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Katherine Lavín: “Casi no hay ayuda para mujeres adictas”

Tras superar una adicción con el apoyo del escaso y notable centro de rehabilitación de Hogar de Cristo en Quilicura, esta madre de cuatro hijos reconstruyó su vida. Hoy combina el transporte escolar, un emprendimiento de comida rápida junto a su hija mayor y sus estudios de técnico en enfermería. Su historia es parte de la campaña #TeQuieroVer, donde compartió con la destacada paracanoísta Katherine Wollermann.
Por María Teresa Villafrade Foncea
Octubre 16, 2026

Katherine Lavín (42) tiene varios motivos para no rendirse. Sus cuatro hijos, las ganas de salir adelante y un sueño que comparte con Scarlett (21), su hija mayor: tener un local de comida propio. Pero el camino hasta aquí no ha sido fácil. Antes de convertirse en una mujer que trabaja, estudia y emprende, tuvo que enfrentar una de las batallas más difíciles de su vida: superar una adicción, la vida en situación de calle y recuperar el vínculo con sus hijos.

En ese proceso fue fundamental el centro terapéutico de Hogar de Cristo en Quilicura, un espacio especializado, escaso y notable, porque trabaja con mujeres que tienen consumo problemático de drogas y alcohol y niños pequeños, y les permite a las madres realizar su tratamiento sin separarse de sus hijos. Así lo hizo en su momento Kathy. Llegó con Bastián, su hijo menor hoy de 5 años, cuando era un recién nacido. Allí Katherine encontró una oportunidad para comenzar de nuevo, recuperar su autoestima y reconstruir su vida familiar.

El padre Nano Contreras bautizó a Bastián, el hijo menor de Katherine, mientras ambos se encontraban en el centro de rehabilitación para madres con hijos de Hogar de Cristo en Quilicura.

Hoy, esa nueva vida se traduce en jornadas intensas. De lunes a viernes transporta escolares a distintos colegios de Colina. Los fines de semana instala, junto a Scarlett, un puesto de comida rápida en un persa cercano a su casa. Venden hand rolls, papas supremas y otras preparaciones que ambas elaboran en el momento.

EL SUEÑO DE UN LOCAL PROPIO

El emprendimiento nació de manera muy sencilla. Durante los primeros meses preparaban hasta cien hand rolls en su casa, los guardaban en cajas térmicas y recorrían el Persa, ofreciéndolos a viva voz. Con perseverancia, consiguieron un permiso y luego otro espacio para atender a sus clientes. Hoy cuentan con un carro y una pequeña zona con mesas.

“Nuestro sueño con mi hija es tener un local y para allá vamos”, cuenta Katherine, que también ha debido reinventarse laboralmente. Después de vender sopaipillas y empanaditas a la salida de un colegio, tuvo que dejar ese trabajo por problemas relacionados con los permisos municipales. Lejos de detenerse, encontró una nueva oportunidad en el transporte escolar.

Pero sus días no terminan cuando guarda el carro de comida. Katherine estudia técnico en enfermería en el Centro de Formación Técnica Metropolitano, sede Colina. Asiste a clases entre las siete y las diez de la noche y cursa el segundo semestre de su primer año. Su madre la animó a obtener un título profesional y, aunque la idea de tener su propio local la entusiasma más, Katherine sabe que contar con una carrera también le abrirá puertas.

“Siempre es bueno tener una cartita bajo la manga”, dice.

VOLVIÓ A CREER EN SÍ MISMA

Katherine es mamá de Scarlett, de 21 años; Martina, de 12; Santino, de 8, y Bastián, de 5. Actualmente vive con Scarlett y Bastián, mientras Martina y Santino están al cuidado de su abuela materna. El vínculo entre todos se mantiene vivo: hablan a diario, ella lleva a Santino al colegio y lo ayuda con sus tareas, y los fines de semana los hermanos se reúnen en su casa.

En esta nueva etapa también cuenta con el apoyo de su pareja, Paulina, con quien comparte las responsabilidades y el cuidado de la familia. Para Katherine, salir adelante no significa hacerlo sola, sino construir una red de apoyo y seguir avanzando.

Por eso quiso participar en la campaña #TeQuieroVer de Hogar de Cristo. Su intención va más allá de contar su historia, cosa que ya hizo en 2023 en un libro autobiográfico publicado por Hogar de Cristo titulado “Mi vivencia escondida en un mundo sin vida”.

Scarlett y su mamá Katherine comparten el sueño de abrir un local de comida propio.

Ahora quiere exponer la cruda realidad de las mujeres que enfrentan una adicción y las dificultades que encuentran para acceder a tratamiento, especialmente cuando son madres.

“Ojalá existieran más lugares así, porque el problema de las adicciones es muy grande y las que menos ayuda recibimos somos las mujeres. Quiero que se tome conciencia de esta realidad”, afirma.

Katherine ya comparte su experiencia en charlas en Quilicura cuando la convocan y asegura que está dispuesta a llegar a todos los lugares donde su testimonio pueda ayudar a otras personas. Lo que antes fue una experiencia dolorosa, hoy puede convertirse en una oportunidad para que otras madres sepan que es posible volver a empezar.

LAS DOS KATHYS

El encuentro con la destacada deportista Katherine Wollermann, tres veces campeona mundial de paracanotaje y Premio Nacional del Deporte 2025, ocurrió en el Centro Cultural GAM, durante la grabación del micro documental de Hogar de Cristo.

A los 19 años, Wollermann sufrió una inflamación de la médula espinal que le impidió volver a caminar. A través de la Teletón descubrió el deporte y los remos, y convirtió la adversidad en el comienzo de una extraordinaria trayectoria deportiva.

Al encontrarse, ambas Kathys conectaron desde sus experiencias de esfuerzo, resiliencia y transformación personal.

En el centro cultural GAM, Katherine Wollermann y Katherine Lavín grabaron el micro documental para la campaña #TeQuieroVer de Hogar de Cristo.

“Creo que nuestras historias convergen, porque en ambas hay esfuerzo, sacrificio, perseverancia, resiliencia. Pero ella tiene una historia muy potente, pudo cambiar su realidad, así como la mía cambió”, señaló Wollermann.

En ese abrazo entre dos mujeres que encontraron caminos para reconstruir sus vidas está el corazón de #TeQuieroVer: reconocer a las personas más allá de sus momentos difíciles, encontrarse con sus historias y descubrir todo lo que pueden llegar a ser cuando cuentan con una oportunidad.

La historia de Katherine Lavín no es la de alguien que lo tuvo fácil. Es la de una madre que volvió a creer en sí misma, que trabaja para sostener a su familia y que, mientras persigue el sueño de abrir su propio local, quiere tenderles una mano a otras mujeres que todavía buscan una salida.