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Plaza de Copiapó: Entre el “hombre pájaro” y Ramazzotti

De día y de noche, la plaza de Copiapó se convierte en refugio, escenario y punto de encuentro para quienes viven en la calle. Allí están Johnny, “el hombre pájaro”, y Luis, popularmente conocido como “Ramazzotti”, dos hombres con historias de pérdidas, trabajos y sueños que se resisten al abandono. Sus voces y talentos nos recuerdan que detrás de cada persona en situación de calle hay mucho más que sus circunstancias: hay una historia que merece ser escuchada.
Por María Teresa Villafrade Foncea
Agosto 28, 2026

Están todo el día en la plaza de Copiapó, hombres en situación de calle. Algunos de ellos han pasado la noche en la Hospedería del Hogar de Cristo, ubicada a pocas cuadras de allí. Otros, se cobijan bajo los puentes o en rucos. Ramazzotti tiene instalada una carpa iglú en la pérgola de la plaza, donde en ocasiones solemnes toca música el orfeón de Carabineros y otras bandas oficiales.

Es una rutina que se repite cada día. Algunos se sientan en las bancas a esperar que pasen las horas; otros compran una “churrasca” y se van a trabajar en sus típicos “pololitos”: cuidando autos, limpiando veredas, ayudando en las ferias, reciclando y vendiendo lo que se pueda a los chatarreros.

Sentado en una banca junto a varios compañeros de infortunio, conversamos con Johnny Ramírez, a quien todos llaman coloquialmente “el hombre pájaro”.

Le dicen así porque es capaz de imitar el trino de un ave de manera perfecta, al punto que la gente se confunde y mira hacia las copas de los árboles buscando el pajarito que supuestamente está cantando.

“Me llena y me conforta ver cómo la gente se confunde y cree que los silbidos que hago son los de un ave de verdad. Me alegra verlos contentos con mi truco. Me gusta la naturaleza”, nos dice este hombre de 50 años, quien, a causa de un accidente vascular, perdió parte de su pierna izquierda hace 14 años. La misma fecha que lleva separado de su esposa.

Johnny vive hace 5 años en situación de calle y recién hace dos meses llegó desde Rancagua, donde nació, a vivir a Copiapó. “Mire, ya se me están desapareciendo los callos de las manos. Yo trabajo, puedo hacerlo. Sé manejar desde una motosierra hasta la escoba. Pero acá no me dan pega porque piensan que soy un riesgo para la empresa. No me queda más que meterme a los parronales a trabajar”.

Nos muestra su prótesis, que necesita urgente una mejora, pero que aún no puede renovar porque para ello debe establecerse en un solo lugar por varios meses.

“Esta prótesis me la consiguieron en la hospedería del Hogar de Cristo de Rancagua. Me costó barata, 700 mil pesos. Pero ya me queda chica la parte de arriba, donde va el muñón. La tengo hace 14 años”.

Johnny Ramírez llegó hace dos meses a Copiapó, pero está desilusionado. A él le apodan como el “hombre pájaro” por su perfecta imitación del trinar de las aves.

Hace poco, en la hospedería de Copiapó le dieron una muleta. “Llegué primero a dormir en la parte de arriba de un camarote, me costaba mucho subir a la litera. La jefa tuvo que hablar con los demás para que me dieran una cama en la parte de abajo”.

-¿Por qué viniste a Copiapó?

-Estoy decepcionado. Hace más de 20 años que no venía a Copiapó. Acá armé mi casita, tuve a mi esposa y a mis hijos, una parejita que hoy tienen 25 y 23 años, están grandes ya. No los veo hace mucho tiempo. Tenía demanda por pensión alimenticia.

-¿Por qué estás decepcionado de Copiapó?

-Porque la primera vez que estuve acá, me pagaron hasta los pasajes. Ahora está todo malo y en los parronales hay mucho extranjero trabajando. Quiero devolverme a Rancagua. Voy a ir a la Gobernación Regional para que me ayuden a regresar.

Cuenta que a él lo crio su abuela y que a su mamá la vino a conocer recién a los 18 años. “Me vine de Rancagua caminando largos trechos, por eso, cada vez se me daña más la prótesis”, cuenta.

LA PÉRGOLA DE RAMAZZOTTI

En la pérgola de la plaza de Copiapó se escucha cantar a quien la gente ha bautizado como “Ramazzotti”, porque gran parte de su repertorio incluye hits del famoso cantautor romano Eros Ramazzotti.

Luis Abraham Ibarra Vergara -su nombre real- cumplirá 65 años el 21 de septiembre de 2026. Llegamos hasta donde tiene instalada su carpa y su enorme parlante que le costó 33 mil pesos y le permite hacer sus performances. A él conecta su celular y canta con pistas los grandes éxitos de Eros.

En la misma pérgola, duerme y vive todo el santo día con la aceptación de las autoridades locales.

“Acá toda la gente me estima mucho, aunque yo no soy de aquí. Soy de Santiago y acá se asustan con cualquier lluvia”.

Luis Abraham Ibarra Vergara con su micrófono y celular en mano para interpretar grandes éxitos. Al lado se aprecia parte de su carpa y el parlante.

Luis cuenta que fuma marihuana desde los 17 años, pero que jamás lo hace cuando la plaza se llena de cabros chicos. Asegura que es para relajarse, para apaciguar dolores físicos y del alma. “La marihuana no hace daño, es uno el que hace daño. La marihuana te quita todos los traumas. Cuando vienen a quitarme mi cigarro yo les digo a los carabineros que vaya donde están los jóvenes todos con uniforme fumando. Ellos son la juventud y los que no deben fumar”.

                                           VOLVER A ESTUDIAR

Según cifras oficiales, a junio de 2026, la región de Atacama registra 548 personas en situación de calle. La jefa de la hospedería de Hogar de Cristo, Kelian Esquivel, cuenta que más de 300 de ellas están en Copiapó.

“La Plaza de Armas es un lugar donde suelen reunirse y convivir las personas en situación de calle con la ciudadanía. Los carabineros los apoyan con kits de aseo e higiene con regularidad”, explica.

La hospedería tiene capacidad para 30 hombres en situación de calle. Con ayuda de voluntarios realizan además, las rutas calle. Kelian menciona casos positivos como el de Andrés Aguilera (54), quien estudia séptimo y octavo básico en el Liceo B-5 en jornada nocturna.

Andrés Aguilera cursa séptimo y octavo básico en escuela nocturna. De día, sale a vender paraguas cuando llueve.

“Gracias a Dios me dieron la oportunidad de dormir en la hospedería, porque la calle está muy peligrosa. La municipalidad me buscó ese cupo para estudiar y puedo hacerlo porque estoy durmiendo bien ahora, tengo comida, tengo un techo y elementos de aseo”, nos dice Andrés.

-¿Y por qué quieres estudiar?

– Porque quiero emprender, quiero ser otro y sacar mi cuarto medio. Mi familia tuvo restorán en Concón. Llevo más de diez años viviendo en la calle y primera vez que me acercó al Hogar de Cristo y pido ayuda”.

Andrés tenía su ruco en San Pedro y vende paraguas cuando llueve. Asegura que tiene sus papeles limpios para ser contratado en cualquier lugar.

La joven jefa de la hospedería de Copiapó, Kelian Esquivel, durante una ruta calle en los alrededores de la plaza de Copiapó. Acogidos de la hospedería quieren fotografiarse con ella.

La jefa de la hospedería destaca que el trabajo de su equipo junto a los voluntarios que les acompañan en las rutas calle, permite que se den estos alentadores ejemplos de superación.