Inicio » Noticias » “Youth in Iceland”, el plan preventivo europeo contra las drogas

“Youth in Iceland”, el plan preventivo europeo contra las drogas

El último estudio del Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol, SENDA, revela un aumento en el consumo de marihuana en los jóvenes chilenos de entre 19 y 25 años. Es decir, estudios, encuestas sobre el tema, existen en Chile, se vienen haciendo desde los 90. Algo ha pasado en este período, que las pre valencias van en aumento y la percepción de riesgo va bajando, obviamente tiene relación con el trabajo preventivo que se ha venido desarrollando.

 

Hace 20 años, en la bella, desarrollada y fría Islandia, tenían un grave problema de consumo de alcohol, tabaco y marihuana entre su juventud, muy similar al nuestro. En 1998, el 42% de los jóvenes islandeses de entre 15 y 16 años reconocía haber estado borracho en el último mes. En 2016, ese porcentaje bajó a 5%. Respecto al tabaco, al comienzo del período, el 23% admitía fumar todos los días. Hoy, ese porcentaje sólo llega a 3%. Con la marihuana, el 17% que la consumía disminuyó a un 7%.

 

¿Cuál fue la clave del éxito, según sus ejecutores?

El programa “Youth in Iceland” (“Juventud en Islandia”), incluye dentro de sus estrategias realizar una encuesta a la población escolar cada 2 años, algo que como señalamos antes, en Chile se viene haciendo justamente desde los 90. La diferencia es que acá los resultados no están por comunas y menos por escuelas, lo que sí se logra allá. Esto presenta un desafío para cualquier intervención que quiera aplicar un modelo con estrategias preventivas efectivas, “a la medida” de lo que “esa” comunidad o colegio con sus características requiere.

Como  Fundación, hace años comprendimos la importancia de desarrollar programas a la medida, por lo que una de las intervenciones iniciales al trabajar con una comunidad educativa es el desarrollo de un diagnóstico cuantitativo y cualitativo que permite caracterizar a cada escuela en específico, no sólo en prevalencias, sino identificando la cultura y postura de esa comunidad en su totalidad, incorporando a los docentes, padres, apoderados, directivos, incluso el barrio en que está inserto.  Esta labor la implementamos como un recurso esencial para asentar un trabajo posterior, lo que en Paréntesis nos parece una condición básica para nuestro trabajo preventivo efectivo y de intervención terapéutica. El desafío para programas que se importan es ajustar las acciones que en otros países resultan y hacerlas factibles en nuestra realidad, con los recursos que tenemos.

 

El programa islandés incorporó también medidas restrictivas en términos de la publicidad de alcohol y tabaco, así como la prohibición de que los menores de 16 años circularan por las calles solos después de las 10 de la noche. Esta última medida nos parece, por decir lo menos, polémica, ya que implica alejarse del sentido último de la prevención, que es hacerse cargo, aprender a tomar mejores decisiones, tanto en los hijos como sus cuidadores.

 

 

Las encuestas de Youth in Iceland mostraron que la mayor participación en actividades extraescolares y el aumento del tiempo pasado con los padres disminuían el riesgo de consumir alcohol y otras sustancias. Esa es la base -y la clave- de sus estrategias: desarrollar espacios de uso del tiempo libre y apoyar a los papás en la formación de sus hijos. Parece lógico, pero es lo que ha quedado más abandonado en cuanto a estrategias de abordaje preventivo, especialmente en nuestro país. Las poblaciones más excluidas, vulnerables y vulneradas son las que generalmente cuentan con menos posibilidades de acceso a estos espacios de protección.

En Chile, los recursos para instalar estos dispositivos son limitados, y requerirían más de un organismo (municipal/estatal/privado) para generar esta oferta programática. Si hay una intención de desarrollar un programa como “Yotuh in Iceland”, este aspecto es uno de los más complejos y esperamos esté abordado desde un inicio.

 

En Asesorías y Servicios Clínicos de Fundación Paréntesis hemos abordado el apoyo a los padres y apoderados como un punto particularmente importante, con acciones que incorporan a los padres como agentes activos de cambio, formándose como facilitadores en sus comunidades, y también como participantes de talleres que propician la conversación entre hijos y progenitores y generan espacios de confianza. Se debe también capacitar a docentes y equipo psicosociales para que cuenten con las herramientas que apoyen estas acciones y den sentido al trabajo desarrollado.

 

Ojalá esta exitosa iniciativa nórdica que se señala será replicada en colegios de 6 comunas, tenga esa reflexión sobre el ajuste a nuestra realidad, ya que los programas de “cortar y pegar, se vienen realizando en muchos ámbitos y lamentablemente no tienen los resultados esperados.

En nuestra Fundación, parte clave de los logros radica en conseguir que una comunidad pueda hablar del tema, que se conozca y aprenda a cuidarse, que los padres escuchen y conversen con sus hijos, pero por sobre todo, que sea una estrategia pensada con ellos y para ellos, si a eso se agregan actividades que dejen menos espacio al consumo de drogas, como es el deporte, la música, entre otros, los resultados de Islandia podrían ser los de Chile.

 

 

 

 

¿Quieres apoyar la atención especializada a personas que se encuentran en situación de pobreza y exclusión social, con consumo problemático de alcohol y otras drogas? ¡Hazte socio!