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Guillermo Valdés:

“Creo que en la soledad está la causa de todos los vicios”

Es usuario de la Hospedería de Valparaíso y con orgullo cuenta que por primera vez en su vida ha logrado superar el año sin beber alcohol. A sus 66 años, reconoce que empezó el consumo muy joven, en Chillán, durante largas semanas de encierro en las casas a causa de la incesante lluvia. Hoy está decidido a recuperar el tiempo perdido y empezar de nuevo.

Por María Teresa Villafrade

El 28 de abril  pasado, justo el día que cumplió 66 años, Guillermo Alfredo Valdés Lezana, celebró  un año sin consumir alcohol. Como residente de la Hospedería del Hogar de Cristo en Valparaíso, que atiende a personas en situación de calle, no quería torta ni cantos ni abrazos, pero al final aceptó los saludos de sus compañeros una vez que volvió de visitar a familiares que hace tiempo no veía.

La trabajadora social y jefa de la hospedería, Daniela Moreno,  es comprensiva frente a estas reticencias: “Guillermo es un participante que ha tenido una larga trayectoria en los programas de calle del Hogar de Cristo. Desde el 2015 se ha venido vinculando a distintos programas: en la hospedería, en el programa Paréntesis, en Vivienda Primero y, ahora último, en el programa de acogida”.

Ella ha sido testigo a través de estos años de cómo la calle duele, mata: “Nosotros lo vemos visible y palpable cuando llegan acá en muy malas condiciones, físicas y mentales, pero tuvimos la fortuna de que en la calle existe mucha solidaridad y entre los compañeros trajeron a Guillermo. Él se había ido  de una vivienda con apoyo (Vivienda Primero), porque se sentía muy solo, volvió a la calle y sus amigos lo trajeron en malas condiciones. Al verlo, le dije ha vuelto a su casa y me recordó la parábola del hijo pródigo”.

Guillermo Valdés recuerda: “En junio del año pasado llegué a la hospedería, es la tercera vez que estoy aquí. La primera vez fue el año 2015 aproximadamente que llegué por primera vez a la hospedería del Hogar de Cristo por problemas de alcoholismo crónico y situación de calle. He tenido toda la vida un problema grave de alcoholismo y, gracias a Dios, voy para el año sin beber una gota de alcohol”.

Y lo dice orgulloso, porque nunca antes lo había logrado. Es un primer gran paso dado que él culpa al alcoholismo de todas sus desgracias.

“NO FALTABA NUNCA EL BUEN PIPEÑO”

Es un convencido de que en Chile el  alcoholismo es un problema muy serio, de idiosincracia.

“Hace poco leí sobre una encuesta, creo que era de las Naciones Unidas, donde los chilenos figurábamos como el tercero o cuarto país del mundo con más bebedores excesivos. Es un problema de idiosincracia. En el sur de Chile se bebe mucho más. En el caso mío, yo empecé a tomar en Chillán, muy joven. Por el mismo clima de las ciudades, llueve semanas enteras, la gente pasa mucho en las casas, y en ese tiempo no había computadores, nada. Recuerdo que jugábamos ping pong y no faltaba nunca el buen pipeño. Empecé a tomar como travesura pero resulta que nosotros a veces tenemos cosas que nos producen adicción, no a todos, por supuesto. En mi caso, se produjo una adicción”.

De su vida, cuenta que el primer trabajo que tuvo fue en una escuela de Playa Ancha como profesor de artes plásticas.

“Debo haber tenido 20 años cuando partí y estuve allí como ocho años. Después se produjo el traspaso de los colegios a las municipalidades y la cuestión es que me despidieron. Ya estaba casado en ese tiempo, tenía 19 años cuando me casé. Después de eso entré a trabajar en la minería, en una ciudad que se llama El Melón. Me duró cuatro años y después volví a quedar sin trabajo. Se produjo la separación de mi matrimonio y la última actividad que hice fue como inspector paradocente en una escuela básica. Después jubilé, me jubilaron por problemas del mismo alcoholismo y por la edad también”.

VOLVER  A LA CALLE

Tal como señala Daniela Moreno, Guillermo Valdés ha estado en varios programas de Hogar de Cristo, incluso en el más moderno y revolucionario llamado Vivienda Primero, que asigna un techo con todos los muebles y enseres a personas que han estado viviendo largo tiempo en situación de calle.

-¿Por qué razón dejó esa vivienda con todas las comodidades para volver a la calle? –le preguntamos a Guillermo.

-Sí, yo estuve en un programa de vivienda, el departamento era muy bonito, pero faltaba la otra parte, la parte hogar, compañeros, no estar solo, creo que la soledad es la principal causa de los vicios, sentirse solo. Para mí no fue solución eso, porque volví a recaer. Llegué acá porque estaba en calle muy mal y me trajeron unos amigos a la hospedería nuevamente. Daniela me dijo volviste a tu hogar, así fue. Necesitaba la compañía, no estar solo, tratar de ayudar a otros, todo esto me ha hecho reflexionar y cambiar.

Asegura que la última vez “sucedió algo en mi mente, yo creo que me empecé a cuestionar mucho  y ahora voy a cumplir un año sin consumir alcohol, cosa que nunca había logrado en la vida. Yo creo mucho en Dios, sí. Yo creo que la ayuda de él y por supuesto la ayuda que me ha brindado el Hogar de Cristo que me ha acogido, el acompañamiento que tengo de mis compañeros, todo eso influye en que uno empiece a ver la vida de otra manera y abandonar el vicio”.

No le gusta ahondar en el tema familiar. Dice que tiene una novia que lo ha acompañado y apoyado incluso en las peores circunstancias.  Guillermo asegura que ya tocó fondo: “Yo me cuestioné, me dije ¿qué quieres viejo, querís morirte curao los pocos años que te queden de vida o querís morir sano y bueno tratando de hacer algo por la vida? La idea es pasar estos años en un estado consciente. Yo miré para atrás y vi todo lo que había perdido: familia, trabajo, amistades, se pierde todo”.

Según cifras del Ministerio de Desarrollo Social, habría 19.438 personas viviendo en situación de calle en todo el país. En su mayoría, hombres como Guillermo Valdés que, por distintas causas, terminan sin familia ni trabajo.

Después de la Región Metropolitana, que concentra el mayor número de personas en situación de calle, le sigue la región de Valparaíso, con más de 1.650 personas: 350 personas en el Gran ValparaÍso, 280  en Viña del Mar y 185 en San Antonio. Hogar de Cristo cuenta con 4 programas en esta región, donde acoge a alrededor de 130 personas.

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No más a la lógica de la postergación

 

 

 

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