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Kits de habitabilidad y apoyo psicosocial: Respuesta integral de Hogar de Cristo

Más de 100 voluntarios y trabajadores de Hogar de Cristo laboran en terreno para apoyar a familias que lo perdieron todo tras los incendios forestales. No sólo queremos responder a la urgencia, sino también dar un apoyo integral y contención emocional a quienes viven una de las peores catástrofes que ha sufrido la región de Biobío.
Por María Teresa Villafrade
Enero 28, 2026

El avance de los incendios forestales en la zona centro sur del país dejó un panorama devastador. Más de dos mil viviendas reducidas a cenizas, comunidades completas golpeadas y familias que, en cuestión de horas, perdieron todo. En sectores como Punta de Parra, Lirquén y Tomé el despliegue solidario y el apoyo integral con kits se ha vuelto clave para enfrentar una emergencia que supera incluso tragedias vividas en el pasado.

“El daño que he visto es mayor a lo que han sido los terremotos y otros incendios”, afirma Cecilia Ponce, subdirectora de Operaciones Sociales de Hogar de Cristo en la zona centro sur, quien ha recorrido los territorios afectados y está coordinando el trabajo en terreno.

En Punta de Parra y otras localidades golpeadas por el fuego, la fundación ha activado su Plan de Emergencia, apoyándose en su experiencia de más de 80 años acompañando catástrofes en Chile. El foco está puesto en llegar con ayuda humanitaria inmediata, pero también en resolver un aspecto clave para la reconstrucción: la habitabilidad.

Cecilia Ponce durante la descarga de la ayuda solidaria que llega a Punta de Parra en camiones.

“Estamos trabajando fuertemente canalizando las ayudas solidarias en distintos lugares, con equipos de al menos 100 voluntarios de la misma comunidad, de casas de estudio superior y nuestros propios voluntarios, además de todo nuestro equipo en terreno”, explica Ponce.

¿QUÉ SON LOS KITS DE HABILITABILIDAD?

Uno de los ejes centrales del despliegue es la entrega de kits de habitabilidad, pensados para equipar completamente las viviendas que se están levantando, souienes no han regularizado sus sitios. La meta no es solo entregar una estructura, sino un espacio donde las familias puedan retomar su vida cotidiana con dignidad.

“Queremos llegar con la ayuda humanitaria, pero fundamentalmente también con todo lo necesario para ‘vestir’ una vivienda para las personas afectadas, a medida que éstas se vayan construyendo”, señala la subdirectora. “La idea es que las viviendas de emergencia cuenten de inmediato con cama, camarote, cocina, comedor, batería de cocina, vajilla, hervidor, colchones, almohadas, cubrecamas, frazadas y balón de gas”.

Ejemplo de los productos que contienen el kit que se entrega a los damnificados, totalmente nuevos.

Se trata de enseres completamente nuevos, pensados para grupos familiares de cuatro personas, que permiten cubrir las necesidades básicas desde el primer día y apoyar la recuperación de la autonomía de quienes lo perdieron todo.

Pero hay que sostener este esfuerzo. “Todo esto lo hacemos con el apoyo de las personas que nos están donando, pero queremos motivar a más donaciones a lo largo del país. Solo tienen que dirigirse a la página web de Hogar de Cristo, donde están todas las formas de aportes disponibles”, explica Cecilia Ponce. La fundación además habilitó una página especial donde se informan diariamente las entregas realizadas, como parte de un compromiso de total transparencia en el uso de los recursos.

APOYO EMOCIONAL

El trabajo en emergencia no es nuevo para la institución, pero la magnitud del impacto sí marca una diferencia. “Hogar de Cristo ha estado acompañando en muchas emergencias, estuvimos para el terremoto, para los incendios de 2017, y te puedo decir que en estos territorios el daño que he visto es mayor, devastador y doloroso”, enfatiza.

Junto con las donaciones, la fundación también convoca a sumar manos. “Necesitamos más voluntarios para armar los kits para las viviendas. Los invitamos a acercarse a nuestros centros regionales de Biobío y Ñuble”, señala Ponce. Los equipos están coordinados con municipios y centros de acopio ubicados en Punta de Parra, Lirquén, Concepción, Penco, Tomé, Bulnes, Quillón y Florida.

En esta carpa se desarrolla el programa de apoyo psicosocial de Hogar de Cristo a los afectados en el gimnasio municipal de Lirquén. También se entregan aquí las donaciones de empresas que van llegando a través de la fundación.

Además de la ayuda material, Hogar de Cristo está desplegando un programa de apoyo psicosocial de primera respuesta, que funcionará durante cuatro meses en la llamada “zona cero”. “La gente está deseosa de recibir ayuda, pero también hay muchas personas que necesitan contar cómo están y recibir contención emocional”, concluye Ponce.

MIRA EN ESTE VIDEO DETALLES DEL PROGRAMA DE APOYO PSICOSOCIAL

En medio de la tragedia, el trabajo busca algo más que reconstruir casas: reconstruir la vida, el ánimo y la esperanza de comunidades que hoy intentan volver a levantarse.

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