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“Lo virtual no es antónimo de real”

Iván Muñoz, experto en prevención de alcohol y drogas

La pandemia y el confinamiento abren la oportunidad de aprovechar y potenciar el mundo virtual, sobre todo en temas de prevención de alcohol y drogas. Reducir costos y alcanzar a poblaciones lejanas es una realidad cada vez más posible y necesaria, sobre todo hoy, que se estima un importante aumento del consumo de sustancias.

Por María Luisa Galán

 

En 1987, Naciones Unidas aprobó crear el “Día Internacional de la Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas” con el objetivo de coordinar esfuerzos para lograr una sociedad libre del consumo de sustancias. Quedó establecido el 26 de junio y desde entonces, cada año, se conmemora y celebra ese día con distintas iniciativas.

Este año, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, en específico su sede en Colombia, realizó un seminario online al que fue invitado Paréntesis, del Hogar de Cristo, como miembro de la Red Iberoamericana de Organizaciones No Gubernamentales que trabajan en Drogas y Adicciones (RIOD).

Iván Muñoz, director de Paréntesis, fue quien expuso sobre un tema muy atingente a estos tiempos de confinamiento: Prevención y Virtualidad. “Virtualidad en el contexto de la pandemia, pero pensando que puede ser una oportunidad para ampliar los espacios en los que se realiza prevención. La prevención en temas de alcohol y drogas está muy basada en lo presencial, en los talleres, en la asistencia, tanto en un contexto educativo como en empresas. Por lo menos en Chile, lo virtual era más que nada una página web, con poco avance para utilizar otros medios y sin mucha interactividad. Hoy la virtualidad está siendo parte del día a día y el llamado es a aprovechar esta oportunidad para revisar cómo estamos haciendo prevención e ir integrando nuevas estrategias”, dice.

Sitios web y aplicaciones es lo que se ha hecho en otros países en términos de prevención de consumo de alcohol y otras drogas, por lo que este contexto de pandemia abre una oportunidad para desarrollar esta área. “La mayoría de las personas hemos hecho un acercamiento hacia lo virtual, con más o menos recursos. Está, entonces, la oportunidad de replantearse las cosas y dimensionar la potencialidad de disminuir costos en políticas públicas, por ejemplo, y alcanzar a personas a las que hoy no llegamos porque pensábamos que todo tenía que ser presencial. Una comunidad alejada de los centros urbanos, teniendo una conexión de mediana calidad, podría asistir a talleres virtuales. La virtualidad, hoy, es otra forma de estar presente. Lo virtual no es antónimo de real, es una forma de realidad distinta y tenemos que acostumbrarnos a usarla de una forma distinta”, plantea Iván Muñoz, psicólogo de la Universidad Católica.

Los programas sobre consumo problemático del Hogar de Cristo, a través de su área de Asesorías y Servicios Clínicos (ASC), realiza desde hace años programas preventivos en colegios, universidades y empresas. Uno de ellos es el sitio web Tomo el Control, en donde se puede medir el nivel de consumo de alcohol. Es un sitio innovador en donde hay consejos prácticos. Además, tienen el programa “Un Paréntesis Positivo” entre cuyas herramientas están los videos y mensajería por WhatsApp y “Vamos por Más” que si bien es presencial hoy se está reinventando para que sea un taller que se desarrolle online. “Se trata de que las familias asistan desde sus casas, que sea guiado desde una plataforma, adaptado en términos de tiempos. No es necesario que el experto esté porque el contenido está puesto en los videos, en el material audiovisual que se utiliza”.

A nivel internacional son diversos los estudios que se han realizado sobre el uso de medios virtuales y computadores en temas de prevención, arrojando resultados positivos que se traducen en tasas reducidas de consumo de sustancias. Ya hace años se ha empezado a estudiar este tema, por ejemplo, el año 2010 los investigadores estadounidenses Steven Schinke y Traci Marie Schwinn realizaron durante seis años un estudio de prevención y uso de computadores con jóvenes de una edad promedio de 10.8 años, reclutaron a 513 adolescentes, El resultado, en resumen general: quiénes recibieron apoyo por computador, después del período de intervención redujeron el consumo de alcohol y disminuyeron las tasas de comportamientos de riesgo, en comparación con el grupo de control que no tuvo intervenciones.

Sin embargo, por lo menos en Chile, falta por trabajar en el tema. “Desde lo gubernamental y la academia, falta apoyo y experiencia de quienes guían la bajada de la evidencia, no hay pautas claras para adaptar a diferentes poblaciones. Muchas veces la evidencia habla de intervenciones de una intensidad que no es aplicable a los contextos nuestros. Hay programas familiares que son de 12 o más sesiones al año, guiados por expertos, pero en un colegio vulnerable en Chile es imposible, no tienen espacio y tiempo. Nosotros, por ejemplo, lo que hicimos fue adaptar el “Vamos por Más” para que tuvieran dos acciones al año, pero complementando con mensajería de refuerzo durante el año. No todos se dan el trabajo de buscar evidencia para adaptarlo o crear algo nuevo, que es lo que me gustaría que siguiera pasando, pero en el contexto de cada población a nivel nacional”, concluye el especialista.

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