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Red Clamor Chile: Trabajo por la integración de migrantes

La red de instituciones vinculadas a la Iglesia promueve acciones para acoger, proteger e incluir a personas migrantes y refugiadas en Chile. Extranjeros que enfrentan discriminación, trata de personas y exclusión social son apoyadas desde un activo trabajo comunitario.
Por María Teresa Villafrade
Febrero 6, 2026

Desde su llegada a Chile en 2015, la religiosa mexicana Gabriela Herrera ha sido testigo de profundos cambios en el fenómeno migratorio. Coordinadora de Red Clamor Chile, también es parte del Instituto Catequista Dolores Sopeña y dirige el Centro de Formación y Capacitación del mismo nombre. Su experiencia le ha permitido observar cómo la migración ha transformado el paisaje social y cultural del país. Y también cómo han surgido nuevos desafíos para la convivencia.

Red Clamor Chile nació en diciembre de 2019, poco antes del estallido social y de la pandemia, como una articulación de instituciones vinculadas a la Iglesia con foco en el acompañamiento a personas migrantes. La red forma parte de Red Clamor Latinoamérica, ligada al Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM), y actualmente reúne a diez organizaciones, principalmente eclesiales, que trabajan coordinadamente, sobre todo en Santiago, aunque algunas replican sus acciones en otras ciudades.

NUEVAS TENSIONES

Herrera recuerda que cuando llegó al país la migración ya estaba en aumento, pero en la última década el fenómeno ha cambiado de manera significativa.

“Llegué en condiciones totalmente distintas a las que llegan nuestros hermanos migrantes. Algunos son expulsados de sus países y otros vienen buscando mejor vida. Cuando llegué ya se estaba incrementando mucho la migración y en esta década ha cambiado mucho, no solamente en número sino también en forma”, explica.

La religiosa mexicana Gabriela Herrera es la coordinadora de la Red Clamor en Chile.

Destaca cómo la diversidad cultural se ha hecho visible en distintos ámbitos de la vida cotidiana. “Antes no encontrabas afrodescendientes, y ahora las hay. No encontrabas comidas interculturales y ahora las hay. Antes no habían puestos de jugos y frutas. Ahora hay. Vemos que en el área de servicios abundan personas migrantes que te atienden, cosa que no pasaba cuando yo llegué a Chile”.

Sin embargo, advierte que este crecimiento también ha traído tensiones sociales. “Chile está más nervioso, alerta y suspicaz con tanto migrante. Ciertamente se han instalado discursos que no son favorables sino que producen rechazo y la no integración. Con todo esto estamos trabajando”.

ACOGER, PROTEGER, PROMOVER E INTEGRAR

El trabajo de Red Clamor se inspira en los lineamientos impulsados por el Papa Francisco para el acompañamiento de personas migrantes y refugiadas.

“Una de las tareas responde a las instrucciones del Papa Francisco, quien en 2018, en la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, nos dejó cuatro verbos a potenciar: acoger, proteger, promover e integrar”, señala Herrera.

La red desarrolla acciones en formación, reflexión, comunicación, servicio e incidencia pública, buscando visibilizar la realidad migratoria y la defensa de sus derechos. Durante 2025, en el contexto del Jubileo, realizaron diversas actividades, entre ellas una eucaristía de inicio del año jubilar, un pronunciamiento público para el Día Mundial del Refugiado y campañas para sensibilizar sobre la trata de personas, además de un seminario en la Universidad Alberto Hurtado.

Bajo el lema “Convive” se impulsan talleres de encuentro.

Asimismo, impulsaron talleres sobre cultura del encuentro bajo el lema “Convive”, donde participaron niños, niñas y familias migrantes y chilenas. “Fueron encuentros muy lindos entre chilenos y migrantes. Solo así, cuando las personas se conocen, se reduce la discriminación”, afirma.

TRATA DE PERSONAS Y EXPLOTACIÓN LABORAL

Uno de los temas que más preocupa a Red Clamor es la trata de personas, una problemática que —según explica Herrera— suele permanecer invisibilizada.

“Es un tema poco tocado, poco manejado en nuestra realidad, pero que constituye una importante vulneración de derechos”, señala. Agrega que el riesgo y la presencia de redes delictuales dificultan su abordaje, por lo que la prevención y la sensibilización en espacios educativos resultan fundamentales.

Otra realidad dolorosa es la explotación laboral que afecta a personas migrantes en situación irregular. “No tienen sus documentos al día, entonces los ‘contratan’, entre comillas, pero les pagan lo que quieren y les hacen trabajar jornadas extensas”, explica.

LIDERAZGOS QUE NACEN EN LA COMUNIDAD

Red Clamor también acompaña procesos comunitarios, como el trabajo en el campamento Millantú, en Puente Alto. Desde la pandemia apoyan ahí a familias migrantes y chilenas. Y han surgido liderazgos locales que reflejan organización y solidaridad.

Uno de los ejemplos más significativos ha sido la gestión de residuos en el campamento. Ante la falta de servicios básicos, un grupo de lideresas organizó un sistema de recolección de basura con aporte de los vecinos, iniciativa que posteriormente permitió recibir la donación de una camioneta para continuar el trabajo.

Preocuparse por el desarrollo de las comunidades incluyendo a los migrantes es una de las tareas de la Red Clamor.

Herrera también destaca experiencias de promoción humana impulsadas por mujeres que convocan a sus vecinas a capacitarse y buscar oportunidades laborales. “Les hermana la pobreza, la discriminación y también sus capacidades como mujeres para salir adelante. Preocuparse por el desarrollo de sus comunidades es un notable ejemplo de liderazgo”, afirma.

La red cuenta además con el acompañamiento del obispo de la parroquia San Marcos de Arica, Moisés Atisha, quien, desde su experiencia en una ciudad fronteriza, mantiene un especial interés por la realidad migratoria.

Para Gabriela Herrera, el principal desafío sigue siendo fortalecer una cultura del encuentro que permita construir comunidades más inclusivas. “Lo que más duele y apena es el rechazo hacia los hermanos migrantes. Tenemos que fomentar que las personas se reconozcan, porque cuando eso pasa, pueden convivir y trabajar mejor juntas”, concluye.