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Mujeres de la hospedería disfrutaron de un desayuno típico judío

La iniciativa fue propiciada por Marina Rosenberg, la embajadora de Israel en Chile, para celebrar los 70 años de amistad entre ambos países y demostrar así su empatía y solidaridad con ellas y sus historias de vulnerabilidad.

Por Jacqueline Otey

 

Sabores y música israelíes se tomaron la hospedería de mujeres del Hogar de Cristo ubicada en la comuna de Estación Central. Marina Rosenberg (43), embajadora de Israel en Chile, junto a su equipo diplomático e integrantes de la comunidad judía, llegaron muy temprano al lugar que acoge a cerca de 40 mujeres y sus hijos en situación de vulnerabilidad, para preparar un desayuno típico de su país. El menú consistió en el tradicional shakshuka, ensaladas, humus y pitas.

Marina Rosenberg es la primera embajadora mujer que asume este cargo desde que hace 70 años Israel comenzó a tener relaciones bilaterales con Chile. La idea de realizar esta actividad surgió porque no sólo son importantes los lazos comerciales y diplomáticos, sino también ayudar a la sociedad, nos dijo. “Tenemos una larga relación con el Hogar de Cristo y, por eso, decidimos ofrecer un desayuno simbólico para demostrar solidaridad con estas mujeres y darles a conocer algo de la cultura israelí a través de la comida junto con entregarles un pequeño obsequio”.

Muy comprometida con el tema de género y la migración, la representante diplomática dijo que el suyo es un país de inmigrantes y que “por eso nos motiva mucho apoyarlos en cada país. En Chile hay una comunidad muy grande de extranjeros, algunos han podido integrarse muy bien a la sociedad, mientras que a otros les ha costado más. Por eso, queremos ayudar en lo que podamos”. Luego agregó: “Mi objetivo es que en todos los proyectos que abordemos exista paridad de género, por ejemplo, en las delegaciones de cualquier ámbito. Ahora estoy tratando de traer una compañía de danza Israelí cuyo show aborda precisamente el tema de género”.

Juan Cristóbal Romero, director ejecutivo del Hogar de Cristo, agradeció a la embajada de Israel la actividad y destacó la fortaleza de las mujeres que llegan a la hospedería. Dijo sobre las migrantes: “Son mujeres de mucho esfuerzo que están buscando insertarse y enfrentar con su familia el enorme desafío de la integración. Además, tenemos a otras acogidas, que están intentando dejar la vida en situación de calle, que es una tremenda experiencia de vulneración de derechos, que muchas veces se cruza con el consumo de alcohol y de otras drogas como una fórmula de escape. Lo que pretendemos es que unas y otras se sientan protegidas y queridas. Hogar de Cristo busca reconocer la dignidad de las personas y tratar de entregarles, en la medida de lo posible, entrenamiento, competencias y habilidades para tener un mejor destino”.

La Hospedería de Mujeres es uno de los programas más antiguos de la fundación Hogar de Cristo, con más de 50 años en funcionamiento ininterrumpido. A las acogidas se les provee de cama, ducha caliente, desayuno y, en el caso de madres con hijos, se les entrega almuerzo, once y cena. Esta ayuda no es sólo para las chilenas que lo necesitan, sino también para extranjeras.

Guarequena Gutiérrez, representante diplomática en Chile del presidente encargado de Venezuela, Juan Guaidó, quien también estuvo presente en el encuentro, destacó la labor que hace la obra del Padre Hurtado y el apoyo que ha brindado a muchas venezolanas. “En el Hogar de Cristo hay compatriotas nuestras que se benefician de la obra y programas que las ayudan a insertarse en el mercado laboral chileno. La idea no es mantenerlas, sino que aporten al país que las está recibiendo, pero que nunca olviden que hay que volver a Venezuela”.

Contó que hay un registro consular que se creó con mucho esfuerzo. “Esto es para saber cuántos somos, dónde y en qué condiciones estamos. Todos los que tengan cédula venezolana se pueden inscribir. La idea es saber cómo estamos aportando a Chile (…). En este momento hay muchos venezolanos en situación de calle y por eso es importante este registro”.

María Luisa Robleto, embajadora de Nicaragua, también invitada al desayuno, cuenta que habitualmente trabaja con la Pastoral Jesuita y con los migrantes en el Instituto Católico Chileno de Migración (Incami), por eso, cuando la embajadora de Israel la invitó a conocer este proyecto le pareció interesante. “Hace 11 años que vivo en Chile y a medida que mi estadía se ha ido prolongando he podido conocer más a la sociedad chilena. Con los años me he dado cuenta de la tremenda desigualdad que existe en este país, la que no se ve a simple vista. Eso me ha sensibilizado mucho con los programas relacionados con atención social, con esta vulnerabilidad que está presente en la sociedad”.

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