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“Tengo pensado endeudarme

con un notebook y seguir estudiando”

Muchos son los jóvenes que hoy tienen sus sueños cortados, en todo ámbito: estudios, trabajo, familia. Sobre todo hombres y mujeres en situación de vulnerabilidad social que deben optar por laborar en vez de estudiar o posponer sus ideales de estudio para ayudar económicamente a sus familias.

Por María Luisa Galán

 

La cuarentena, el Covid 19, tiene a casi medio mundo con sus planes truncados. Trabajos, estudios, familia, viajes y un sinfín de sueños que aún no tienen fecha clara de reinicio. Bien lo sabe Daniza, de 20 años, de Coronel. Este año había comenzado sus estudios en “Dibujo y modelamiento arquitectónico y estructural”, en el DUOC. “Cuando empecé a ir a clases comenzó el tema de la pandemia y a mí se me complicó porque necesitaba un notebook y me iba a tener que endeudar porque lo tenía que sacar a crédito. Desde celular se me hizo muy difícil estudiar. Y, además, mi papá se fue de la casa”, cuenta al teléfono sobre por qué tuvo que dejar sus estudios por segunda vez; ya lo había intentado el 2019, pero por problemas familiares no pudo.

Hoy ella es el principal sustento de su casa compuesta por sus dos hermanos, una de 5 años y otro de 22, con problemas de salud mental, y su mamá, que no puede trabajar por temas a la vista. Su padre, mientras, les pasa 100 mil pesos para la subsistencia de los 4. “Los estudios, la pega y la situación familiar, no daban como para dejar de trabajar, tuve que congelar”, dice con tristeza.

Actualmente trabaja como cajera en una empresa de retail. Le da miedo contagiarse y contagiar a su familia, con el riesgo de que mueran, pero no tiene otra opción. Sin embargo, y con la esperanza de cuando todo esto pase, quiere retomar sus estudios. “Tengo pensado endeudarme con un notebook y seguir estudiando”, señala.

Erick, de 25 años, es oriundo de Hijuelas, región de Valparaíso. Por problemas familiares que redundaron en que no le dieran la gratuidad universitaria, tuvo que abandonar su idea de estudios. Quería seguir “Diseño Web y Mobile”, en Inacap. Hoy, tampoco está trabajando, porque la empresa de retail donde trabajaba se acogió a la ley de protección del empleo. Según una encuesta realizada por Buk.cl, con más de 200 organizaciones de diversos rubros, un 26% de éstas se han acogido a esta normativa, de las cuales un 75% de las empresas corresponden a la industria de turismo, seguido por las de construcción con un 47% y de retail con un 42%.

Así, Erick recibió el primer mes 30 mil pesos de salario, porque tenía poco dinero acumulado en la Administradora de Fondos de Cesantía (AFC), el segundo mes ascendió a 200 mil, algo más, gracias a compensaciones del gobierno. “Me he visto afectado económicamente, pero me alcanza para sobrevivir, alcanzamos a comer. Mi mamá está trabajando, mi tío pasa plata a veces y, con lo que gano, aporto”, cuenta Erick, y agrega que su mamá trabaja en un invernadero, “llenando bolsistas con tierra”.

Sueña con salir de la vida de campo de Hijuelas. No se ve ahí. Para él, la educación es vital para poder moverse. “Siempre he querido estudiar y no me importa si gano poco o mucho. La educación es una oportunidad para mejorar mi vida y poder salir de donde estoy, no me gusta donde vivo”, cuenta sobre lo poco que le gusta estar en su casa, en donde vive junto a su mamá y hermano. Dice que ahí se estresa.

Cuando pase todo, añora con volver a estudiar. “Depende de cómo esté la situación del país, porque no sé si después de la pandemia vuelva un estallido social. Para mí, estudiar es mucho esfuerzo, pero lo voy a lograr solo y acompañado de becas. Entonces si vuelve el estallido social y se paran las clases de nuevo, no me conviene. Todo depende, al final”, dice Erick, resignado.

Daniza y Erick son parte de los Programas Socioeducativos de Fundación Súmate, del Hogar de Cristo, el cual acompaña a niños y jóvenes estudiantes a retomar y continuar su trayectoria educativa tanto a nivel básico y medio como en educación superior. Gino Valenzuela, director de los Programas Socioeducativos, asegura: “Si dejan de estudiar, vamos a seguir con ellos. La idea es poder seguir acompañándolos en su proyecto de vida, en la toma de decisiones”.

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