Violeta Martínez Flores (72) nunca imaginó que su trabajo como dirigenta social en la comuna de Copiapó, ayudando principalmente a personas mayores y niños, le haría obtener un reconocimiento nacional tan importante.
El pasado 8 de agosto, en el Salón de Honor del ex Congreso Nacional, la copiapina ex jugadora de básquetbol recibió el máximo galardón en la segunda versión del Premio Anual Dirigencia Social y Comunitaria que entrega la División de Organizaciones Sociales y el Senado. Ello para fortalecer el vínculo entre las comunidades y el Estado, además de contribuir a identificar las necesidades de las distintas regiones y avanzar en soluciones.
En la ocasión, más de 500 dirigentes sociales provenientes de distintas regiones del país se reunieron para saber quiénes serían los 16 reconocidos, uno por cada región de Chile.

Violeta Martínez (al centro, de chaqueta roja) muestra el premio que se le otorgó en el ex Congreso Nacional.
En representación de Atacama fue distinguida Violeta Guadalupe Martínez Flores, quien además recibió el Premio Nacional de la Dirigencia Social y Comunitaria 2026, convirtiéndose en la representante regional que obtuvo el máximo reconocimiento de esta edición.
“Estaba demasiado emocionada, porque nuestro trabajo es completamente voluntario y me nace del corazón el poder ayudar a otras personas. Me siento orgullosa de representar a la región de Atacama, porque no soy yo sola, somos muchos dirigentes que nos preocupamos de ayudar a los niños y a las personas mayores más vulnerables”, nos dice.
Violeta es la presidenta de la Fundación Luz de Esperanza, con personalidad jurídica desde 2017. La creó hace 9 años al darse cuenta de la soledad y abandono de muchos adultos mayores en su región. Su organización es parte de la red de Acción Solidaria de Hogar de Cristo.
“Estuve a cargo de la Asociación de Básquetbol que integraban 40 clubes entre damas y varones durante 22 años y en la que también hacíamos labores sociales. Pero el 2012 me retiré para dedicarme a cuidar a mis papás. Así me di cuenta de que no había espacios para ellos ni para entretenerlos ni para formarlos”, cuenta desde la flamante sede ubicada en calle Federico Errázuriz 881, en la Villa Los Presidentes, Copiapó.
Antes de contar con esa sede, hace cuatro años, ella se dedicó a visitar las distintas poblaciones para organizar encuentros y actividades para los adultos mayores. Entonces llegó la pandemia. Durante tres meses mantuvo ollas comunes especiales para ellos, en especial en Paipote, comuna con una alta población mayor muy vulnerable.

La sede de la Fundación Luz de Esperanza en Atacama.
“Estamos apoyando también varias casas tuteladas visitando regularmente a los beneficiados y con el apoyo de Pucobre, apoyamos diez clubes de adultos mayores”, agrega.
En su sede se realizan talleres y se dan a conocer proyectos para que los mismos mayores elijan los que más les gustan. “No soy de imponer nada”.
Hace poco, la Universidad de Atacama les dio clases de digitalización. Y a través del Cesfam Manuel Rodríguez, recibirán pronto periódicamente a kinesiólogos, nutricionistas y psicólogos.
Violeta llama “abejitas” a las voluntarias e integrantes de Luz de Esperanza. Más recientemente, están apoyando a Familias de Acogida con ajuares completos que tejen para las guaguas y niños.
“Cada persona mayor que viene a aprender algo nuevo en nuestra sede, es invitada a donar de su tiempo a quienes más necesitan. Pero existen reglas como el buen trato, no fumar y que todos ayuden al aseo y ornato. Para eso creamos comisiones de tesorería, de cumpleaños y de limpieza”.
Reúnen ropa, juguetes, pero todo lo van categorizando por tallas y edades. “Acá nada se entrega sin una completa verificación de buenas condiciones”.

Las “abejitas” tejedoras trabajan incansables a favor de los más vulnerables de su región.
Hasta una canción le han dedicado a Violeta por este merecido premio nacional a la dirigencia social y comunitaria: “Agradezco la canción, pero yo le quiero dar un reconocimiento especial a mi esposo, por su paciencia para acompañarme en todas las actividades que se nos ocurren. Su apoyo y el de todas las dirigentes de la región, ha sido fundamental”.
Le preguntamos qué tanto le ha ayudado ser parte de la Red de Acción Solidaria de Hogar de Cristo, ante lo cual responde rotunda: “Estoy muy agradecida de pertenecer a esta red, para mí es un honor aportar desde el corazón a quienes más lo necesitan, servir y ayudar siempre será mi forma de entregar amor y esperanza. Sé que hay muchas más organizaciones trabajando por el bien común. Lo sé porque en Acción Solidaria habemos muchas de ellas”, concluye.

Todas las donaciones se entregan categorizadas y dispuestas en forma impecable.
Los 16 dirigentes reconocidos por su compromiso, liderazgo y trabajo voluntario, fueron:
María Carolina Gaete Brito. Región de Arica y Parinacota.
Jhovanna Andrea Mamani Esteban. Región de Tarapacá.
Jacqueline del Carmen Echeverría Cortés. Región de Antofagasta.
Violeta Guadalupe Martínez Flores. Región de Atacama.
Yanet Soledad Ampuero Castro. Región de Coquimbo.
Iván Demesio Mardónez González. Región de Valparaíso.
Hilda del Pilar Cáceres Cantillana. Región Metropolitana.
Héctor Gregorio Rivas Castro. Región del Libertador General Bernardo O’Higgins.
Carmen Rosa Salas Rosales. Región del Maule.
Alfonso María Jara Fernández. Región de Ñuble.
Guadalupe del Carmen Carrasco Rosales. Región del Biobío.
Patricia Angélica Quilodrán Godoy. Región de La Araucanía.
Cristina Sudelia Manzano Gacitúa. Región de Los Ríos.
Juana del Carmen Quilaqueo Canio. Región de Los Lagos.
Sandra del Tránsito Vargas Leiva. Región de Aysén del General Carlos Ibáñez del Campo.
Gloria del Carmen Vargas Sánchez. Región de Magallanes y de la Antártica Chilena.
El reconocimiento se enmarca en las actividades del Mes de la Dirigencia Social y Comunitaria, cuya conmemoración tiene como fecha central el Día Nacional del Dirigente Social y Comunitario, cada 7 de agosto.

El Seremi Jorge Díaz y Violeta Martínez.
Para Atacama, la distinción obtenida por Violeta Guadalupe Martínez Flores representa un reconocimiento al trabajo de las organizaciones y dirigentes que diariamente contribuyen al desarrollo de sus comunidades en las distintas comunas de la región.