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Luis Cifuentes: “Gracias, gracias por todo esto”

“No es que uno quiera andar pidiendo cosas, pero al que está mal, hay que ayudarlo”, dijo Luis ante miles de televidentes que siguieron el programa #UnidosxÑubleyBiobio en cadena nacional. Conmovió también su imagen saltando de alegría por las donaciones que le darán consuelo frente a la dramática pérdida de su casa y de su gata Lulú en el incendio que arrasó su población Lord Cochrane, en Penco.
Por María Teresa Villafrade
Enero 26, 2026

Luis Cifuentes, con recién cumplidos 75 años y participante del sistema de atención domiciliaria para personas mayores que tiene Hogar de Cristo en Penco, se robó los corazones de los chilenos. Con enorme carisma, dio su testimonio frente a miles de televidentes que siguieron las tres horas de programa que los canales agrupados en ANATEL transmitieron este domingo bajo el lema #UnidosxÑubleyBiobio.

La directora social nacional Liliana Cortés en estudio observa la conversación entre el capellán José Francisco Yuraszeck y Luis Cifuentes en el centro de acopio de Punta de Parra.

“Quedamos con las puras cenizas en las manos”, dijo, resumiendo la tragedia que empañó toda una vida de trabajo y de pobreza. “Yo tenía una cama y sólo cuatro platos”, explicando lo poco que poseía hasta que el feroz incendio arrasó con su vivienda.

“Gracias, gracias por esto”, gritaba después del programa. Saltaba de alegría en unas imágenes que fueron replicadas en todas las redes sociales, mientras el capellán del Hogar de Cristo, José Francisco Yuraszeck, le mostraba en qué consiste el kit de habitabilidad que entrega la fundación. Es una suma de enseres que “viste” la vivienda de emergencia que instalará TECHO. Cama, camarote, cocina, balón de gas, ropa blanca, frazadas, comedor, además de juego de ollas y vajilla para cuatro personas, avaluadas en un millón y medio de pesos, que recibirá apenas cuente con la vivienda.

AL CIEN POR CIENTO

“Estoy al cien por ciento bien. Soy un hombre de cerro, de la lámpara a parafina. Mi salud está buena. Mis exámenes del Cesfam están todos bien. La doctora me dice que estoy mejor que ella. Y todo lo que he soportado, lo que significa que puedo recibir ayuda. Somos un país lindo y generoso”.

Frente a las críticas desinformadas y mal intencionadas que se escuchan en redes sociales sobre el destino de las ayudas, Luis es un ejemplo concreto de que la desconfianza no es lo suyo: “No es que uno quiera andar pidiendo cosas, no. Aquí, al que está mal, hay que ayudarlo”.

Carismático y optimista como pocos, Luis Cifuentes habla con sencillez y sin aspavientos. Sorprende el ánimo con el que describe haber perdido su modesta vivienda a raíz del voraz incendio que azotó a la comuna de Penco el sábado 10 de enero pasado. Una forma trágica de comenzar el 2026.

“Estoy en una situación grande, tremenda, donde quedamos con las puras cenizas en las manos. Yo estoy con mi hija María Eugenia, mi yerno y mi nieto. No sacamos ni siquiera un papel como documentación, pero aquí estamos luchando y con la fuerza que tiene el chileno de salir adelante.  A pesar de mi edad, igual le damos todo el día aquí”.

La hija, yerno y nieto de Luis Cifuentes le acompañan junto a un amigo en estos momentos de adversidad y dolor.

LA NATURALEZA MANDA

Luis conoce hace 7 años a Víctor Jerez, trabajador social y jefe del servicio de ayuda domiciliaria a personas mayores de Hogar de Cristo en Penco. Esto porque él es uno de los 60 integrantes de este programa social tan importante, en especial para los más pobres y vulnerables.

Culpa al sitio eriazo, lleno de pasto, que estaba cerro arriba en la población Lord Cochrane de la tragedia. “Eso provocó que las chispas cayeran ahí y el acercamiento del fuego a las casas”.

-¿Qué hizo entonces?

-Miramos, miramos ahí afuera en la calle. Tuvimos que arrancar a la calle, todos gritando: ¡saquen la guagua, arranquen, corran! El fuego era una cosa pero infernal. Era algo como que tenía voz la llama. Era algo tremendo, era para quedar pero pálido de susto, la impresión de sentir algo que muchas veces vi en la televisión con otras familias en otros lados. Ahora nos pasó personalmente a nosotros. Aquí quedamos de brazos cruzados.

Luis Cifuentes no se derrumba. Destaca lo positivo del drama:

“Aquí también se aprende de la unión chilena, se aprende a decir hola, vecino. ¿cómo estamos, vecino? Porque no somos dueños de nada ni aunque tengamos documentación. Aquí la naturaleza nos dijo Yo mando aquí. Arranquen por sus vidas o se queman. Eso nos dijo. Y si no arrancamos nos habría pasado lo mismo que a varias personas que murieron.

Hasta ahora se cifran en 21 muertos, más de 20 mil damnificados y 878 viviendas destruidas las que han dejado los mega incendios en las regiones de Biobío y Ñuble, los que afectaron a sectores urbanos completos como la población Lord Cochrane, camino a Lirquén, donde vive Luis Cifuentes.

HOY ES MÁS URGENTE QUE NUNCA QUE ESTEMOS JUNTOS EN ACCIÓN