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No diga mediagua: hoy las viviendas de emergencia son otra historia

Aunque muchos siguen llamándolas mediaguas, las viviendas de emergencia actuales han evolucionado en diseño, materiales y estándar. Ya no son estructuras básicas de 18 metros cuadrados. Hoy incorporan baño, mejor aislación y mayor durabilidad, marcando una diferencia sustantiva frente a las soluciones del siglo pasado.
Por Ximena Torres Cautivo
Febrero 12, 2026

Una cuestión que nos han enseñado catástrofes recientes, como los incendios en Biobío y Ñuble, es que no es lo mismo hablar de mediaguas que de viviendas de emergencia. La mediagua nació de la necesidad percibida por el jesuita belga Josse Van der Rest, quien llegó a Chile a fines de los años 60 y fue el motor de Fundación Vivienda, base del actual TECHO Chile.

Van der Rest murió en julio de 2022, a los 96 años, y quienes conocieron su genio y figura lo llamaban “el padre de las mediaguas”. En el siglo pasado, en tiempos de tomas y de una crisis habitacional enorme, participó en la creación de nuevas y hoy consolidadas poblaciones en distintas comunas populares de Santiago, instalando mediaguas.

En los años 60, Josse Van der Rest posa en una tradicional mediagua.

Él se restaba mérito y nos dijo en una entrevista en 2018: “La mediagua la inventó la gente; yo solo fui responsable de industrializarla y hacer que las personas pagaran por ellas lo menos posible”. En su castellano enrevesado y lleno de chilenismos, Van der Rest sostenía que contar con el terreno es mucho más relevante que la casa (la proliferación de campamentos parece darle la razón).

“Es lo que sostenía el viejo presidente Eduardo Frei, el padre. Las familias pobres requieren un terrenito, agua y luz. El alcantarillado puede incluso ser un simple cagadero, un hoyo de 8 metros de profundidad. Esos yo los hacía con chuzo. El pobre que consigue tener un terreno urbano sale de la pobreza, así de simple. Por eso, hoy mi mayor lucha es contra la especulación urbana que asfixia a los pobres y genera segregación y exclusión”.

LA FAMOSA FICHA FIBE

Aunque el padre Josse reivindicaba el valor de su invento, reconocía —como insisten Sebastián Bowen y también el actual capellán de TECHO-Chile, Benjamín Donoso— que la mediagua es una vivienda transitoria.

“Nosotros atendemos la urgencia de tener un techo donde vivir. Por eso mismo no consideramos a la mediagua como una alternativa para ampliarse. Tampoco la entregamos por segunda vez a una misma familia. Privilegiamos la urgencia social, y el proceso de entrega puede durar mínimo un mes, máximo tres meses. Después del estudio social de la familia, es clave la evaluación técnica del terreno. Pero todo depende de la disponibilidad de recursos; siempre son más las solicitudes que las entregas, sobre todo en este último tiempo”, nos dijo Bowen en 2021.

La regla de no dar una segunda vivienda de emergencia a una familia no corre cuando se trata de una catástrofe como un incendio, un maremoto o un terremoto. Como hace notar la subdirectora de Operación Social del Hogar de Cristo en la zona Centro Sur, Cecilia Ponce:

—Nos ha tocado acompañar a los damnificados del terremoto y tsunami de 2010, a los de los incendios forestales de 2017 y 2023. A los afectados en el tremendo incendio de los cerros de Viña del Mar en febrero de 2024. Y ahora a todos los afectados en enero de 2026 en Biobío y Ñuble. En Penco Lirquén, por ejemplo, se quemaron viviendas de emergencia que entregamos en 2023.

Entrega de kits de Hogar de Cristo para habilitar las viviendas de emergencias del campamento Alto Sinaí construidas por Techo después del incendio de febrero de 2024. AGENCIA BLACKOUT

Ahí la directriz de no entregar otra a la misma familia no corre. La emergencia, el sentido común y, por supuesto, la famosa ficha FIBE mandan.

La Ficha Básica de Emergencia es un instrumento del Ministerio de Desarrollo Social y Familia que recopila datos socioeconómicos de los hogares afectados para catastrar daños en vivienda y enseres, permitiendo al Estado canalizar la ayuda rápidamente. Mediante ella se determina quiénes califican para una vivienda de emergencia.

 

DE MEDIA A DOS AGUAS

Las mediaguas del padre Josse y las viviendas de emergencia no son ni de cerca lo mismo. Por eso, en TECHO Chile y en todas las instituciones que trabajan en estos temas, siempre surge la aclaración. Ya no se habla de mediagua.

La actual vivienda de emergencia es una evolución tecnológica de la mediagua tradicional. Ofrece mayor seguridad, confort térmico y durabilidad. Mientras la mediagua clásica es una estructura básica de madera de unos 18 metros cuadrados, la de hoy tiene como mínimo 24 metros cuadrados e incluye baño.

Conclusión: ha habido avances.

Ahora es con techo de dos aguas (ya no es mediagua) y los materiales superan el pino insigne de la versión tradicional. Hoy son placas más resistentes (como OSB), incluyen forros de aislación y papel alquitranado. Esto contribuye a soportar mejor las inclemencias climáticas, protegiendo contra la humedad y el frío. La mediagua tradicional era muy fría y húmeda.

Menos que mediagua es lo que muestra esta foto de una toma de terreno de los años en que Josse Van der Rest llegó a Chile. Al lado de esto, las actuales viviendas de emergencia son un salto cuántico.

VESTIR LA CASA: UN PASO CLAVE

Las nuevas viviendas de emergencia buscan un mejor estándar de vida. Incluyen instalaciones eléctricas básicas, mayor espacio y baño, enfocándose en dar mayor dignidad a la familia durante la transición a la casa definitiva. Lo del baño, sin duda, es un avance sustantivo.

Medio armado ya el kit de habitabilidad en una vivienda de emergencia. No son objetos, son la manera en que las familias afectadas recuperan la cotidianeidad. Ayúdamos a “vestir” más casas por dentro.

 

En situaciones de emergencia, como las que estamos afrontando a causa de los incendios en Biobío y Ñuble, Hogar de Cristo se encarga de “vestir las viviendas por dentro”. Así, cada casa que levanta TECHO u otras instituciones queda habilitada interiormente. Eso significa que se entrega un kit que incluye: una cama de plaza y media, un camarote, un comedor, una cocina con balón de gas, batería de cocina, vajilla, vasos, hervidor y ropa de cama. Objetos que son particularmente valiosos cuando se busca retomar la normalidad de la vida cotidiana. “No son simples objetos, son el punto de partida para recuperar la idea del hogar”, ha dicho en diversas entrevistas el capellán general del Hogar de Cristo, José Francisco Yuraszeck.

Otra novedad es que, quizás por la poco feliz experiencia de la reconstrucción en los cerros de Viña del Mar, después del incendio de febrero de 2024, en esta ocasión Senapred se ha visto más diligente y sus casas incluyen sus propios kits de habitabilidad. El número de viviendas destruidas ciertamente ha sido menor. Más de 4 mil viviendas arrasadas por el fuego en Biobío y Ñuble en enero de 2026. Sobre 14 mil en el mega incendio de febrero de 2024 en la región de Valparaíso.