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Salas Padre Hurtado: Las del Buen Morir

Cuidados especiales, cariño, contención, dedicación exclusiva y sobre todo acompañamiento espiritual para sobrellevar la fase final de la vida, es lo que todos esperamos recibir antes de dar nuestro último suspiro. En Villa Alemana, en un programa especial del Hogar de Cristo, acogidos de nuestra causa, aquellos con las vidas más vulneradas y vuelnerables, reciben eso y mucho más.

María Jose Von Muhlenbrock G.

Susana Ramirez, asistente social de profesión y directora de la Residencia para Adulto Mayor “Asunción”, de Villa Alemana, cuenta que todas las mañanas a las ocho, cinco profesionales de la salud hacen la ronda habitual por las instalaciones visitando a los pacientes. Hace unos meses este recorrido se vio reestructurado al implementarse una nueva ala a la Residencia, la Sala Padre Hurtado. Aquí son nueve los pacientes acogidos, todos de salud crítica o terminal, que a toda hora son monitoreados por especialistas, con un cuidado y dedicación comparables con cualquier clínica privada.

Todos y cada uno de ellos recibe una atención integral, ya que el perfil de nuestros residentes en la Unidad es cada vez más dependiente y frágil. Ellos se encuentran en la etapa final de la vida. Por lo mismo, lo que requieren es contar con una atención más especializada en su cuidado, garantizando sus derechos, respeto y dignidad. Son personas que están en condiciones deterioradas, casi siempre aquejados por más de una enfermedad, cada una de ellas agravada profundamente por la calle y la avanzada edad. Aquí, de alguna forma, intentamos reparar años de abandono y descuido para que sus últimos momentos los vivan en tranquilidad y acogidos con cariño”, dice Susana.

Pero la buena noticia no termina con el conocer el alto estándar de calidad con el que se maneja esta sala. Para descentralizar este programa, que hasta hace algunos meses sólo recibía acogidos en la Región Metropolitana, la causa del padre Hurtado amplió la cobertura y, además de Villa Alemana, está llegando a los adultos mayores más necesitados de Recoleta, Nos y Concepción, con Salas de Cuidados Especiales ubicadas en esas comunas.

Ivonne Herrera, Jefe Social Provincial Aconcagua, sostiene: “Es muy importante contar con un espacio definido para el cuidado de aquellos casos que presentan un deterioro más complejo de salud o están en fase terminal, ya que lo que se busca con el desarrollo de este tipo de salas, es lograr un cuidado con mejor atención y dedicación a estos acogidos que la mayoría de las veces presentan un estado bastante crítico. Por lo mismo, esto exige del equipo que aquí trabaja una mayor entrega profesional y humana”.

Herederas de la Sala de Enfermos de la comuna de Estación Central que dejó de funcionar a principios de este año para transformarse en un memorial que recuerda a los miles de chilenos que no murieron en la calle, sino acompañados y de una manera digna, la Sala de Villa Alemana, así como las otras tres mencionadas, albergarán esencialmente a acogidos del Hogar de Cristo de 80 años y más, cuya salud esté en franco deterioro.

Las nueve camas disponibles en la Sala de Villa Alemana vienen a completar los 56 cupos totales que tiene la Residencia Aduto Mayor Asunción, cuyos profesionales se encargan de cuidar a todos los pacientes con el mismo cariño y dedicación, entregando atención integral en salud, alimentación, vestuario y, sobre todo, cariño y acompañamiento espiritual.

Si quieres colaborar con nuestra causa #Involúcrate aquí. 

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