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Lupe de Copiapó y Marisol de Punta Arenas en Primer Encuentro Nacional de Voluntarios

Durante tres días, casi 400 voluntarios del Hogar de Cristo provenientes de distintas partes del país, se reunieron en Picarquín, Región de O’Higgins, para ser parte del Primer Encuentro Nacional de Voluntariado. Lupe de Copiapó y Marisol de Punta Arenas, fueron parte de ese grupo y aquí cuentan lo vivido.

Por María José Von Mühlenbrock

La invitación se había hecho hace meses. Los días 29, 30 y 31 de octubre estaban marcados en el calendario de un importante grupo de trabajadores y voluntarios del Hogar de Cristo, como una actividad imperdible. Serían tres días compartiendo experiencias, asistiendo a charlas, realizando dinámicas de grupo y trabajando juntos por lograr una sociedad más justa y solidaria.

El lugar elegido fue la Hacienda Picarquín, localidad ubicada en la comuna de San Francisco de Mostazal, a 30 kilómetros de Rancagua, hasta donde llegaron casi 400 voluntarios, de edades entre 16 y 86 años, y provenientes de prácticamente todas las regiones de Chile.

Punta Arenas ¡presente! Marisol Torres es profesora de Educación Básica y tantas eran sus ganas de asistir a este Encuentro, que logró que otro voluntario le cediera su cupo. “Yo al principio no iba a ir, pero un compañero me ofreció ir en su reemplazo, así es que feliz fui”. Marisol lleva cuatro años como voluntaria de la Residencia para Adultos Mayores de Punta Arenas, donde participa activamente en la atención de los acogidos, así como en todas las actividades que se organizan. “Hacemos las cenas, las celebraciones de cumpleaños, los paseos de fin de año, bingos para juntar plata y hacer más cosas. Por ejemplo, ahora vamos a estar en la Zona Franca envolviendo regalos y esos recursos los destinaremos a realizar actividades para ellos. Se sienten tan agradecidos, que eso a uno le llena el corazón”. Y Marisol agrega, “pero siempre uno puede hacer más, por lo que la posibilidad de asistir al Encuentro fue maravillosa. Conocer el trabajo de los otros voluntarios, sacar ideas, aprender de otras experiencias, retroalimentarse y participar fue increíble”.

Temas como la pobreza en el mundo de hoy, el liderazgo, el cambio social, lo que motiva a cada persona a ser voluntario y reflexiones sobre el voluntariado como un movimiento mundial para la superación de la pobreza, entre otros, fueron parte de los paneles de conversación.

“¿Lo que más me gustó?”, dice Marisol, “además del intercambio de experiencias con voluntarios de prácticamente todo Chile y de edades diferentes, quedé muy sorprendida con el nivel de compromiso que hay en otras ciudades. Uno se sorprende, encuentra que lo que uno hace es poco comparado con lo que hacen ellos, pero ahí está el desafío. Ver de qué forma se puede potenciar y mejorar el trabajo que hacemos acá en Punta Arenas”.

EXPERIENCIAS ÚTILES

“Cuando supe que se iba a hacer el Encuentro de Voluntarios, no dudé en participar porque era recibir un regalo precioso”,dice Violeta Guadalupe Martínez, más conocida como Lupe, secretaria del Jardín Infantil “Mi Bebé” de Copiapó y voluntaria del Hogar de Cristo hace casi ocho años. Una de las cosas que más la motivó y le gustó del Encuentro, al que fue con su marido, fueron los ejercicios orientados al cuidado de los adultos mayores. “Mi mamá hace siete años que quedó sorda, nos comunicamos por escrito y todo lo aprendido en el Encuentro de Picarquín lo he aplicado con ella. Allá nos hicieron tomar conciencia de lo que es ser adulto mayor usando, por ejemplo, algodones en los oídos para escuchar menos, depender de un burrito para caminar, etc.”. Y agrega que “toda esa temática me interesa mucho, porque mi sueño es habilitar un lugar para los adultos mayores de Copiapó, donde puedan estar en buenas condiciones. Vamos de a poco. Hoy somos 18 personas agrupadas bajo el nombre de Luz de Esperanza y pronto haremos los trámites para sacar la personalidad jurídica”.

Sólo saldo positivo a la hora de las evaluaciones, éstas fueron a todas luces positivas en opinión de estas dos voluntarias del Hogar de Cristo, de regiones tan diferentes. Marisol lo define como una de las instancias más bonitas que ha vivido. “Es lindo conocer personas, transmitir experiencias y aprender de las experiencias de los demás para mejorar el trabajo que hacemos cada uno. Yo feliz de conocer gente de distintas edades y ciudades de Chile. Estoy segura que todos los que participamos, nos volvimos con las ganas de que un momento así se repita, porque es una linda instancia para encontrarse”.

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