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Carolina Gana: “Hay más suicidios que homicidios entre jóvenes”

Mientras el debate público asocia exclusión educativa con delincuencia, la directora de Fundación Súmate de Hogar de Cristo advierte que el mayor riesgo para niños y jóvenes fuera del sistema escolar es otro: la salud mental. En Chile, la modalidad de reingreso —aprobada, pero sin financiamiento— sigue esperando prioridad política y legislativa.
Por Ximena Torres Cautivo
Febrero 1, 2026

Las cifras de jóvenes, niños y niñas de entre 12 y 21 años que están desescolarizados en Chile habrían disminuido. Antes de la pandemia, se hablaba de 227 mil. Hoy, la directora ejecutiva de Súmate, Carolina Gana, afirma que en ese tramo de edad actualmente son unos 120 mil los excluidos del sistema escolar.

Una buena noticia.

La mala, sin embargo, es que la vuelta al colegio de esas 120 mil personas —que en general comparten pobreza y vulnerabilidad social— no es prioridad legislativa. En Súmate, del Hogar de Cristo, llevan años esperando una ley que otorgue financiamiento estable y adecuado a la modalidad educativa de reingreso. Este modelo pedagógico fue aprobado por el Consejo Nacional de Educación en 2021, pero los legisladores no lo han puesto en su lista de prioridades.

Ahora quedó para marzo. Y quién sabe si logrará “pasar de curso”. Si será finalmente aprobado en este gobierno que termina.

“Sin un financiamiento adecuado, los esfuerzos por devolverles su derecho a la educación a estos niños y jóvenes en una escuela de reingreso siguen siendo frágiles y discontinuos, pese a tratarse de una modalidad ya reconocida institucionalmente”, escribieron este fin de semana Carolina Gana y el alcalde de Renca, Claudio Castro.

Carola Gana Ahumada, directora de Súmate, desde el año pasado, con alumnos de la escuela de reingreso Padre Hurtado de Renca. AGENCIA BLACKOUT

Ambos trabajan, cada uno en su ámbito, por restituir el derecho a la educación que tantos niños y jóvenes tienen conculcado.

“Desde los territorios vemos el impacto concreto de la modalidad de reingreso. En Renca, la experiencia de la Escuela Padre Hurtado, articulada con el programa comunal Crecer en Renca, demuestra que el reingreso educativo es más efectivo cuando se integra a estrategias locales de acompañamiento y protección social. Asimismo, iniciativas de colaboración intercomunal como el proyecto Trama, desarrollado junto a Quinta Normal y Maipú, muestran que la coordinación territorial permite escalar estas soluciones y fortalecer su impacto”, explican en su carta.

Este sábado, en Ojos que Sí Ven, el programa de temáticas sociales que hacemos en Cooperativa, Carolina Gana fue la entrevistada y habló largamente del tema, explicando en qué consiste la modalidad de reingreso.

Una cuestión que incomoda a los educadores de Súmate es que se asocie la exclusión educativa con el delito. Les molesta porque su sistema es fundamentalmente comprensivo y pone al centro a sus alumnos, a quienes por ningún motivo quieren estigmatizar vinculando su realidad con el delito infantil y juvenil, que —por desgracia— se ha incrementado en Chile. Tienen, además, un argumento contundente para mirar esta realidad desde otro ángulo:

—Las tasas de suicidio juvenil en Chile son más altas que las tasas de homicidio. Ese es un tema directamente relacionado con no asistir a la escuela. Ese joven que está fuera del sistema tiene muchas más posibilidades de deprimirse que otro que sí va a clases, que comparte con sus pares, que tiene la protección del colectivo. La escuela es un factor protector y, cuando se trabaja de manera articulada con todo el sistema de apoyo social, es realmente un espacio de desarrollo personal.

TRES ESTRATEGIAS EN JUEGO

Carolina Gana Ahumada (55) es madre de cinco hijos y una reconocida profesional en el campo de la educación. Su trayectoria es sólida. Profesora de Lenguaje y especialista en políticas educativas, egresada de la Pontificia Universidad Católica de Chile, ha ocupado cargos clave en instituciones como el Ministerio de Educación, Fundación Chile y Fundación Moreau-Fundamor. En todas ellas, su foco ha sido claro: trabajo en equipo para mejorar la calidad educativa, fortalecer el liderazgo docente y generar oportunidades en contextos vulnerables.

—Lo primero que quiero saber es cómo hacen las escuelas de reingreso de Súmate para que un joven de 16 años, que no sabe multiplicar ni leer de manera fluida, pueda recuperar lo que perdió al estar desescolarizado.

—Las escuelas de modalidad de reingreso son una alternativa para niños, niñas y jóvenes que han interrumpido su trayectoria escolar. Súmate tiene tres colegios que los reciben, los acogen y los comprenden. Nuestra modalidad de reingreso presenta tres características fundamentales. La primera es que trabaja de manera flexible. Es decir, conoce y comprende la realidad de ese joven. Si falla en la asistencia, el foco no está en sancionar, sino en entender por qué no vino, qué le pasó.

—Eso es acompañamiento, ¿no?

—Exactamente. Acompañamiento, visitas domiciliarias. Y para eso trabajamos con un equipo interdisciplinario. Esa es la segunda gran característica. Los nuestros no son colegios solo de docentes, sino que cuentan con distintos profesionales para acompañar a este niño, niña o joven hasta que finalice su trayectoria educativa y pueda cumplir con sus 12 años de escolaridad obligatoria.

La confianza en la capacidad de los niños y jóvenes es clave para que se reencanten con la escuela.  Eso hace una escuela de reingreso.
AGENCIA BLACKOUT

Afirma que la tercera característica es que las metodologías que usan los profesores y las intervenciones del resto de los profesionales son activas y adecuadas a la realidad de los jóvenes y a su entorno.

—¿Qué significa eso en concreto?

—Significa que un niño no aprende solo sentado en un escritorio mirando el pizarrón. Aprende también en actividades fuera del colegio, en experiencias relacionadas con su entorno, porque lo que necesitamos es resignificar su experiencia escolar previa.

DOS POR UNO EN UNA ESCUELA DE REINGRESO

Muchos de estos jóvenes no tuvieron una experiencia escolar exitosa; no lo pasaron bien, dice la experta. Por eso, en estas escuelas existe la modalidad de educación “dos por uno”: primero y segundo medio juntos, luego tercero y cuarto medio, acompañados además de un oficio, lo que es muy importante porque abre oportunidades de empleabilidad.

—¿Cómo describirías a los alumnos de las escuelas Súmate?

—Son tremendamente creativos, con talentos y competencias que no siempre son visibles a primera vista. Estas escuelas se ponen, por decirlo así, unos anteojos especiales para detectar esos talentos, habilidades y competencias. Son jóvenes que no lo han pasado bien en sus experiencias escolares previas, que viven en entornos muy desventajados y que, aun así, se las arreglan. La creatividad es una parte importante de su desarrollo.

Sin embargo, no solo han sido excluidos del sistema escolar, sino también de otros ámbitos muy relacionados con la pobreza: situación socioeconómica, vivienda, salud, especialmente salud mental. Han tenido experiencias previas difíciles y necesidades educativas especiales que no fueron identificadas ni abordadas.

 Carola Gana Ahumada confía en que en marzo, en el último minuto, se apruebe el financiamiento para esta modalidad en la que se basa una escuela de reingreso 
AGENCIA BLACKOUT

—El tema de la salud mental lo hemos conversado en este programa con otras directoras de fundaciones. Florencia Álamos hablaba de las estadísticas de salud mental en niños y jóvenes que vienen del sistema de protección del Estado. ¿Me imagino que algunos de ellos están en Súmate?

—Por supuesto. La mayoría llega con problemáticas complejas y esta escuela, como factor protector, tiene que trabajar de manera articulada con el entorno. El trabajo con el consultorio, con la salud y la salud mental es fundamental. También el trabajo con el municipio y su oferta cultural y deportiva, para que los niños y jóvenes puedan desarrollarse de manera integral. La escuela no puede responder a todas las necesidades ni a todos los intereses, porque sigue siendo una escuela. Pero cumple una función clave de articulación con el entorno para que ese niño, niña o joven pueda desarrollarse plenamente.

—¿Cómo se logra que un niño que tiene todo en contra —dificultades económicas, sociales, familiares, muchas veces sin acompañamiento familiar— redescubra el valor de la educación?

—Una de las claves de las escuelas de Súmate, y de todas las escuelas que hacen este trabajo, es confiar en los jóvenes. Creer en ellos. Creer que sí pueden salir adelante, que con acompañamiento van a cumplir el proyecto de vida que se propongan. Lo otro es el vínculo. La escuela tiene que seguir siendo un espacio que protege, con adultos responsables que garantizan el derecho a la educación. En ese vínculo se siembra una semilla, o se ayuda a que una semilla sembrada antes pueda florecer.

Y no habla solo del aprendizaje académico —que es muy importante: aprender a leer, desarrollar habilidades matemáticas, continuar estudios superiores si ese es su proyecto de vida—, sino también de habilidades para la vida, que es el foco de una escuela de reingreso.