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Círculos Territoriales:

¿Acaso porque somos viejos no importamos?

En el Programa de Atención Domiciliaria Adulto Mayor (PADAM) de Puente Alto, siete personas mayores, cuatro hombres y tres mujeres, se reunieron para su primer Círculo Territorial. Hubo mucho humor pero también reflexiones mezcladas de rabia y preocupación por un país que los ha ignorado y discriminado.

Por María Teresa Villafrade

 

“La torta siempre ha estado mal repartida, ricos y pobres aparecen hasta en la Biblia, nunca va a ser pareja ni igual, pero puede ser menos injusta”, José Merlino.

“Siento gran frustración por ver que yo que fui obrero de la construcción, albañil, por más de 40 años y ahora          tengo una pensión de 150 mil pesos”, Delfín Acosta.

“Tengo una tristeza grande de ver cómo este país que era uno de los mejores, ahora es de los peores. Que sean los propios chilenos los que destruyen su patria, no lo entiendo. La gente pobre ahora está más pobre”, Gerardo Inostroza.

“Le saco el sombrero a los jóvenes valientes que han salido a protestar por sus padres y abuelitos. Si sale algo bueno de esto, será gracias a ellos”, Norma Ramírez.

Así, con diferentes miradas y estados de ánimo, los adultos mayores del Programa de Atención Domiciliaria para el Adulto Mayor (PADAM) del Hogar de Cristo, ubicado en la población Teniente Merino de Puente Alto, y en la que se atiende a un universo de 60 personas vulnerables de la tercera edad, participaron de su primer Círculo Territorial.

Lo disfrutaron porque se sintieron escuchados e incluso se dieron tiempo para hacerse bromas entre ellos; se conocen y se tienen confianza, gracias a la labor del PADAM que les ha permitido establecer lazos y redes de apoyo.

Uno de los participantes, Héctor Silva (66), discapacitado y en silla de ruedas desde 2008, confiesa que se sintió muy bien en el Círculo Territorial porque necesitaba desahogarse. “Mis compañeros me escucharon con respeto y yo también. Dialogar nos hace bien a todos, debería hacerse más a menudo. No me gustaría que esta crisis siguiera, ojalá se termine ya, esto no debió pasar porque nos priva de muchas cosas”.

Norma Ramírez (71) señaló que el estallido social está perjudicando la salud de los adultos mayores: “No vivimos tranquilos y eso nos afecta. Le pido al gobierno que se ponga la mano en el corazón y piense en nosotros los pobres, que se pregunte si alguien mayor puede vivir con cien mil pesos al mes. Es una realidad que no se puede esconder ni tapar y hay que solucionarla cuanto antes. Otro tema importante es la salud, se demoran años en hacerte una operación. ¿Acaso porque somos viejos no importamos? Te atienden en los consultorios sin ganas, de alguna manera te están diciendo que te mueras mejor”.

Ella afirma que después de la experiencia dialogante se sintió bien y también que quiere que este tipo de iniciativas se mantenga en el tiempo. “Así sentimos que somos tomados en cuenta”, agregó.

José Merlino (81) fue elegido representante del grupo al finalizar el Círculo Territorial y con emoción concluyó: “Pudimos expresar los sentimientos del pueblo de abajo. Juntos llegamos a la conclusión de que la solución pasa por mejorar las pensiones, que sean iguales para todos a partir de los 65 años y no discriminar si tienes 70 u 80 años. Los pobres envejecemos en peores condiciones y merecemos una buena atención de salud; ese fue otro tema importante en que coincidimos”.

Fotografías: Camila Toro

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