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Cristián del Campo sj “En tres días no le podemos pedir al Papa Francisco que haga un milagro”

“Nuestro país está más secularizado, con menos pobreza y más abierto al mundo. También mucho más diverso, por lo que Chile es menos católico. Lo católico dejó de ser hegemónico y pasó a ser una fuerza importante, pero una fuerza entre muchas otras”.

“Tenemos que darnos cuenta que esta no es una sociedad híper mayoritariamente católica, y por lo tanto ya no podemos llegar siempre con la autoridad de decir que esto es así porque es así y siempre ha sido así. Mentira”. “Donde creo que puede haber más luz, a mi modo de ver, es en La Araucanía, justamente porque creo que es donde hay más oscuridad en el sentido de la poca claridad que tenemos sobre lo que hay que hacer”.”

Por Mauricio Mondaca L.

Escucha el martilleo incesante de un grupo de maestros. Cuenta los asientos de quienes van a participar en la reunión “familiar”. Lee los mensajes en el camino que lleva a uno de los lugares más importantes para los jesuitas chilenos y entre tanto intenta atender el teléfono. Como ingeniero comercial, el sacerdote Cristián del Campo, provincial de la Compañía de Jesús en Chile, no ha dejado nada al azar en las semanas frenéticas en que la congregación que recibirá a uno de los suyos, Jorge Bergoglio, el Papa Francisco, prepara su espacio más íntimo para la ilustre visita.

En el santuario ubicado en Estación Central, donde descansan los restos de Alberto Hurtado, uno de los dos santos de Chile, el Papa se reunirá el 16 de enero, a las 19 horas, con sus compañeros jesuitas y tendrá un encuentro, solicitado por él, con quienes son parte de obras sociales como el Hogar de Cristo.

“Esto es como un empujón, pero nada se sigue moviendo solo después de un empujón. A ti te pueden dar un empujón para empezar a pedalear, pero tienes que seguir tú”, afirma el hijo de la cantante Gloria Simonetti, quien cree que el gran desafío de los católicos en Chile es seguir adelante reforzando la labor religiosa luego de que el Pontífice deje el país rumbo a Perú.

Ex capellán de Techo, Del Campo adelanta que las horas que el Pontífice pase en La Araucanía podrían marcar su visita de Estado y pastoral, “porque creo que es donde hay más oscuridad en el sentido de la poca claridad que tenemos sobre lo que hay que hacer”.

Vínculos con Chile

Para los jesuitas tanta preparación no es en vano. Francisco, el primer Papa de América, tiene un vínculo fundamental con Chile. Tras estudiar Química e ingresar al sacerdocio en el seno de la Compañía de Jesús, llegó al país a completar su formación en 1958, cuando ingresó al seminario de los jesuitas chilenos que está en la actual Casa de Retiro del Padre Hurtado, de la comuna homónima. Bergoglio, al igual que otros tantos jesuitas venidos de distintos países de la región, estuvo en el país hasta 1960 para profundizar sus estudios en historia, literatura, latín y griego.

– ¿Quiénes son hoy los jesuitas que van a recibir al Papa Francisco en Chile?

– Es una congregación de poco más de 140 hombres. La inmensa mayoría somos sacerdotes. Hay algunos que están estudiando y formándose, repartidos desde Arica hasta Puerto Montt en distintas comunidades religiosas trabajando en educación, en parroquias, con sectores vulnerables, en espiritualidad ignaciana y también algunos fuera de Chile formándose y sirviendo, en países como África o Rusia, por nombrar algunos. Es un grupo muy diverso de gente inspirada por San Ignacio, que quiere humildemente aterrizar el Evangelio de Jesús al año 2018.

– ¿Qué significa para la congregación recibir al Pontífice?

– Imagínate. Primero, como miembros de la Iglesia es un privilegio gigante, porque los Papas no suelen venir a Chile. Y habrán pasado casi 31 años entre que recibimos al Papa Juan Pablo II y a Francisco. Ya eso es una tremenda alegría, como también que este sea el primer Papa de la historia que es latinoamericano. Eso lo hace cercano, un Pontífice argentino que estudió en Chile un año. Es un Papa con el que hablamos, literalmente, el mismo lenguaje y con el cual podemos compartir las mismas experiencias, porque fuimos educados por la misma Iglesia latinoamericana. Y más aún es un Papa jesuita por primera vez, lo que convierte todo esto en una triple alegría para los jesuitas de Chile.

– ¿Cuál es la Iglesia chilena que recibe a este Papa?

– Diría que es una Iglesia en un país muy distinto, por lo que la Iglesia es muy distinta. Nuestro país está más secularizado, con menos pobreza y más abierto al mundo. También mucho más diverso, por lo que Chile es menos católico. Lo católico dejó de ser hegemónico y pasó a ser una fuerza importante, pero una fuerza entre muchas otras. Lo segundo es que es una Iglesia muy golpeada en el último tiempo, particularmente por muchos casos de abusos. Y eso especialmente creo que ha minado la credibilidad con la que contó la Iglesia chilena durante muchas décadas.

La iglesia en chile

– La Iglesia chilena en los ’80 llegó a convertirse en un referente no solo espiritual, sino que cumplió un rol político muy importante.

– Así es, en ámbitos como el espiritual, moral y político. Era la institución más prestigiada y confiable, una Iglesia que se la jugó por la defensa de los derechos humanos en dictadura por creyentes y no creyentes. En ese sentido contaba con pastores que fueron muy profetas. Hoy, después de haber recuperado hace tantos años la democracia, miramos eso como si fuera algo obvio. Pero en esa época no era tan obvio. la Iglesia fue muy criticada en esa época y muchos hablaban de los curas rojos. Es lo mismo que le dijeron al padre Hurtado y es algo coincidente que también se dice de este mismo Papa.

– El mismo padre Alberto Hurtado escandalizó a la sociedad chilena al preguntarse si era Chile un país católico, en uno de sus libros más importantes.

– Exactamente. Y así como el padre Hurtado escandalizó a muchos católicos con su compromiso irrestricto con los trabajadores o las cosas que escribió en la revista Mensaje, así también fue la Iglesia criticada en los ’80 por lo que decía y hacía. Y también este Papa ha sido muy criticado por cosas que ha dicho. Hay algo de que la historia se repite y que vamos a necesitar muchos años para valorar esas cosas que se han hecho.

– Hay una frase que señaló el arzobispo de Santiago, cardenal Ricardo Ezzati, en orden a que el Papa Francisco vendría “sin causar problema”. ¿Qué sentido se le puede dar a eso, teniendo en cuenta que el mismo Francisco ha dicho a los católicos de todo el mundo que deben “salir a hacer lío”?

– Yo creo que el cardenal Ezzati se refería a propósito de lo que pasó con Bolivia, cuando el Papa dijo algo que fue interpretado como un cierto apoyo a la demanda marítima de ese país en contra de Chile. O también está la discusión que se dio el año pasado en torno a la despenalización del aborto en tres causales. Creo que lo que trató de decir, es mi interpretación, es que el Papa no se va a venir a meter en temas contingentes. Pero no me cabe ninguna duda que el Papa va a hablar de temas que sí son muy relevantes para Chile. Si no, no se explican las visitas a Iquique y Temuco, pero sobre todo a Temuco. Es lejos lo más controversial y donde la cosa está menos clara.

– ¿Temuco puede significar un hito dentro de la visita del Papa?

– Creo que sí. Son tres ciudades y tres hitos muy importantes, pero donde creo que puede haber más luz, a mi modo de ver, es en La Araucanía, justamente porque creo que es donde hay más oscuridad en el sentido de la poca claridad que tenemos sobre lo que hay que hacer.

– Hay un grupo de personeros, de distintas entidades y países, que se van a reunir en una suerte de “cumbre” paralela. Ahí el tema de los abusos sexuales de parte de sacerdotes va a ser un tema central. ¿Qué puede significar eso para la visita del Pontífice?

– Creo que ellos tienen todo el derecho a expresarse y a expresar sus puntos de vista y opiniones sobre la visita del Papa. Ojalá que sea de un modo siempre dialogante y que también los que queremos darle la bienvenida al Papa y celebrar su palabra podamos hacerlo con tranquilidad, que nos respetemos en ese sentido.

Visita al santuario

– En concreto, ¿qué actividades esperan al Papa Francisco en el santuario del Padre Hurtado?

– aquí en el santuario del padre Hurtado se van a registrar dos momentos. En el primero de ellos, de media hora, nos vamos a reunir todos los jesuitas que estamos en Chile en la tumba del padre Hurtado. Eso va a ser un momento muy relajado y de verdad muy informal. Es un instante que el Papa lo ha tenido en los otros países con los jesuitas de esos países. Y siempre ha sido un espacio que implica algo así como ir a ver a la familia. No tiene más que un guión muy básico que es la llegada, sacarnos una foto, darle un aplauso y entregarle un regalo. Lo que se vaya a decir va a ser algo del momento y muy privado, por lo que es algo en familia. El segundo momento, de media hora, se va a realizar en la explanada al lado del museo. Ahí se van a reunir entre 400 y 500 personas que son rostros de situaciones de pobreza en Chile. Se trata de personas en condición de discapacidad, en situación de calle, migrantes, en tratamiento por abuso de alcohol y drogas y otras más. Ellos van a tener un encuentro y van a estar liderados por un grupo de hospedados en el Hogar de Cristo, que como dueños de casa serán quienes acogen a sus hermanos en la pobreza.

– ¿Esta visita puede significar un empujón para la Iglesia chilena?

– Esto es como un empujón, pero nada se sigue moviendo solo después de un empujón. A ti te pueden dar un empujón para empezar a pedalear, pero tienes que seguir tú. En tres días no le podemos pedir al Papa que haga un milagro. Depende de nosotros. Ahora, que va a ser un empujón, lo va a hacer, por su estilo, sus palabras, cercanía y porque es súper aterrizado. Pero después tenemos que pedalear nosotros. Y creo que ese es el gran desafío que tenemos los católicos en nuestro país. Cómo pedaleamos, porque si no ocurre así después de este empujón nos vamos a quedar parados.

– ¿Y cómo “pedalea” la Iglesia chilena en una coyuntura donde los temas valóricos tales como el aborto en tres causales, la ley de identidad de género o el matrimonio igualitario han estado muy presentes en la coyuntura política?

– Te diría que lo primero es la actitud. Creo que debemos volver a tener la actitud del Concilio Vaticano II. La del Concilio Vaticano I fue de una actitud defensiva cuando la Iglesia se cerró a las amenazas externas del racionalismo, el marxismo, el materialismo y el liberalismo. Hoy podemos tener la misma tentación y creer que lo que está afuera es una amenaza de la que tenemos que protegernos y cerrarnos. En cambio, el Concilio Vaticano II siempre tuvo una mirada más optimista, al señalar que la Iglesia tiene una verdad que ofrecerle a la sociedad. Pero también la sociedad ha ido descubriendo cosas que puede ir ofreciendo y nos ayuda a nosotros como Iglesia. Yo creo que como Iglesia tenemos que dar nuestra palabra en una sociedad plural como la nuestra, pero tenemos que hacer el esfuerzo de reconocer qué signos de Dios ya están en la sociedad, y que pueden ser para nosotros muy iluminadores, que no los han descubierto los cristianos. Eso tiene que ver con la actitud. Y también tenemos que darnos cuenta que esta no es una sociedad híper mayoritariamente católica, y por lo tanto ya no podemos llegar siempre con la autoridad de decir que esto es así porque es así y siempre ha sido así. Mentira. Ahora, o somos capaces de dar razón de nuestra fe, de convencer y persuadir, o estamos perdidos, porque la sociedad ya cambió.

Fuente: mercuriovalpo.cl

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