Al mediodía de este sábado 31 de enero, en medio de lomas chamuscadas y bajo un sol inclemente, María Angélica Riquelme se convierte en la primera beneficiaria del kit de habitabilidad que Hogar de Cristo comenzó a distribuir en la población El Pino, en la comuna de Concepción. Ella es también una de las dos personas favorecidas con las primeras viviendas de emergencia levantadas por Techo en la zona.
“Con tanto jaleo que hemos vivido, no sé ni cuándo llegaron los paneles. Sé que se demoraron tres días en montar la vivienda y ahora ya estamos durmiendo en ella. Es chiquita y somos muchos: mis tres hijos, mi pareja y yo. Nuestra casa tenía tres dormitorios, living-comedor, baño y cocina. No quedó nada, solo el radier”, relata, indicando parte del suelo.

María Angélica Riquelme y el menor de sus tres hijos en su flamante vivienda de emergencia en El Pino
En el terreno donde vivía María Angélica también estaban las casas de tres de sus hermanas. Todas se quemaron. Una de ellas había sido instalada como vivienda de emergencia tras los incendios de 2023. Lo que revela que esta localidad es literalmente quemada. Sale de una emergencia y entra en otra.
El Pino tiene 445 habitantes, leemos en un sitio oficial. Hoy, alrededor de 360 se encuentran damnificados, de acuerdo a las activas redes sociales de los pobladores. El incendio forestal dejó un paisaje desolado, ennegrecido y yermo, que la lluvia caída la tarde anterior no alcanzó a mitigar.
Pese a todo, el hijo menor de María Angélica, de cinco años y medio, barre con dedicación la escalinata de tierra que antes conducía a su casa y que hoy permite acceder a la vivienda de emergencia. Quiere que quienes llegan a “vestir” su nuevo hogar puedan entrar sin dificultad. Junto a su madre, ayuda a ordenar los muebles y enseres que les permitirán retomar cierta normalidad. Agradece y barre. Es encantador. Calcula lo que su mamá no pudo: “La casa llegó el lunes o pudo ser el martes pasado”.
María Angélica agradece a Techo, a Hogar de Cristo y a todas las personas que han llegado a El Pino a colaborar, ya sea con ayuda material o trabajando codo a codo en la limpieza posterior al desastre. “Gracias, chiquillas”, repite a las voluntarias y a las periodistas de la fundación.
Tío y sobrina, Pedro y Carolina Coloma, son la segunda familia beneficiada con una vivienda de emergencia en el sector. Durante esta semana se sumarán más, ya que, junto a los kits de habitabilidad del Hogar de Cristo, llegaron los paneles y materiales necesarios para levantar otras 40 viviendas en esta pequeña y golpeada localidad.
Todas las viviendas tienen una superficie de 27 metros cuadrados, cuentan con baño completo y están construidas con paneles altamente aislantes. Ese es el estándar actual. Hasta el incendio en los cerros de Viña del Mar eran más pequeñas y no tenían baño.

Los Coloma prefirieron que no se les armara el kit de habitabilidad, mientras organizan la vida. Por ahora, la mamá de Pedro ha sido acogida en la casa de familiares.
La casa hoy inexistente donde vivía Pedro pertenecía a su madre, una mujer de 85 años con problemas de movilidad, a quien él logró sacar casi en brazos cuando avanzaban las llamas. “Me preocupé de salvarla a ella. Lo material se recupera; la vida, no. Lo primero es la vida”, dice.
Pedro es parco. Por eso, es su sobrina Carolina quien agradece la ayuda recibida. Pide, eso sí, que por ahora no armen las camas ni el comedor: la vivienda está llena de donaciones y necesitan tiempo para ordenar y decidir dónde irá cada cosa. Ella también lo perdió todo en el incendio.
Pedro lamenta especialmente la pérdida del duraznero y la huerta que tenían en el patio. “Eso nos ayudaba mucho para abastecernos”, cuenta. Su familia se sostiene principalmente con “pololitos”, trabajos esporádicos, ya que gran parte de su tiempo lo dedicaba al cuidado de su madre.

Así luce hoy El Pino. Completamente seco y chamuscado.
Menos visibles que otros sectores más poblados y urbanos, los habitantes de El Pino han comenzado a recibir las primeras soluciones de emergencia. Las dos viviendas ya habitadas, junto a su completo equipamiento interior, marcan el inicio de un proceso de apoyo que busca devolver seguridad, dignidad y un punto de partida a las familias afectadas.
Hogar de Cristo continúa desplegado en las zonas afectadas por los incendios, entregando kits de habitabilidad a las familias que lo perdieron todo y ya tienen instalada su vivienda de emergencia. Quienes quieran colaborar pueden hacerlo aquí para que más familias de El Pino y de otras localidades puedan retomar su vida y tener un punto de partida para la reconstrucción.