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Carola Gana: “Hay más suicidios que homicidios entre los jóvenes”

La directora de Fundación Súmate del Hogar de Cristo advierte que reducir la desescolarización a un problema de delincuencia es un error. Habla de salud mental, bullying, pobreza y exclusión, y explica por qué las escuelas de reingreso buscan devolver a miles de adolescentes la posibilidad de construir un proyecto de vida.
Por Ximena Torres Cautivo
Junio 25, 2026

-En Chile, hay muchos más suicidios de adolescentes que asesinatos cometidos por adolescentes -esgrime la directora de Fundación Súmate del Hogar de Cristo, Carola Gana.

El argumento es tremendo pero real cuando se trata de debatir frente a quienes relacionan abandono escolar con delincuencia juvenil.

La profesora de lenguaje y especialista en políticas educativas, que ha ocupado cargos clave en instituciones estatales, como el Ministerio de Educación, y también de la sociedad civil organizada, rechaza esa relación, porque, a su juicio, estigmatiza. Y pasa por alto un problema mucho mayor: los graves problemas de salud mental que tienen los niños y adolescentes hoy en Chile. Más aun los que viven en contextos vulnerables.

Carola estuvo invitada a Hora de Conversar, donde revisamos el estudio de UNESCO que le pone números al tema. En él se demuestra que, mientras un 0.5% de los jóvenes que están en el sistema escolar comete delitos, esa cifra se eleva a casi un 7% entre los que han dejado la escuela.

En el programa, dijo de entrada:,

-Esa es una realidad ineludible. Un problema importante que afecta toda nuestra convivencia. Es una de las muchas consecuencias de la desescolarización de adolescentes y jóvenes, pero hay muchas otras, igualmente riesgosas. Tú mencionas a ese 7 por ciento que dejó la escuela y cometió delito, pero qué pasa con el 93 restante. ¿Dónde y en qué está? Esas son las preguntas que debemos hacernos. Si las políticas que tenemos hoy día solo miran ese pedacito, no van a resolver el problema. Este es un problema complejo, donde una solución parcial y simple, no logrará resolverlo.

Carola Gana Ahumada, directora de Súmate desde 2025., con alumnos de la escuela de reingreso Padre Hurtado en Renca. AGENCIA BLACKOUT

PRIMERO MEDIO: UN PUNTO DE INFLEXIÓN

La precisión no es menor. De hecho, a la directora de Súmate tampoco le gusta hablar de abandono o deserción escolar. Prefiere referirse a interrupción de trayectorias educativas o, derechamente, a exclusión educativa.

Porque, explica, detrás de cada estudiante que deja la escuela hay una historia distinta.

-Hay varios factores que lo explican. Primero, una mirada más amplia: la exclusión social. La pobreza influye, aunque no es la única causa. También hay jóvenes para quienes la oferta educativa no resulta pertinente. Chicos con necesidades educativas especiales, con problemas de salud mental que no fueron identificados a tiempo y que se fueron agravando. Finalmente, no encuentran respuesta dentro del sistema.

Otro factor decisivo es el bullying.

-Aunque no lo creas, es muy fuerte en nuestra sociedad. Y afecta especialmente a jóvenes que están en una etapa, la adolescencia, donde la identidad cumple un rol fundamental. Se sienten incómodos, excluidos, solos. Y muchas veces esa soledad termina alejándolos de la escuela.

-Lo más preocupante es que el bullying no siempre proviene de los compañeros. Incluso algunos profesores en escuelas regulares terminan reproduciendo dinámicas que hacen sentir excluidos a esos estudiantes –le comentamos.

Conciliadora, como es, Carola Gana se va por otro carril. El de las razones menos visibles pero muy cotidianas, como el tener que cuidar a hermanos menores o familiares mayores. O el de jóvenes que necesitan trabajar porque en sus casas faltan ingresos.

-No importa que tengan 14 años. Las necesidades básicas no están cubiertas y la urgencia termina imponiéndose. En esos contextos, la educación deja de ser una prioridad -reflexiona.

-¿Cuándo se produce con mayor frecuencia el abandono?

-En Chile ocurre fuertemente en primero medio. Como país hemos logrado resguardar bastante bien la enseñanza básica, pero es en la enseñanza media donde comienza este proceso de exclusión.

Carola Gana hace hincapié en el 93 por ciento de jóvenes que pese a haber salido del sistema escolar no comete delitos. ¿Dónde está, qué les pasa?, se pregunta. y Destaca que hay más suicidos que homicidios cometidos por adolescentes. 
AGENCIA BLACKOUT

EL COSTO DEL REINGRESO 

Es entonces cuando vuelve a aparecer el tema que más le preocupa, el de la salud mental. Que cada vez se traduce en más en fenómenos que cuesta entender, como las cada vez más comunes autolesiones.

-El aislamiento, la soledad y también las redes sociales están teniendo un impacto enorme. Hoy puedes tener a un joven una tarde, una semana o incluso un mes entero encerrado en una suerte de scroll permanente. Y muchas veces los adultos consideran que eso es normal, No lo ven como un síntoma de algo mayor.

La complejidad de esos casos explica también por qué las escuelas de reingreso funcionan de manera distinta a una escuela tradicional.

En Súmate, cuenta su directora, el trabajo no se limita a profesores y asistentes de la educación.

-Tenemos duplas psicosociales, terapeutas ocupacionales, programas PIE y una coordinación permanente con las redes de salud y protección de cada territorio. No basta con derivar a un joven. Hay que acompañarlo.

Y hace notar una paradoja del sistema, que el país todavía no logra resolver.

-En Chile existe una muy buena política pública: el Programa de Integración Escolar. Gracias a ella, educadores diferenciales apoyan a estudiantes que requieren acompañamiento especializado. El problema es que la política está diseñada para que algunos estudiantes de cada sala reciban ese apoyo.

En las tres escuelas de reingreso que tiene Súmate ocurre algo muy distinto.

-Prácticamente, todos nuestros estudiantes lo necesitan. Esa es la diferencia. La política considera recursos especiales para siete estudiantes por curso. En nuestros colegios, la necesidad es mucho más amplia.

La consecuencia es evidente: educar a estos jóvenes cuesta más.

INVERTIR EN LO MÁS NECESARIO

-No sólo porque se requiere un equipo interdisciplinario robusto. También porque estamos hablando de profesionales altamente especializados y de acompañamientos mucho más intensivos que en una escuela regular.

Y, sin embargo, un financiamiento ad hoc no está. No existe. Y la discusión sigue empantanada en el Congreso.

-La modalidad de reingreso existe desde 2021. El Estado la reconoció a través del Decreto 50. Es decir, reconoce que hay jóvenes que necesitan una forma distinta de completar su trayectoria educativa. Pero esa modalidad no tiene financiamiento propio. Tenemos reconocimiento legal, pero no contamos con una subvención acorde a lo que hacemos.

Actualmente, explica, las escuelas de reingreso reciben recursos como si fueran establecimientos para jóvenes y adultos -los llamados EPJA-, aunque atienden una realidad completamente diferente.

-Recibimos una subvención cercana a los 95 mil pesos por estudiante. Muy lejos de lo que realmente requiere este trabajo.

Los alumnos de las tres escuelas de reingreso de Fundación Súmate, dirigida por Carola Gana, se capacitan en oficios. El reingreso escolar, destaca, es una modalidad mucho más cara y compleja, que la escuela regular. AGENCIA BLACKOUT. AGENCIA BLACKOUT

-¿Y cómo logran sostenerse?

-Aquí aparece la generosidad de nuestro país. Somos parte del Hogar de Cristo y son los aportes de personas, empresas y organizaciones los que permiten cubrir esa diferencia. Son ellos quienes hacen posible que estos jóvenes puedan terminar su enseñanza media y construir un proyecto de vida.

Porque, insiste, de eso se trata finalmente.

-No es sólo obtener una licencia de cuarto medio. Es recuperar una trayectoria educativa, abrir oportunidades laborales y, para muchos, volver a creer que la educación superior también puede ser una opción.

Por eso sigue con atención la discusión legislativa que busca dotar de financiamiento permanente a la modalidad.

-Estoy esperanzada. Fue muy interesante escuchar el debate parlamentario. Había representantes de sectores políticos muy distintos y todos parecían coincidir en algo: tenemos un problema de financiamiento que debemos resolver.

La comisión mixta tiene ahora la última palabra. Y para Carola Gana, más allá de las diferencias políticas, el desafío es uno solo: que el país decida si está dispuesto o no a invertir en quienes alguna vez quedaron fuera del sistema escolar.

CONFIANZA Y AUTOCONFIANZA

Volviendo al tema que nos convoca -abandono escolar y delincuencia juvenil-, la directora de Súmate no se cansa de decir que se trata de una mirada reduccionista. Y de un error.

-Por supuesto que existe un problema de convivencia y uno de los riesgos es terminar vinculado a la delincuencia. Pero es sólo uno de los riesgos. También están el consumo problemático, el embarazo adolescente y, claramente, los problemas de salud mental. Y mientras más tiempo pasa, más difícil es revertirlos.

En las escuelas de reingreso de Súmate esa realidad está presente todos los días. Pero Carola Gana aclara que la misión de la escuela no es reemplazar a los servicios de salud.

-La escuela no está llamada a hacer terapia. Lo que sí debe hacer es ofrecer un espacio seguro, donde los jóvenes puedan desarrollarse y aprender. Debe ser un ambiente que los proteja, que los haga sentirse seguros para que cada uno de ellos pueda desplegar sus mejores competencias.

Por eso trabajan con equipos interdisciplinarios y una fuerte coordinación con las redes territoriales.

-No basta con derivar. Hay que acompañar. Tenemos duplas psicosociales, terapeutas ocupacionales, equipos PIE (Programas de Integración Escolar) y una relación permanente con los servicios de cada comuna.

Lo que encuentran con frecuencia, sin embargo, no son necesariamente cuadros clínicos complejos.

-Son jóvenes que llegan con una enorme desconfianza en sí mismos. Han vivido el fracaso escolar, el rechazo, el bullying. Necesitan volver a creer que son capaces.

Y ahí aparece una palabra que repite varias veces durante la conversación: vínculo.

-Necesitan confiar en sí mismos, pero también sentir que hay adultos que confían en ellos. Que equivocarse no es motivo de sanción, sino una oportunidad para aprender.

 

 

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