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¿Qué es la pobreza?

¿Y cómo se mide en Chile?

30 Septiembre 2023 a las 15:52

El concepto de pobreza se asocia a la insatisfacción de necesidades básicas. Así de simple. En la actualidad se utilizan dos maneras complementarias de entender y medir sus diversas expresiones: la pobreza monetaria o por ingresos y la pobreza multidimensional.

Para medir pobreza monetaria, se establece una “línea” mínima de ingresos, a partir de la cual todo ingreso inferior ese “umbral” se considera insuficiente para satisfacer necesidades básicas. Una persona puede encontrarse por encima del umbral de la pobreza monetaria, y aun así presentar carencias significativas en ámbitos como salud, educación o vivienda, por mencionar algunos. De ahí la importancia de medir ambas pobrezas, ya que la multidimensional evalúa directamente la satisfacción de necesidades agrupadas en distintas esferas del bienestar.

En Chile el principal instrumento para medir ambas pobrezas es la Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional (CASEN). Tiene cobertura nacional y su realización está a cargo del Ministerio de Desarrollo Social y Familia. No es censal; esto significa que sus datos corresponden a una muestra representativa del país y sus habitantes. Se empezó a utilizar en 1985 y, desde 2013, considera la medición de la pobreza multidimensional.

Este diagrama explica cómo evolucionó el actual instrumento que mide la pobreza en Chile.

La Encuesta CASEN 2022 resultó sorprendente al darse a conocer este 2023. Da cuenta de una disminución histórica de la pobreza en Chile, alcanzando el nivel más bajo del que se tenga registro. La pobreza por ingresos es de un 6,5%, lo que corresponde a 1.292.521 personas en esta situación. Este porcentaje representa un descenso de 4,2 puntos en relación a la CASEN 2020, que arrojó una tasa del 10,7% de pobreza monetaria.

Este gráfico refleja el sorprendente resultado de la CASEN 2022 en términos de descenso de la pobreza monetaria o por ingresos.

Si bien estos resultados representan un avance en la reducción de las brechas socioeconómicas y de inclusión social, los datos deben ser observados con cautela. Lo más importante respecto de los datos de pobreza monetaria tiene que ver con los ingresos autónomos. Estos son los que reciben los hogares como consecuencia del trabajo de sus miembros.

Esos ingresos autónomos cayeron fuertemente en la CASEN 2020 en los hogares más pobres, ya que las personas de menores ingresos y mayor exclusión fueron las más impactadas por la pandemia. Y aunque la CASEN 2022 muestra un leve aumento de los ingresos autónomos, están por debajo de sus niveles pre-pandemia, medidos en la CASEN 2017. El promedio, los hogares del primer quintil de ingresos, el más carenciado, es de 254.840 pesos al mes.

El gráfico nuestra los quintiles que están bajo la línea de la pobreza en cuanto a ingresos.

¿Cómo se explica entonces que la pobreza monetaria haya descendido?

Por los subsidios monetarios, que se suman a los ingresos autónomos de los hogares. Los últimos gobiernos han incrementado de manera sustancial su gasto en transferencias monetarias o subsidios, para paliar la delicada situación socioeconómica que se generó por la pandemia.

Casualmente, si se comparan los ingresos monetarios del primer decil que entrega la CASEN 2017, ha hecha previa a la pandemia por COVID, con los de la última encuesta CASEN la cifra se invierte en las mismas proporciones. Así, si antes las personas lograban su ingreso con un 63% proveniente de su propio esfuerzo y trabajo, hoy ese porcentaje es de sólo 37% y el resto se complementa con aportes monetarios estatales, ya sea bonos o subsidios.

Los subsidios directos son una fórmula rápida para complementar los presupuestos familiares, cuestión que se comprobó en la emergencia pandémica. Sin embargo, están hechos para responder a un contexto económico nacional e internacional particularmente desfavorable, lo que no asegura su mantención a lo largo del tiempo. No son eternos. Esto hace prever que en la próxima medición de CASEN la pobreza se estanque o incluso aumente.

LA POBREZA MÁS RICA

Ya dijimos, es la multidimensional que como su nombre lo indica mide varias dimensiones, como salud, vivienda, educación, las que forman parte del bienestar de las personas y entrega un análisis más fino de sus reales carencias.

Según la CASEN 2020, la pobreza multidimensional también se redujo en la última medición. Pasó de un 20,3% en 2020 a un 16,9% en 2022, porcentaje que ubica a 3.313.549 personas en pobreza multidimensional.

También baja la pobreza multidimensional en la CASEN 2022, pero hay que detenerse a mirar estos resultados con atención.

Al igual que sucede con la pobreza por ingresos, todos los grupos etarios disminuyeron su pobreza multidimensional en relación con CASEN 2017. Pero nuevamente se requiere afinar la lupa para no alegrarse demasiado.

En pobreza multidimensional los grupos etarios con mayores niveles de pobreza son las personas mayores (60 años y más), y los niños, niñas, y adolescentes (0 a 17 años), y los jóvenes (18 a 29 años).

El caso de los adultos mayores es elocuente. Y se entiende claramente en el siguiente gráfico. Los mayores de 60 años están entre los más favorecidos por bonos y subsidios y cuentan hoy con la Pensión Garantizada Universal (PGU). Eso hace que este grupo etario tenga apenas un 3,1% de pobreza por ingresos. Pero en cuanto a las demás carencias, las que mide la pobreza multidimensional están en un 19%.

El ingreso no lo es todo. Pese a que la pobreza por ingresos está en una cota bajísima, la multidimensional entre las personas mayores de 60 años, llega a 19%.

Mientras que el 16,5% de las personas entre 0 a 59 años se encuentran en situación de pobreza multidimensional, en las personas de 60 años y más la proporción alcanza el 19%. Estos datos reflejan que, a pesar de contar con ingresos mensuales suficientes como para satisfacer necesidades básicas, este ingreso resulta insuficiente para resolver aspectos fundamentales de la inclusión social y el desarrollo de capacidades. Esto se aprecia en variables multidimensionales como atención de salud, trato igualitario, vivienda y entorno, entre otros.

Al analizar los indicadores de la pobreza multidimensional, es posible identificar que la mayoría de las carencias han disminuido en relación con CASEN 2017 y 2020.

Sin embargo, los resultados de Casen 2022 reflejan la persistencia de brechas en grupos especialmente vulnerables, como se observa con la mayor proporción de niños, niñas y adolescentes en situación de pobreza por ingresos en comparación a la población mayor de 18 años. Y la mayor concentración de personas mayores en situación de pobreza multidimensional en contraste a la población menor de 60 años. Con la desproporcionada concentración de personas migrantes en situación de pobreza tanto por ingresos como multidimensional y con el incremento de la brecha entre hombres y mujeres en pobreza, y con otras diferencias entre regiones. Además, algunas de las carencias que componen la pobreza multidimensional empeoraron con respecto a sus niveles pre-pandemia. Estas son: atención en salud, ocupación, entorno, apoyo y participación social y trato igualitario.

QUÉ HACE EL HOGAR DE CRISTO

Hogar de Cristo atendió en 2022 a 43.914 personas en situación de pobreza y vulnerabilidad, a través de 258 diversos dispositivos a lo largo de todo Chile. De ellas, casi 10 mil son personas en situación de calle, los más pobres entre los pobres. Y quienes no están contabilizadas por la encuesta CASEN.

Hogar de Cristo aborda la pobreza extrema, la de grupos que ni siquiera aparecen considerados en la encuesta.

Tampoco están bien representados los hogares de familias que viven en campamentos. Existe además una distorsión que han señalado los técnicos: el efecto de la imputación del alquiler en los ingresos totales del hogar. Esta estimación no constituye un ingreso líquido disponible para que las familias cubran otros gastos. Y su aumento no implica tampoco una mejora en la calidad de las viviendas.

Hogar de Cristo trabaja con foco en las poblaciones con mayor pobreza y vulnerabilidad. Allí están esas 443.474 personas que presentan ambos tipos de pobreza, la por ingresos y la multidimensional. Son los adultos mayores en abandono; las personas en situación de calle; hombres y mujeres con discapacidad mental; niños, niñas y jóvenes excluidos del sistema escolar, entre otros grupos de especial cuidado.

La pobreza es compleja; superarla no es simple. Y por eso se requiere de todos para irla reduciendo sistemáticamente con soluciones integrales, que pongan a las personas al centro, reconozcan su capacidad de agencia y favorezcan su inclusión social.

 

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