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Residencia para la Superación de San Fernando:

Tres años de vida y varias historias de éxito

Inaugurada hace tres años como un hito para superar la situación de calle de hombres y mujeres de la comuna, la residencia con capacidad para 20 personas exhibe conmovedores casos de éxito que bien merecieron una semana de celebraciones. La de San Fernando y la de Iquique son las únicas que administra Hogar de Cristo; ambas son almácigos para lograr la inclusión real. Un avance notable en estos 78 años de trabajo social de la obra de Alberto Hurtado.

Por María Teresa Villafrade

El programa Residencia para la Superación es un convenio que tiene Hogar de Cristo con el Ministerio de Desarrollo Social y Familia en la comuna de San Fernando, que atiende a 20 personas, hombres y mujeres, que se encuentran en situación de calle.

La casa, ubicada en la calle Valdivia 727, a pasos de la Plaza de Armas, cuenta con todo lo necesario para apoyar a estas personas en su proceso de superación durante un plazo máximo de 24 meses, incluyendo un equipo multidisciplinario que permite que puedan volver a vincularse con sus familias y con las redes de atención en salud, educación y trabajo. Así, cuando egresan del programa, lo hacen con total autonomía y con la fortaleza que se requiere para la vida independiente.

Los requisitos para acceder al programa parecen sencillos: ser mayor de 18 años y estar en situación  de calle. Lo complejo es tener un empleo, formal o informal, y sobre todo una marcada motivación para resolver los problemas de consumo si los hubiere y para dejar la calle y volver a estar incluido en la sociedad.

“Hoy tenemos más hombres que mujeres y el promedio de edad fluctúa entre los 30 y 40 años, pero en otras ocasiones ha habido una proporción de 16 hombres y cuatro mujeres”, explica la Jefa de Operación Social Territorial de Hogar de Cristo en la región de O´Higgins, la trabajadora social Montserrat Duarte.

EL ORGULLO DE VÍCTOR Y AXEL

Tanto Montserrat Duarte como la jefa del programa, Tanya Farías, destacan la historia de dos hombres: Víctor, de 72 años, quien venía de la hospedería de Hogar de Cristo en Rancagua, y que gracias al apoyo recibido logró dejar su consumo problemático de alcohol y trabajar en un proyecto de Conaf.

Él, junto a otro participante de la residencia, Axel (54), vendedor ambulante que logró trabajar en una empresa de San Fernando, egresaron hace poco de la residencia de San Fernando para acceder al revolucionario programa Vivienda Primero.

Axel y Víctor Pino comparten ahora una vivienda con apoyo.

Hoy ambos comparten un departamento en la comuna de Recoleta, en Santiago, donde tienen más cerca a sus respectivas familias y son asesorados por una dupla sicosocial de la Fundación Cristo Vive.

“Hemos mantenido el contacto con ellos y están muy orgullosos de poder hacer sus camas, preparar su comida, lavar su ropa, cuestiones que parecen simples, pero que habían perdido por estar viviendo muchos años en calle”, agrega Montserrat Duarte.

Tanya Farías afirma que el paso de ellos por la residencia para la superación fue fundamental para que se atrevieran a dejar la zona de confort que significa estar en una hospedería y pudieran tomar verdaderamente las riendas de sus vidas.

VALESKA YA NO DUERME EN UN AUTO

El caso de Valeska Salgado (32), quien pasó hambre y frío en el año que vivió en situación de calle con su ex pareja, también es destacable. Hace un año y ocho meses que está en la residencia para la superación, etapa en que logró terminar sus estudios de técnica en párvulos en el instituto AIEP, hacer su práctica y ahora está buscando trabajo para lograr su egreso e independizarse.

“Desgraciadamente con mi ex pareja tuve que dejar la casa de la ex suegra, quien nos echó a la calle y tuve que dormir en un auto, en un potrero con heladas, en un furgón, en una casa abandonada. Yo terminé con él porque no quería trabajar ni superarse”, cuenta mientras  exhibe con orgullo su diploma como técnica en párvulo, meta que logró gracias al programa de Hogar de Cristo.

Valeska muestra con orgullo su diploma.

Lo mismo está viviendo Washington Banda (41), que perdió su trabajo como encargado de seguridad en el mall Parque Arauco durante la pandemia, quedando con muchas deudas que recién terminó de pagar.

“Yo arrendaba un departamento en Providencia, vivía bien. Mis dos grandes miedos en la vida han sido siempre quedar en la calle o caer preso.  Ya se cumplió uno de ellos y espero nunca estar en la cárcel”, dice.

Washington Banda espera independizarse pronto.

Ahora tiene dos trabajos part time como guardia los fines de semana en una discoteque. Le gusta cocinar y en la residencia es quien reemplaza a la cocinera cuando ella debe ausentarse. “Acá esto funciona como cualquier casa, nos distribuimos las tareas domésticas entre todos, nadie se salva”, explica con una sonrisa.

LA MADRE QUE RECONSTRUYÓ SU FAMILIA

Estos casos de éxito, sin duda, son más que suficientes para que este programa se transforme en una política pública, tal como el director ejecutivo de Hogar de Cristo, Juan Cristóbal Romero, pidió hace tres años al momento de su inauguración:

“Hasta el momento lo que hay en nuestro país es la entrega de techo, abrigo y comida, pero esta residencia de superación llega a entregar oportunidades para lograr una verdadera reinserción social, lo que representa un hito nacional. Ahora el objetivo es que esta iniciativa en la comuna de San Fernando se transforme en una política de Estado que se replique en todas las provincias del país, transformando Chile en un país más justo y solidario”, expresó.

El caso de Karen encarna plenamente este ideal y conmueve particularmente a los miembros del equipo. “Ella llegó embarazada a la residencia y tuvo aquí a Laurita, a poco de llegar al programa. Ambas estuvieron ocho meses en la residencia, apoyadas por el acompañamiento que les brindamos. Después de eso  pudo volver a estar con sus otros dos hijos pequeños y restablecer su relación de pareja. El día del egreso fue muy emocionante para esa familia que hoy vive en una casa fuera de la región y también para nosotros como equipo. Karen es otro caso que demuestra que se puede vencer a la calle y la terrible vulneración de derechos que representa. Que la superación es posible”, agrega Monserrat Duarte, conmovida aún por Laurita y su mamá.

A la fecha,  79 personas, 10 de ellas mujeres y niñas, han estado en la Residencia para la Superación de Personas en Situación de Calle, que Hogar de Cristo gestiona en San Fernando gracias al convenio con el Ministerio de Desarrollo Social. En su tercer aniversario, hubo una semana de celebraciones que incluyeron concursos, completadas y emotivos testimonios de distintos casos de éxito que dan cuenta que con este apoyo es posible dejar atrás la vida en calle. Karen, Víctor, Axel, Valeska y Washington son solo algunos ejemplos.


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