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Diego San Martín: ¿En Los Muermos o en Puerto Montt?

Con 21 años, este joven está recién terminando su cuarto medio en la escuela de reingreso Padre Álvaro Lavín de Maipú. Tras pasar por 10 colegios, su llegada desde Los Muermos -Puerto Montt- a Santiago terminó coronada con una conversación de tú a tú con el presidente José Antonio Kast en el Día de la Solidaridad. El mandatario, al conocer bien la zona, le preguntó si había estudiado ¿en Los Muermos o en Puerto Montt? Esta es su historia.
Por María Teresa Villafrade Foncea
Agosto 19, 2026

“El presidente Kast me pareció bastante sencillo y objetivo, estaba muy interesado en saber por qué me había atrasado tanto en mis estudios”, dice Diego San Martin (21), al finalizar su conversación con el mandatario durante la entrega de la “Cartografía Social 2025”, en el Día de la Solidaridad.

Diego es alumno de tercero y cuarto medio en la escuela de reingreso Padre Álvaro Lavín, en Maipú, a la que recién llegó en marzo de este año desde Puerto Montt. No ha sido fácil que él se adapte a estudiar. Por eso afirma que lo probó todo antes de llegar a donde definitivamente supieron motivarlo y entenderlo.

-Yo pasé por diez colegios de los más variados sistemas educativos, colegios evangélicos y de distinta índole, incluso hice exámenes libres. El último fue un aula de reingreso en la escuela Los Muermos, en Puerto Montt, donde me hablaron de la escuela de la fundación Súmate cuando les dije que tenía que venirme a Santiago.

-¿Y qué diferencia notaste en la escuela Álvaro Lavín?

-Muchísima, pero lo principal es que me ayudaron a fortalecer mi confianza, más que a centrarse en mis puntos débiles. Antes sencillamente yo no ponía atención.

Está ansioso por terminar la enseñanza media y estudiar para ser controlador aéreo. Vive en Cerrillos, pero diariamente debe trasladarse a la comuna de Maipú, son 40 minutos de viaje que no le pesan.

Diego dice que en la escuela Padre Álvaro Lavín, en Maipú, aprendió a confiar en sí mismo.

“Yo extrañaba mucho a mi familia, por eso regresé. Me estaba deprimiendo allá en el sur. Es todo muy tranquilo y bonito, pero yo soy muy urbano y no había ambiente juvenil”. 

EL INTERÉS DE KAST Y LOS AVIONES

Cuando sus profesores le pidieron que representara a la Fundación Súmate en el Día de la Solidaridad, Diego no podía creerlo. Si bien estaba muy nervioso al saber que hablaría cara a cara con el presidente José Antonio Kast, decidió apañar.

“Mis profesores han sido muy buenos conmigo, se preocupan de sostenernos emocionalmente. Están siempre pendientes de que aprendamos realmente, entonces es otra dinámica. Sentí que podía asumir ese desafío y que me serviría para la vida”.

Jamás imaginó que el mandatario se iba a interesar tanto en preguntarle detalles de su educación, sobre todo de su paso por Los Muermos, comuna que José Antonio Kast conoce bien. Al terminar, se sintió contento de haber superado esa prueba y de haber dejado en alto su escuela de Maipú.

“Es la primera vez que siento que estoy aprendiendo. Y realmente me he insertado al estudio de nuevo. Me he motivado para lograr ser controlador de tránsito de aviones. Siempre me ha gustado el tema de los aviones, pero no me veía como piloto de avión. Me parece más bacán estar en la torre de control, dando las órdenes”, dice sonriente.

Ya hizo averiguaciones y sabe que la escuela de la Dirección General de Aeronáutica Civil está en San Pablo y se exige saber inglés.

MENTES BRILLANTES QUE SE PIERDEN

Ahora, después de la entrega de la “Cartografía Social 2025” al mandatario, en donde uno de los capítulos fue escrito por Fundación Súmate, Diego es un promotor de las escuelas de reingreso que permiten que jóvenes como él, que se han atrasado en sus estudios, retomen sin complejos ni traumas.

“Mi mayor intención de estar acá es que se promuevan estas escuelas en provincias, en regiones, en todas partes. Que se expanda más para el norte y para el sur. Porque allá es mayormente donde yo veía que los jóvenes no llegan a cuarto medio. Como que se dedican más a la cultura del trabajo, entonces le falta más integrar el tema del estudio”.

Diego se fue al sur a los 19 años, por problemas familiares y algo de depresión. Es el mayor de tres hermanos.

Para él lo más desolador y se lo dijo al presidente Kast es que “se pierden mentes brillantes, se pierde parte importante del futuro de Chile”.

Diego junto a Nancy y Gilda, las otras dos mujeres que contaron su experiencia al Presidente Kast y su esposa, María Pía Adriasola, en el Día de la Solidaridad.

Sabe que algunos tienen que trabajar para ayudar a sus familias. En su caso, él realizó muchos trabajos informarles en el campo, desde cosechar sacar papas hasta cortar leña. Conoció el sacrificio que implican este tipo de labores.

-¿Cómo te llevas con tus compañeros de escuela?

-Los compañeros también son muy simpáticos. A pesar de que vienen de situaciones igual complejas, no falta el compañerismo. Y los profes se encargan de que el ambiente sea muy acogedor también. Están ahí siempre fomentando la buena convivencia, que aprendamos a tratarnos con respeto y a tener empatía. En el fondo, nos van ampliando la conciencia.

No sabe por qué lo eligieron a él entre todos los alumnos de las tres escuelas de Súmate en la región Metropolitana para hablar en nombre de los excluidos del sistema escolar frente al primer mandatario y su esposa, María Pía Adriasola.

Diego jamás imaginó estar compartiendo un desayuno con el presidente José Antonio Kast y su esposa, María Pía Adriasola. Y menos que tendrían interés en saber si estudió en Los Muermos o en Puerto Montt.

“No sé, la verdad, me dijeron que tengo facilidad para expresarme y de llegar a la gente”.