias, tanto como acompañamiento psicosocial en la entrega del tratamiento hormonal.

“Nosotros hemos comenzado a capacitar a nuestro personal, para que todas aquellas personas que reciben a nuestros pacientes sepan cómo respetar sus derechos. Algunas de las acciones son, por ejemplo, que cuando llegue una persona trans y esté esperando en la sala, no se le llame por su nombre legal, sino que por su nombre social, para evitar burlas. Es algo tan sencillo, pero que muchas veces hace que estas personas no se acerquen a los establecimientos de salud. Estas se suman a una serie de medidas para ayudar y dejar de vulnerar sus derechos”, explica.

El médico abunda en detalles de la realidad que viven las personas trans y asegura: “Es una población que está muy excluida, por la vulneración familiar, rechazo social o porque no encuentran trabajo”.

Como una buena noticia ha sido catalogada la Ley de Cuidado Inverso. ¿Qué dice esta Ley? La norma indica que los sistemas de salud generalmente no entregan los servicios a la gente que más los necesita.  Para solucionar esta temática y tomando como primer pilar a las personas que viven en situación de calle, el doctor Contreras está gestionando la creación del primer policlínico exclusivo para ellos.

Contreras comenta que actualmente en el Hospital duermen cerca de 50 personas todas las noches, algunas con enfermedades mentales o dolencias básicas, pero que no reciben atención donde les corresponde. Ante esta realidad, reconoce que ya “estamos trabajando de la mano con la sede del Hogar de Cristo en Puente Alto para agendar y atender a todos sus acogidos de manera rápida y ordenada. También queremos que las personas de las otras comunas que atendemos y que están en situación de calle, lleguen a un lugar donde se les respete y se les atienda como se debe. Vamos a destinar médicos, psicólogos, asistentes sociales y todo lo que sea necesario para ayudarlos”.

Ha sido esta realidad social la que ha se ha transformado en el motor principal del maravilloso proyecto del Policlínico que tiene José Luis, quien recomienda el voluntariado en sus recetas como remedio para el mal de la indiferencia y la falta de solidaridad.

Si quieres colaborar con nuestra causa #Involúcrate aquí.

 

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