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Hogar de Cristo cumple 75 años:

El ayer y hoy de "los patroncitos"

Aprovechando el próximo cumpleaños de la causa del padre Hurtado, repasamos con expertos cómo ha cambiado la realidad de la infancia vulnerada desde 1944 a la fecha. Cuáles son los avances, los pendientes y el rol que le ha cabido al Hogar de Cristo en el desarrollo de políticas públicas orientadas a garantizar los derechos de los niños, niñas y adolescentes en pobreza y exclusión.

Por Ximena Torres Cautivo

 

Pelados al rape por Sanidad, que combatía así la pediculosis, invasión de piojos que hacían nata en cités y conventillos. O rapados por la policía, que de ese modo “marcaba” a esos casi 7 mil niños y jóvenes abandonados que vagaban, mendigaban o derechamente robaban en el Santiago de mediados de los años 40. Vestidos con trajes y ropas de hombres adultos, acomodada con dobleces, alfileres de gancho y cordeles a la manera de cinturones. Flacos, algunos raquíticos; a pata pelá incluso en invierno. Eran como niños disfrazados de hombres que por las noches se arrebujaban al lado de las paredes de la piscina temperada de la Universidad de Chile en Avenida La Paz, para capear el frío.

Así lucía la “infancia vulnerada” que, en 1944, motivó al padre Alberto Hurtado a fundar la obra que hasta hoy se considera su gran milagro cotidiano, el Hogar de Cristo.

Han pasado 75 años y con ocasión de este cumpleaños, quisimos revisar cuánto hemos avanzado en materia de políticas públicas orientadas a esos niños vulnerados y vulnerables, en el lenguaje inclusivo actual, porque entonces se les llamaba “pelusas”, “palomillas”, “niños vagos” y hasta “pequeños delincuentes”.

Hoy parece inadmisible este trato, lo que implica un avance. Otro cambio positivo es que hoy no existen patipelados ni desnutridos. La apariencia de los niños y jóvenes no cambia dramáticamente por clase social. Se ven más o menos iguales. Todos usan jeans, polerones, zapatillas, adecuados a su talla.

Eso, en lo formal, pero qué sucede con los cambios de fondo.

El sicólogo Paulo Egenau, director social nacional del Hogar de Cristo desde hace más de tres años, lleva toda su vida profesional vinculado a la causa del padre Hurtado. Su expertise es reconocida y su mirada crítica, también. Dice:

-A casi 30 años de la ratificación de la Convención sobre los Derechos del Niño, que los reconoce como sujetos de derechos y mandata un cambio de paradigma para el Estado y la sociedad, el desarrollo de la políticas públicas ha sido inorgánico, inconsistente con un enfoque de derechos y, por lo tanto, limitado para prevenir experiencias de daño y trauma, perpetuando la desigualdad y exclusión. En la actualidad nos enfrentamos al desafío de la Agenda 2030 y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible, siendo Chile uno de los pocos países de la región que no ha adecuado su legislación a los estándares de la Convención, ni cuenta con un sistema de protección integral de derechos, con garantías que permitan enfrentar con efectividad los altos niveles de violencia hacia los niños; la alta prevalencia de problemas de salud mental y la vulneración de derechos humanos fundamentales, como la exclusión escolar, la situación de calle y la explotación sexual infantil.

-¿No ha habido avances entonces?

-Desde las “Patrullas de la Noche”, rutas que hacía el padre Hurtado para ir en la búsqueda de niños en situación de calle en 1944, hasta nuestros días, en que la estrategia social del Hogar de Cristo es promover soluciones de calidad basadas en evidencia, constatamos con dolor que nacer y crecer en pobreza es un problema de derechos humanos que expone a los niños y adolescentes a la denegación de su dignidad e igualdad y limita su desarrollo. Frente a esta realidad, puedo sonar negativo, pero sí reconozco hitos en la materia, como el Programa Medio Litro de Leche, iniciado 1970, con alto impacto en la reducción de la desnutrición infantil; la ley N° 19.585, que en 1998 consagró la igualdad de filiación, derrotando el estigma del “huacho”; la creación del Subsistema de Protección Integral a la Infancia Chile Crece Contigo en 2007 y, recientemente, en 2018, la creación de la Defensoría de la Niñez y la Subsecretaría de la Niñez, entre otros.

LEY DE ENTREVISTA VIDEOGRABADA

“Algunas calles de Santiago han llegado a ser más peligrosas que los senderos de las selvas africanas. Cunde una ola de crimen y lo más importante es que la mayor parte de ellos son cometidos por menores de 21 años”. El texto es parte de una crónica de la revista Time, publicada a mediados de 1951 y citada por el padre Hurtado en una columna en El Mercurio.

Impresiona que un medio estadounidense se hiciera eco de un fenómeno de delincuencia infantil y juvenil que ocurría tan lejos, en Santiago de Chile, una capital del fin del mundo. El hecho revela la profundidad de “un problema de contornos pavorosos”, como se lee en el titular de uno de los muchos reportajes hechos por Las Últimas Noticias, medio que bautizó a los niños que vivían bajo los puentes como “los gorriones del Mapocho”.

En 1952, año de la muerte de Alberto Hurtado, “Chile tenía casi 6 millones de habitantes y más del 25% de esa población era analfabeta. Existía un déficit de más de medio millón de viviendas a nivel nacional; morían 153 de cada mil niños nacidos vivos, y los altos niveles de desnutrición y vagancia infantil le recordaban a la sociedad que los niños eran las víctimas predilectas de la muerte urbana”. La descripción es de la historiadora María Soledad Zárate en un artículo donde analiza el valor de las imágenes captadas ese año por el talentoso pionero de la fotografía en Chile, Sergio Larraín. “No en vano, las imágenes que acompañaban la colecta que el Hogar de Cristo emprendió en 1953 se le piden a Larraín; el propósito era conmover, impactar y no juzgar”.

La abogada Patricia Muñoz, primera Defensora de los Derechos de la Niñez, hace notar que el padre Hurtado, al crear el Hogar de Cristo se planteó el desafío de brindar “pan, techo y abrigo”. “Ese desafío incluyó a muchos niños, niñas y adolescentes, quienes, en esa época, comprendidos en el concepto de ‘menores’ y, por tanto, ‘objetos de protección’, se enfrentaban a la pobreza y la exclusión. Hoy el paradigma que dio origen a esta invaluable labor ha cambiado, transitando desde una lógica asistencialista a una visión que considera a quienes reciben la atención del Hogar de Cristo como sujetos de derecho”.

Y menciona otros hitos relevantes que se han producido en estos 75 años: “En 1990, el Estado ratificó la Convención Sobre los Derechos del Niño, más allá de que no haya sido lo suficientemente cumplida; en 2004, se crean los Tribunales de Familia y se erradican los de ‘Menores’. Esto representa una consideración judicial efectiva de niños, niñas y adolescentes como sujetos de derecho y no como objetos de protección, en la lógica previa de la ‘minoridad’ igualada a ‘incapacidad’”. También menciona la creación del Sistema Chile Crece Contigo, “que realmente es una política pública centrada en favorecer el desarrollo y cuidado efectivo de la infancia”. Y, por último, la Ley N° 21.057 de Entrevista Videograbada, a la que llama “mi hija”, que inicia su funcionamiento en octubre de este año en cinco regiones y constituye un cambio radical en la intervención del sistema de enjuiciamiento criminal de infantes y adolescentes víctimas de delitos sexuales y de otros delitos particularmente graves. “Quizás este sea el cambio más significativo que sufre el sistema procesal penal desde el surgimiento de la reforma el año 2000”.

UN AUGE SOCIAL PARA LA INFANCIA

En 2018, se crearon dos nuevas instituciones para formar parte del sistema de garantías de la niñez: la Defensoría de los Derechos de la Niñez y la Subsecretaría de la Niñez, los que podrían ser considerados los primeros pasos reales para avanzar en una Ley de Garantías de los Derechos de la Infancia.

La abogada Carol Bown, a cargo de la subsecretaría de la Niñez, comenta: “El Padre Hurtado, el Hogar de Cristo y otras organizaciones han asumido el compromiso, desde mucho antes que el Estado, de proteger a los niños más vulnerables. Y aunque sabemos que el Estado jamás va a poder reemplazar a la familia, cuando ésta falla, él debe hacerse cargo de los niños de la mejor forma posible. Hasta ahora no ha estado la altura de este desafío, por lo que estamos trabajando por lograr un cambio real. Por primera vez se está implementando un Sistema Integral de Protección que promueve los derechos de los niños y su participación; previene vulneraciones con un sistema de alerta, da una respuesta territorial y gestión de casos, que permite apoyar a las familias y comunidades, potenciando sus factores protectores.  Queremos evitar que los niños y jóvenes sean vulnerados y, sobre todo, que sean separados de sus familias. Y sentar las bases de un cambio cultural que nos permita instalar a #LosNiñosPrimero como un deber de Estado y de la sociedad toda, que trascienda los gobiernos”.

José Francisco Yuraszeck, capellán general del Hogar de Cristo desde hace un año, analiza: “En estos 75 años, las dinámicas de la exclusión se han complejizado. En el Chile de 1944 apenas un 50% de los niños terminaba la educación primaria. Hoy afirmamos tener cobertura escolar completa, tanto primaria como secundaria, aunque sabemos que 222 mil niños y jóvenes están excluidos del sistema escolar. Entonces había serios problemas de desnutrición, ahora el problema parece ser la obesidad y la mal nutrición. Entonces sufríamos una altísima mortalidad infantil, hoy hemos alcanzado una esperanza de vida promedio superior a los 80 años. Ayer y hoy los rostros de la exclusión nos interpelan y nos mueven a transformar nuestras prácticas cotidianas y nuestras instituciones, partiendo por el Sename. Nosotros estamos siendo exigidos por nuestros dos pilotos de residencias de protección de altos estándares. Esperemos que este aniversario 75 nos impulse a seguir llevando adelante nuestra misión, con nueva inteligencia y corazón”.

Paulo Egenau coincide en la complejidad de la exclusión infantil actual: “Hoy habría 547 niños y jóvenes expuestos a los riesgos de la calle en todo Chile. En 1944, eran 7 mil sólo en Santiago. Aunque son un  grupo pequeño en cantidad, es muy complejo en su intervención y tratamiento y requiere de una diversidad de servicios articulados en torno a cada niña y niño. De acuerdo a ese reciente conteo el 55% de los niños no asiste el colegio y un 61% tiene rezago escolar. Esto es resultado de la falta de capacidad de los establecimientos educacionales para entregar contención y apoyo, lo que se traduce en una alta tasa de expulsión. Esta realidad nos obliga a clamar por escuelas de reingreso ahora. El suma y sigue de las vulneraciones de estos “gorriones” actuales, que sobreviven en los territorios más vulnerados de Chile, requiere con urgencia de la Ley de Garantías de los Derechos de la Infancia, una suerte de AUGE social de los niños, que aborde todas las múltiples vulneraciones que padecen y los acoja, cuide y repare sin excusas ni dilaciones. Ese es el desafío”.

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