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Paulina Saravia, profesional con discapacidad:

“Uno tiene que confiar harto en su potencial”

La joven de 23 años tiene mínima visión, pero, superando los límites que le plantearon hasta sus propios profesores de la Corporación de Ayuda al Limitado Visual, sacó adelante la carrera de terapia ocupacional en la Universidad San Sebastián. Acá cuenta su experiencia de campo clínico en una residencia para adultos mayores del Hogar de Cristo.

Por María Teresa Villafrade

19 Julio 2023 a las 20:10

Paulina Saravia (23) está en quinto año de terapia ocupacional en la Universidad San Sebastián (USS) de Concepción. Solo le falta un semestre para titularse. Ella realizó sus primeras dos pre-prácticas en el área física en la Villa Giacaman, la residencia para adultos mayores de Hogar de Cristo en Hualpén.

“Ya había tenido otras dos pre-prácticas en el área física de terapia ocupacional en la residencia y me había sentido muy a gusto en el lugar, por eso decidí volver a hacer mi práctica profesional allí”, cuenta desde Laguna Redonda, donde vive en Concepción.

Afortunadamente para ella, la Villa Giacaman está a diez minutos de su casa. “Mi profesor Gustavo Vásquez me pasaba a buscar todos los días, porque yo le quedaba en el camino”, dice.

Su jornada era de lunes a jueves, de 8 de la mañana a 4 de la tarde. “Empezábamos primero a movilizar a los usuarios que están en cama y después realizábamos intervenciones individuales con los que ya estaban levantados. En la tarde hacíamos los talleres de estimulación cognitiva, de actualidad, recreativo o conversaciones sobre temas de actualidad que les interesaran. Por ejemplo, algunas veces querían hablar de qué es el Alzheimer, un accidente vascular cerebral. También hicimos un taller de cocina, donde yo aprendí lo que era la sopa de harina tostada, que ellos conocían y era un alimento tradicional en su infancia”.

Lo sorprendente de Paulina es que ella tiene discapacidad visual y eso no le ha impedido sacar adelante una carrera con la que se siente muy identificada en sus valores y en la que quiere aportar. “Terapia ocupacional reúne dos aspectos que me atraen muchísimo: la salud y lo social”, explica.

“Elegí esta carrera porque la conocí en una de las ferias de invierno que hacen las universidades. Yo iba por nutrición pero me gustó mucho más la terapia ocupacional ya que soy una persona con discapacidad visual, con baja visión, entonces me identificaba mucho más con lo que quiero hacer con mi vida. Sentía que podía aportar en esta disciplina. Siempre me han interesado las carreras del ámbito de salud”.

PRIMEROS ESCOLLOS

Si bien su familia está muy orgullosa de ella y siempre la ha apoyado desde el principio en lo que eligió estudiar, sus profesores de la Corporación de Ayuda al Limitado Visual (COALIVI) le plantearon los primeros escollos: le advirtieron que para ella iba a ser muy complejo estudiar una carrera en el área de la salud.

“Pero yo siempre creí en mis capacidades. Desde pequeña fui súper matea, inteligente. Todos los desafíos que me he propuesto los he logrado, aunque de repente me puedo demorar un poco más”.

Para terapia ocupacional,  ella debe confeccionar órtesis que requieren de mucha precisión ocular y manual. Afortunadamente en la universidad y con su tutor del Senadis encontraron la forma de adaptar los procesos para ella.

“Por eso mismo, elegí Villa Giacaman, porque las prácticas anteriores me había sentido muy apoyada por todos, por el terapeuta ocupacional que es mi profesor Gustavo Vásquez, por Benito Montecino, el jefe del programa, y todo su equipo”, agrega.

Paulina afirma haber aprendido mucho en la residencia de adultos mayores, ya que allí disponen de muchos equipos de ayuda técnica: grúas de transferencia, diferentes tipos de sillas de ruedas y de burritos andadores, entre otros.

“Nosotros tenemos que saber utilizarlos para poder entrenar a nuestros usuarios y apoyarlos. Por eso ha sido fenomenal estar allá porque he podido conocer y probar yo misma todas esas ayudas técnicas. Mi profesor y mi compañera han sido muy colaboradores conmigo y me han podido acompañar en todos los procesos”.

TOCAR PARA APRENDER

La joven debe tocar las cosas primero. “Lo mismo me pasaba en la universidad con los ramos de anatomía; yo necesitaba tocar los macromodelos. Por suerte en la universidad no usan los esqueletos, porque éstos tienen ese componente de formaldehído que yo no puedo tocar. Los macromodelos, en cambio, son como cuerpos humanos con todo detalle que puedes tocar porque funcionan como si fueran legos, se pueden armar y desarmar, sacar las arterias, los nervios y eso para mí era genial, porque podía conocerlos a través del tacto”.

Destaca los avances tecnológicos en la medicina que han permitido la inclusión de personas con discapacidad como ella. “Hay dispositivos que te permiten usar los audiolectores, los lectores de pantalla, el dictado por voz, son todas herramientas que me han ayudado a estudiar. Es importante seguir creando tecnologías así”.

A ella lo que más le interesa y motiva es trabajar con comunidades, especialmente en el tema de la accesibilidad universal. “No me veo mucho en hogares de mayores o en dispositivos de salud, me interesa mucho promover una sociedad más inclusiva, que tengamos entornos amigables tanto para los discapacitados como para las personas mayores, porque si lo piensas bien, es una necesidad transversal para ambos segmentos”.

Profesionales expertos en discapacidad visual no creían que fuera posible para ella terminar su carrera. Ella aconseja: “Uno como persona con discapacidad tiene que confiar harto en su potencial y estar abierta a superar las adaptaciones y no tener vergüenza de usar una lupa, un escáner, un bastón, tampoco de recibir apoyo de otras personas. Porque no lo podemos hacer todo, de alguna u otra forma, todas las personas necesitan ayuda. En ese sentido hay que estar abierta, para poder concretar tus sueños”.

LA NÚMERO UNO

Hogar de Cristo le ha ayudado a lograr su meta. Valeria Beaumont, encargada técnico nacional de instituciones de educación superior en Hogar de Cristo, explica que más de dos mil estudiantes realizaron su práctica laboral o campo clínico en la fundación en 2022. Terapia ocupacional, enfermería y trabajo social  fueron las carreras más recurrentes.

“Por lejos, la número uno es terapia ocupacional con 445 de esos más de dos mil estudiantes en práctica”, agrega.

ESTUDIANTES POR CARRERA

Además, todos los años se realizan encuestas de satisfacción a todos los estudiantes en práctica en Hogar de Cristo. Valeria Beaumont señala que los resultados son muy positivos: “Estamos muy contentos porque a nivel general los estudiantes han calificado su experiencia en la fundación con un 6,27, una nota muy alta”.

No era para menos ya que en todo está presente el sello inconfundible del gran activista social chileno Alberto Hurtado, quien dijo: “Una nación, más que su tierra, sus cordilleras, sus mares, más que su lengua, o sus tradiciones, es una misión que cumplir”. Y Paulina Saravia la cumplirá, sin duda, a cabalidad.

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