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Juan Cristóbal Romero:

"Tenemos excelentes jefaturas directas y un trabajo con sentido”

Así explica nuestro director ejecutivo que el Hogar de Cristo esté en el lugar 12 de las mejores empresas para trabajar en la categoría sobre mil trabajadores. Un logro notable para ser la primera vez que nos sometemos al escrutinio de Great Place To Work (GPTW), firma global que mide los climas laborales. Sin caer en la autocomplacencia, se declara feliz y orgulloso, y analiza los porqués tras este reconocimiento.

Por Ximena Torres Cautivo

“¿Qué explica que estemos en el lugar 12 de los mejores lugares para trabajar en Chile, considerando que es primer año que participamos?”, se pregunta el ingeniero Juan Cristóbal Romero (48), mientras, entre reunión y reunión, almuerza un plato de lentejas.

Esto, una hora después de conocer el satisfactorio resultado en el Great Place to Work (GPTW), que es una firma global de investigación, consultoría y formación dedicada a medir y mejorar los climas laborales de las empresas. Contento, el director ejecutivo del Hogar de Cristo, desde hace ya 8 años, se responde a sí mismo:

-Tenemos excelentes jefaturas en el Hogar de Cristo. Nos hemos esforzado en fortalecer los liderazgos de los jefes y sus equipos inmediatos. En una organización con tantas líneas, tan diversas unas de otras, es clave el liderazgo del jefe directo, sobre todo en valores como credibilidad, respeto, orgullo camaradería. Y ahí hay muchas oportunidades de seguir creciendo institucionalmente. Este año, en la evaluación promedio que hacen los trabajadores entre la visión de su propia área y la visión corporativa un 70 por ciento de logro; el próximo año aspiramos a alcanzar un 80 por ciento.

Estos resultados son consecuencia de una encuesta que debe responder al menos el 70 por ciento de los trabajadores de las empresas que miden su clima. Hogar de Cristo tuvo un 72% de participación, porcentaje que esperan aumente durante el segundo semestre de este 2022, cuando se vuelvan a someter al cuestionario.

Durante la ceremonia de premiación, se anunció que GPTW evaluará este año el mejor lugar para trabajar para las mujeres en Chile, y Juan Cristóbal, dada la mayoría femenina de trabajadoras que tiene el Hogar de Cristo, un 80%, afirma: “Me gustaría que pudiéramos concursar, porque la nuestra es una institución principalmente de mujeres. Hemos aumentado en paridad; todos nuestros directorios son paritarios; los comités ejecutivos son mayoritariamente femeninos y, aunque las vocerías hasta ahora han sido más bien de hombres, vienen cambios…”.

-¿Cuáles son nuestros espacios de mejora?

-Hay un montón de cosas por mejorar, partiendo por las rentas. Esa es una necesidad imperiosa, sobre todo en la franja de las más bajas. Si bien Hogar de Cristo tiene rentas muy por encima del sueldo mínimo establecido, queremos mejorar esa situación. Otro espacio de crecimiento tiene que ver con que, al implementar nuestra estrategia digital, ha quedado en evidencia que un treinta por ciento de nuestros trabajadores carece de competencias digitales, lo que los ha desfavorecido mucho. Ahí debemos hacer algo. Lo otro tiene que ver con nuestra infraestructura física. La mitad de nuestros edificios son de primer nivel, con los mejores estándares constructivos, consideraciones energéticas, ambientales, espacios amplios y estimulantes, pero la otra mitad, si bien cumplen con la ley para poder funcionar, no son los ambientes afines con condiciones laborales de excelencia que es lo que nosotros queremos.

Entre lo positivo, Juan Cristóbal destaca los logros en materia de seguridad: “Bajamos en dos tramos los niveles de accidentabilidad, de acuerdo a la evaluación de la Asociación Chilena de Seguridad, lo que es muy bueno, porque, por la naturaleza de nuestro trabajo, con personas vulnerables, con niños, ancianos, muchas veces no valentes, los accidentes son un riesgo cotidiano. Lo otro es que, gracias al compromiso de  nuestros trabajadores con  cuidarse para cuidar a otros, veintidós programas obtuvieron el sello  COVID otorgado por  la misma Asociación Chilena de Seguridad por el  cumplimiento óptimo de la  normativa sanitaria a causa de la pandemia”.

Agrega dentro de los avances positivos la creación del Eslavg, sigla que significa Espacios Libres de Abuso y Violencia de Género, que lleva operando ya casi tres años y que fue una iniciativa que surgió de los mismos trabajadores. “Eslavg es una comisión formada por personas de distintas áreas de la Fundación para prevenir abusos de todo tipo, y en el último año se amplió a temas de equidad de género y otros”. La encuesta aplicada por GPTW indica que el 93% de los trabajadores del Hogar de Cristo consideran que “la gente es tratada justamente sin importar su orientación sexual”, mientras el 91% respondió que “la gente es tratada justamente sin importar su género”. Ambos resultados dan cuenta de respeto e inclusión, valores centrales para la organización, en el más amplio sentido de ambas palabras y tanto para acogidos como para sus propios colaboradores.

-¿Es efectivo que fueron los jardines infantiles y salas cuna de la región de O´Higgins, donde estuvieron los mejores resultados en la medición del Great Place to Work?  

-En los jardines infantiles y salas cuna se respira siempre el mejor clima, eso sin duda. Probablemente se deba a que son equipos acotados, donde hay mucha conciencia y posibilidades de practicar el autocuidado. Esto es generar espacios para contener, reparar, desestresar a los trabajadores que se desempeñan a diario en ambientes de pobreza y vulnerabilidad, lo que desgasta mucho. Los programas residenciales que atienden a personas especialmente frágiles y vulnerables, en cambio, que además se han visto muy tensionados durante la pandemia, tienen más dificultades para organizar esos encuentros. Trabajan en sistemas de turnos, no se conocen todos, a veces no ven a sus jefes directos; ahí se hace más difícil lograr la sensación de cuerpo. Y se vive el estrés de estar a cargo de personas con riesgo extremo ante el contagio. Saber que si uno se contagia, debe salir el equipo entero, con lo complejo que es encontrar reemplazantes, es todavía más presión. A ese trabajo de por sí estresante, el COVID le ha cargado mucho la mata.

-¿No era arriesgado medir el clima laboral en plena pandemia, dado todo eso que describes?

-Es cierto, lo era. Por eso tiene más mérito que los trabajadores reconozcan que, pese a todo ese estrés, el Hogar de Cristo es un lugar bueno para trabajar.

EL SENTIDO DE GANARSE LA VIDA

Trabajar en tiempos de pandemia ha sido un desafío enorme para fundación Hogar de Cristo en estos más de dos años tan inéditamente alterados.

Definir cómo seguían funcionando programas dedicados al cuidado y la protección de las personas más vulnerables de nuestra sociedad: adultos mayores en abandono, muchos postrados; personas con discapacidad mental, en situación de calle, con consumo problemático de alcohol y otras drogas; niños y jóvenes bajo la protección del Estado, representó un reto mayor, que implicó al mismo tiempo velar por los trabajadores que se encargan de su atención directa.

“Ellos eran custodios benéficos, pero al mismo tiempo podían ser vectores de contagio, y hubo que extremar protocolos, prácticas y resguardos”, comenta el director ejecutivo del Hogar de Cristo.

“Casi el 80 por ciento de nuestra planta de trabajadores –más de 3 mil trabajadores- siguió trabajando de manera presencial para mantener el funcionamiento de residencias, hospederías y programas de atención directa. El resto, los de soporte, pudieron desarrollar sus tareas en teletrabajo. En estas inéditas condiciones laborales, con todas las consecuencias sanitarias, económicas, sociales provocadas por el COVID-19, resulta maravilloso enterarnos hoy de que ocupamos el lugar número doce entre las mejores empresas para trabajar en Chile”, vuelve a decir, pero, al mismo tiempo, tiene plena conciencia de que “no hay que ser autocomplacientes”.

-¿Cómo han tomado los trabajadores este reconocimiento?

-Súper bien. Yo lo comuniqué a los sindicatos la semana pasada y todos estaban felices y muy orgullosos –sostiene. Y afirma enseguida: –Great Place to Work premió a 17 empresas en la categoría de organizaciones con más de mil trabajadores, donde los que lideran son bancos y entidades financieras, absolutamente distintos a lo que somos nosotros. Sólo dos fundaciones similares a la nuestra: Simone de Cirene y Enseña Chile, a las que felicito calurosamente, figuran en el ranking, aunque en el de las empresas con hasta 250 trabajadores.

En una columna que acaba de escribir, el director ejecutivo del Hogar de Cristo, reflexiona sobre por qué es importante ser un buen lugar para trabajar y por qué debemos sentirnos satisfechos: “Hasta ahora medíamos nuestro clima laboral con nosotros mismos año a año, porque pensábamos que éramos muy distintos a las demás empresas. Es cierto: somos una fundación sin fines de lucro, empeñada en mejorar la vida de personas que viven en pobreza y exclusión, una institución del tercer sector, donde quienes trabajamos en ella lo hacemos a sabiendas de que nunca vamos a obtener y poder ofrecer rentas equivalentes a las de una minera o de una entidad financiera. Sin embargo, quienes trabajamos en el Hogar de Cristo, equipos de trato directo, educadoras, terapeutas ocupacionales, kinesiólogas, ten, enfermeras, trabajadoras sociales, contadores, sicólogas, profesoras, abogadas, ingenieras –hablo en femenino pues el 80% del Hogar de Cristo son mujeres— lo hacemos, aunque parezca ingenuo decirlo, por una profunda vocación social. Cuando el Hogar de Cristo, cuando Súmate, cuando la fundación Emplea, logran sus objetivos de integrar en la sociedad a las personas que participan de nuestros programas, cada uno de nosotros, trabajadores y trabajadoras, estamos cumpliendo nuestros objetivos de vida: crecemos profesional, personal y humanamente”.

Clarísimo y satisfactorio. Porque, como decía Alberto Hurtado, que en un Chile completamente distinto al actual, luchó por mejorar las condiciones de trabajo de la clase obrera, “trabajar en condiciones humanas es bello y produce alegría”. También sostenía: “La palabra trabajo es no sólo un medio para ganar la vida, sino una colaboración social”. Y eso es lo que se vive en el Hogar de Cristo y lo que sin duda explica ese lugar 12 que logramos en el GPTW.

 

 

 

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