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Gilda Cumpa: “No quiero una vivienda solo para mí: voy por 72 sueños”

Gilda Cumpa: “No quiero una vivienda solo para mí: voy por 72 sueños” Así se lo planteó al presidente José Antonio Kast, con quien compartió un desayuno: jefa de hogar, peruana, dirigente de 72 familias del Campamento Dignidad de Colina, le explicó por qué votó por él y por qué espera que su gobierno ayude a que sus vecinos puedan acceder a una vivienda digna y tengan así el “orden y la seguridad” prometidas. Por Ximena Torres Cautivo
Por Ximena Torres Cautivo
Agosto 20, 2026

-Nunca me he sentido discriminada por ser migrante peruana, pero sí y mucho por habitar en una campamento -dice Gilda Cumpa Rumiche, dirigente de 72 familias del Campamento Dignidad de Colina.

Gilda es peruana. Tiene 42 años, 4 hijos, dos nacidos en Chile, a donde llegó y fue telúricamente bautizada por el terremoto de 2010, lo que siente la chilenizó de una. “En Perú hay temblores, pero algo como lo que sentimos recién llegados al país nunca lo habíamos vivido”.

Ahora está emocionada. Acaba de desayunar junto a María Pía Adriasola, la Primera Dama, y un puesto más allá, del presidente de la República, José Antonio Kast, quien le dijo que para resolver el tema de las tomas y los campamentos se requiere orden.

Ella retrucó que es justamente orden y seguridad lo que necesitan ellos. Y que por eso le dio su voto.

-Opté porque usted siempre habló de ordenar si llegaba a la presidencia. Nosotros sabíamos que lo primero que se iba a ordenar sería a nosotros, a los que vivimos en campamentos. Y eso a mí me convenció, porque se necesita organización y seguridad para mis hijos. Yo me siento chilena, vivo hace 16 años acá. Mi hijo mayor está terminando la carrera de comercio exterior. ¡Le debo tanto a Chile, soy súper agradecida de este país! -declaró y agregó que su deseo es ser parte de la solución y no del problema habitacional.

En el Día de la Solidaridad, la dirigente del Campamento Dignidad de Colina, asistió a un desayuno con el presidente José Antonio Kast, en representación de las líderes vecinales que apoya Techo. Fue acompañada por el capellán de esa fundación, Benjamín Vicuña.

Benjamín Donoso, capellán de TECHO-Chile, quien apoya a Gilda Cumpa como dirigente en Colina, intervino, diciendo:

-TECHO es más conocido por sus viviendas de emergencia. En 30 años hemos construido más de 150.000 viviendas de emergencia con el voluntariado joven. Hoy estamos presentes en 18 países de América Latina. De hecho, ahora estamos construyendo en Venezuela, apoyando la línea humanitaria en la línea de viviendas de emergencia. Es una especie de exportación no tradicional, el voluntariado en materia habitacional. Pero al mismo tiempo trabajamos muy cercanamente con las familias en pobreza que necesitan apoyo para soluciones habitacionales.

Explicó que hoy están presentes en 105 campamentos del país, en 10 regiones, en 10 ciudades, con un trabajo con el voluntariado joven.

“Acompañamos a 500 dirigentes, que son en su inmensa mayoría mujeres, como Gilda. Mujeres jefas de hogar que se hacen cargo del día a día de sus comunidades en condiciones de vida muy precarias. Habituadas a ducharse con agua helada, a no tener luz, condiciones que no son deseables para ninguno de nosotros. La idea es trabajar por la formalidad de estas personas. Ese es nuestro compromiso y disposición, Presidente, Primera Dama, para seguir construyendo un país más más justo, solidario e inclusivo”.

UN CAMINO DE GRAVILLAS

-Actualmente soy mamá soltera de cuatro niños. Jefa de hogar, y eso es una tarea dura. Como le comenté al presidente, mi hijo grande ya va a titularse de comercio exterior. El segundo sale ahora de cuarto medio. La niña que va en octavo básico sueña con ser veterinaria; es muy animalista. Y la chica, que tiene 6 años, quiere ser bombera y salvar vidas.

Consciente de que le queda mucho trabajo como mamá por delante, se afana en sus tareas de asesora del hogar, que proveen el sustento de su hogar. Trabaja para una familia de Colina desde hace más de 6 años. “Son excepcionales, los señores. La señora, el caballero, son muy buenas personas y me ayudaron cuando yo me tuve que instalar en el campamento. Me ayudaron con cosas: mesas, sillas. Fueron muy generosos y bien dispuestos. Ahora mismo me dieron el día para que pudiera desayunar con el presidente. Y tienen dos niños, de 5 y 7 años, que uno siente como propios. Son una familia muy buena”.

Gilda se instaló en el campamento de Colina hace 6 años. Hoy es considerado la toma más grande la de la provincia de Chacabuco, con más de mil familias residentes. Como muchas ellas, la familia de Gilda, llegó ahí a causa de la pandemia.

-Entonces todavía estaba emparejada. El padre de mis hijos, peruano, como yo, era obrero de la construcción. Ambos nos quedamos sin trabajo y no pudimos seguir pagando arriendo. Hace unos cuatro años, se separaron y nunca más supo de él. “Ha sido muy duro salir adelante sola”.

La Primera Dama, María Pía Adriasola, quedó junto a Gilda Cumpa, durante el desayuno. Conversaron sobre las dificultades de ser mamá y jefa de hogar. AGENCIA BLACKOUT

-¿Cómo con tantas dificultades que tienes además te haces responsable de dirigir a 72 familias?

-Porque sé lo que son las dificultades. Mi liderazgo consiste en sacar a las mamás adelante. Tenemos varias madres solas, como yo, que se esfuerzan. Lady, que es mi compatriota y mi partner, está conmigo en la directiva. Nosotras tratamos de llevarle alegría a los niños. Ese es nuestro foco.

Cuenta que cuando llegaron a la toma todo era un enorme barrial. “Los niños no podían ir al colegio. Teníamos que cargarlos al hombro para para que no se ensuciaran los uniformes y llegaran limpios a la escuela. Organizándonos y trabajando juntos hicimos un camino de pura gravilla para que los niños no se manchen”. Ahora batallan con Entel para conseguir electricidad.  “Aún no llegamos a un acuerdo”.

DEL CAMPAMENTO A LA UNIVERSIDAD

-¿Cómo es tu vivienda?

-Es de material rústico, de pura madera. Una mediagua, pero digna. Eso nos guía, por eso le pusimos a nuestro campamento Villa Dignidad. Tiene ventanas y siempre un jardín florido.

Entre las 72 familias que lidera hay chilenos y peruanos mayoritariamente, pero enumera a varias familias haitiana, colombianas, venezolanas y bolivianas. Entre todas suman 80 niños y niñas, que ella siente a su cargo.

-¿Qué te mueve a ser dirigente?

-Ver la necesidad de las otras personas. O sea, aparte de tener una también tanta necesidad, los problemas de los demás, la lucha de todos por una vivienda, me impulsa, me mueve. Quiero ser parte de un logro, de ese sueño de todos: la casa propia. Por eso, voy a lo que TECHO me llame. Yo no quiero sólo una vivienda para mí y mis hijos, yo voy por 72 sueños comunes, que son el mío.

El presidente José Antonio Kast y la Primera Dama, María Pía Adriasola, compartieron con Gilda, que representó a las líderes de campamento vinculadas a TECHO Chile. Nancy y Diego fueron los otros dos participantes que plantearon el tema del microemprendimiento femenino y de la exclusión escolar, respectivamente. AGENCIA BLACKOUT

Hace notar que no quieren nada descabellado, ni lujoso. “Sólo queremos que nuestros hijos no sufran el no tener un lugar propio y seguro. Digno”.

Gilda vuelve sobre lo que inicia nuestra conversación:

-Me duele mucho cuando escucho a algunas personas decir: “Son de la Toma Dignidad; o sea, son delincuentes”. O “viven del narcotráfico”. O “no tienen valores, son cochinos”. Yo, como dirigente, he logrado que entre todos mis vecinos construyamos nuestros propios contenedores de basura. Como mamá, sé que hay niños que salen del campamento todos los días a estudiar a la universidad. Puedo dar fe que la mayoría de nuestros hijos van por el camino correcto, entonces esos prejuicios son muy injustos.