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Profesor Gustavo Riveros sobre Jugao:

“El ánimo más que competir era de aprender en el camino”

El profesor de química y biología del Liceo Luis Edmundo Correa Rojas, de Curepto, en la región del Maule, fue líder del primer equipo ganador del torneo de debate interescolar Jugao en plena pandemia en 2020. Por tratarse de una experiencia nueva, no tenía mayores expectativas pero gracias al uso de la metodología científica su equipo ganó y fue noticia regional.

Por María Teresa Villafrade

Todo un hito fue ese triunfo en el primer año de Jugao y, desde entonces, el Liceo Luis Edmundo Correa Rojas, de Curepto, con 295 alumnos, siguió participando en los torneos de debates interescolares organizados por Hogar de Cristo y Fundación Alberto Hurtado. El año pasado, el alumno Sebastián Morales obtuvo el premio al mejor orador.

Gustavo Riveros (28) ha sido el encargado de liderar los equipos conformados por alumnos de ambos sexos. Además de la enorme satisfacción que siente por haber alcanzado el primer lugar en plena pandemia, con problemas de conectividad, dado que Curepto se encuentra ubicado en medio de cerros, no duda en continuar participado en esta iniciativa.

“El año pasado nos pasó algo muy particular, porque a pesar de las condiciones en que estábamos y la dificultad de conectividad nos llegaron llamados de los estudiantes a los profesores que dábamos la información, preguntando si podían participar en la versión 2021, porque tenían mucho interés en hacerlo. Ellos habían visto a sus compañeros en el torneo 2020 y querían dar a conocer sus puntos de vista. Se produjo un círculo virtuoso en que los ganadores del año anterior estuvieron motivándolos y apoyándolos permanentemente”, dice el docente.

Explica que utilizando la metodología científica y la misma plataforma Meet que se usaban para las clases online, fue llamando uno a uno a los estudiantes. “Hicimos la primera reunión sin tener mayores expectativas porque era algo nuevo, no sabíamos de qué se trataba, y el ánimo más que competir era aprender en el camino”, recuerda.

A poco andar, tanto él como los alumnos fueron tomándole el gusto al debate. “La gente se sorprende que sea un profesor de química y biología el que está detrás, pero siempre he sido partidario de una educación integral, donde la ciencia no esté alejada del lenguaje, de las matemáticas, incluso del arte. Con los debates se ha producido una mayor cercanía en todo aspecto, sumando, por ejemplo, en la investigación las representaciones visuales, la música, para que entiendan que la ciencia no es algo complicado, sino parte de nuestro diario vivir”.

-Además de la conectividad, ¿qué otras dificultades debieron sortear?

-Enfrentar los temas con una postura que los estudiantes no compartían, fue muy complicado. Pero así aprendieron que todo debe verse desde dos perspectivas, porque la moneda siempre tiene dos caras. Se fueron dando cuenta que muchas veces el prejuicio tiene su origen solo en el desconocimiento. Independiente del valor o la opinión que uno pueda tener sobre un tema, el hecho de informarse mejor, investigar y buscar la forma de defender una postura que no compartes en lo personal fue lo mejor que supieron hacer los estudiantes”.

JUGAO: DEBATIR PARA LIBERAR TENSIONES

Gustavo Riveros vive en Talca y diariamente viaja hasta Curepto una hora y media de trayecto de ida y vuelta, para impartir sus clases. Para él, el sacrificio tiene recompensas:

“Aquí el clima es maravilloso, el ambiente de trabajo es genial. Los alumnos son muy amistosos, de piel, el trabajo no se siente como algo pesado. Si uno se enferma, se preocupan y te preguntan cómo sigues. Acá no he visto episodios de violencia, como en otras partes, no sé si es porque tenemos la fortuna de estar lejos de todo”.

Para él, es un hecho que después de dos años de encierro y aislados de sus pares, las condiciones de salud mental y emocional se vieron afectadas en las comunidades educativas. “Los chicos están explotando o dando a conocer esa frustración que vivieron en plena pubertad, a través de actos de violencia. Por eso son tan importantes iniciativas como Jugao, que fomentan el diálogo, el intercambio de ideas, porque ayudan mucho a que ellos puedan ir liberando esas tensiones emocionales y bajando el nivel de respuesta agresiva”, afirma.

No sólo eso. Los debates, a su juicio, contribuyen mucho a mejorar el léxico, a ampliar el vocabulario porque se lee y escribe más, se busca información, se aprende.

“Nosotros nos reuníamos después de clases a practicar lo que se iba a debatir, eso implicaba ya venir preparados. Existe una relación además, entre el rendimiento académico y la participación. Por lo general, son alumnos a los que les va bien. Es el caso de Esperanza Rojas, que ha sido desde la básica una de las alumnas con mejor rendimiento dentro del Liceo, ella fue la escogida para el primer y segundo debate”.

Cuenta que la primera generación que participó y ganó en Jugao 2020 ya está en la universidad.

“Ahora estamos en espera de ver cuántos se van a inscribir para la versión 2022. La temática de la perspectiva de género es muy interesante y, sin duda, les interesa. Lo que sí nos ayuda mucho es que a pesar de que ahora el primer grupo que participó cursa su primer año de universidad, están dando su apoyo igual, se comunican permanentemente, preguntan cómo están, dan mucho ánimo y los motivan a sumarse a Jugao”.

Las inscripciones están abiertas hasta el 31 de mayo. Ingresa aquí.

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