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Voluntariado y Crisis Social: “Más que nunca hay que servir al otro con dedicación”

Cerca de treinta voluntarios del Hogar de Cristo participaron de esta actividad en el Centro Gabriela Mistral el sábado pasado. Juntos, reflexionaron sobre las causas del estallido social, cómo lo han vivido y de qué manera pueden aportar en sus comunidades. Sin duda, todos coinciden en que lo importante es, desde su trabajo, ayudar a construir un país mejor.

 

Por Jacqueline Otey A.

En conmemoración al Día del Voluntariado, que se celebró el 5 de diciembre pasado, el Hogar de Cristo invitó a voluntarios de sus diferentes programas, a participar de Círculos Territoriales el sábado en el Centro Gabriela Mistral. Al encuentro asistieron cerca de 30 personas que con la misma disposición que acuden a ayudar por iniciativa propia a quienes más lo necesitan, reflexionaron a través de un diálogo profundo en torno al estallido social que vive nuestro país y cómo pueden contribuir a salir de la crisis.

Paulina Andrés, directora del área de Comunidad de la fundación, comentó que decidieron adaptar esta metodología, que se aplica a usuarios de programas del Hogar de Cristo, para escuchar la voz de quienes trabajan por una causa en común: hacer de Chile un país más digno y justo. “La idea fue invitarlos a un espacio de reflexión para que se pudieran mirar y encontrar en relación a qué los mueve y ver cómo pueden ellos a la salida de la crisis”.

En un ambiente acogedor los voluntarios dialogaron respecto a las emociones que afloraron tras el estallido, sus posibles causas y cómo ven ellos un país donde una de las principales demandas de la población es terminar con la desigualdad social.

Patricio Massardo (40), arquitecto, fundador de Trato Hecho Vecino y voluntario desde hace 22 años del Hogar de Cristo, ha vivido estas semanas con expectación y asombro al observar la fuerza del movimiento ciudadano que fue capaz de movilizar a millones de personas en todo Chile. Sin embargo, tras una segunda mirada lo llevó a ver que quienes se manifiestan lo hacen por problemáticas más bien individuales, cada uno defiende sus necesidades. “Eso me generó frustración, ya que si no luchamos por el que está al lado, nunca vamos a resolver el problema. Deberíamos ver a la sociedad como un individuo y sentirnos parte de esto”, y agrega: “Creo que esta es una buena decepción, porque me ayudó a darme cuenta que hay que creer en las instituciones. Estos temas se pueden resolver desde quienes nos representan, desde la política. Por lo tanto, ojalá que cambie el escalafón político, que lleguen personas con vocación, que de verdad quieran un país más justo. Espero que los políticos logren construir escuchando, entendiendo e involucrándose”.

Con emoción, menciona que la actividad lo ayudó a visualizar su frustración respecto al tema y entender que como voluntario no hay que callar: “Debemos mover energía, no podemos hacer cosas de manera silenciosa, hay que hacer ruido, convocar”.

Criistían Ríos (23) es estudiante de quinto año de la carrera de ingeniería civil industrial de la Universidad Diego Portales y voluntario del Centro de Preparación para el Trabajo (CPT) para personas con discapacidad mental, que Hogar de Cristo tiene en Conchalí. Hace unos meses se unió a esta causa y afirma que participar en los Círculos Territoriales le permitió compartir su opinión y, a la vez, escuchar la de personas mayores que él. “Mi aporte fue transmitir el sentir de mi generación. Por ejemplo, mencionarles la impotencia que sentimos frente a la desinformación de los medios de comunicación en este periodo y al hecho de que no incluyan temas de corrupción. En este país hay gente que ha cometido fraudes al fisco y le conceden perdonazos gigantescos, pero si una pyme se atrasa en la cuota del banco le quitan todo, eso es muy injusto. El abuso y la impunidad generan rabia en el movimiento social”.

Por su parte, Isabel Vial (81), voluntaria desde hace dos décadas en la Residencia Mi Hogar, de Recoleta, que acoge a adultos mayores, durante los diálogos que surgieron por medio de la metodología destacó un sentimiento común con sus pares: la necesidad de ayudar y buscar al otro. “Eso permite darte cuenta de sus necesidades y dialogar, ahí comienza todo”.

Socióloga de profesión, Isabel menciona que el estallido social le provoca gran frustración al darse cuenta que ni el gobierno ni los políticos han sabido escuchar. “A muchos les impacta la violencia destructiva en las calles durante este periodo, pero ha habido largos años de violencia silenciosa, de espera, en temas como pensiones, salud y tuvo que ocurrir esto para que hubiera una respuesta”, recalca con énfasis.

Durante la jornada, Hugo Gutiérrez (20), estudiante de segundo año de administración pública de la Universidad de Chile y voluntario del Centro de Preparación para el Trabajo de Conchalí, rescató que el nombre del Hogar de Cristo debe llevarlos como voluntarios a seguir el espíritu de Cristo. “El fundador de esta organización fue el padre Hurtado y lo que lo motivó fue la pasión por Cristo, servir a los demás, ayudar a los excluidos y eso no debemos olvidarlo”.

El joven destaca que la motivación por ayudar frente al estallido social debe ser más fuerte. “Durante este periodo los problemas sociales de miles de personas lograron mayor visibilidad en medios de comunicación y redes sociales, y por eso hay que saber servir y escuchar al otro con mayor dedicación”.

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