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Personas en situación de calle: Cambiemos juntos el pronóstico

No es primera vez que los vecinos del sector centro de Copiapó se sorprenden con las personas en situación de calle que duermen en la Plaza de Armas. Pero lo que realmente molestó a los transeúntes es que ahora tiendan la ropa en los árboles, se denunciaba en la sección Foto del Día en este mismo diario.

Por Carol Calderón. Directora ejecutiva Hogar de Cristo Atacama.

Días después, un hombre de 56 años, que vivía en calle apareció muerto en una caseta cercana a la estación de Ferrocarriles. Quizás no quiso importunar a los vecinos preocupados del aseo y ornato de la ciudad y buscó una guarida menos visible para morir ahogado en su propio vómito. Sin los resultados de la autopsia, no se sabe aún si el deceso se debió a una falla sistémica o a la hipotermia, pero en cualquiera de los casos, es consecuencia de una vida marcada por la pobreza y la vulnerabilidad, que es eso lo que de manera extrema se experimenta en la calle.

En Estados Unidos y en varios países de Europa, junto con el frío del invierno desde hace ya varios años, han surgido campañas solidarias para abrigar a las personas en calle dejando ropa gruesa -abrigos, parkas, suéters, bufandas mantas- aman ada a los árboles de plazas y calles para quienes las necesitan. Algunas van acompañadas de mensajes amorosos, con consejos y datos para los que, por las siempre dolorosas causas que sea, viven a la intemperie, sobrellevando el frío, la humedad, la lluvia, pero también la soledad, el consumo problemático de alcohol y otras drogas, la violencia y la vulneración cotidiana de sus derechos humanos.

En Chile, el 97% de las personas tiene acceso a agua potable para beber. O sea, casi todos. Pero la mitad de quienes viven en situación de calle no accede a ese “lujo”. Si la cifra que define el límite de la pobreza en nuestro país son 105.430 pesos mensuales, los que duermen cada noche en rucos, albergues o sin un techo sobre sus cabezas, reciben en promedio 52 mil pesos al mes por hacer los “pololitos” que sea.

Una persona en calle vive un tiempo promedio de 6 años en esa situación, pero hay casi un 25% de ellos que llevan décadas así, deteriorándose, envejeciéndose, enfermándose consumiéndose y consumiendo sustancias que son un mal remedio para sus muchos males.

Este 21 de junio, día en que se inicia el invierno, Hogar de Cristo te invita a cambiar el pronóstico del tiempo que viven en la calle las personas que “afean” la ciudad secando sus pilchas al sol, trabajando en serio para que dejen esa situación y recuperen sus vidas, familias, afectos, trabajos, dignidad y derechos. Por eso, te pedimos, involúcrate.

 

Fuente: Diario de Atacama. 

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