Fueron teloneros, nada más y nada menos, que de Los Tres el pasado domingo en Tomé. Son la banda “Los Charquicanes”, creada y dirigida por el “maestro Saavedra”. No se trata del histórico director de la orquesta del Festival de Viña del Mar. En este caso, hablamos de David Saavedra (48), profesor diferencial con mención en discapacidad intelectual y responsable de este grupo musical inclusivo que conmovió a los asistentes en la noche de clausura de la Semana Solidaria Tomecina 2026.

Parte de la banda Los Charquicanes de Tomé. Fueron los teloneros de Los Tres y plato fuerte de la noche final de la Semana Solidaria Tomecina 2026. David Saavedra, su impulsor y director, tuvo miedo antes del debut, pero se emocionó con la calurosa acogida del público.
Hogar de Cristo participó como aliado en esta iniciativa comunal, que este año tuvo un significado especial. La fundación abrió una cuenta corriente para reunir fondos destinados a kits de habitabilidad para las familias damnificadas por el voraz incendio de mediados de enero que arrasó Punta de Parra. La tradicional localidad, conocida por la belleza de su balneario, necesita no ser olvidada. Su reconstrucción y su regreso a la normalidad deben ser tarea prioritaria de todos.
SI ES CHILENO, ES BUENO
También de estos jóvenes músicos con discapacidad intelectual que asisten a la Escuela Especial F451 de Tomé y que se han hecho conocidos por la convicción del “maestro Saavedra” y su variado repertorio. Tocan y cantan música de Los Jaivas, Leo Dan y Los Auténticos Decadentes, entre otros. La F451 es uno de los dos establecimientos que ofrecen educación diferencial en la comuna; el otro es un colegio particular subvencionado.

Nueve son los integrantes de Los Charquicanes. El nombre nació por ocurrencia de su vocalista, hoy auxiliar de la escuela tras haber egresado en 2022 con octavo básico rendido y capacitación laboral.
—José Conejeros está en el origen de la banda. Él necesitaba un estímulo cuando era estudiante y le encantaba cantar. Yo no soy músico, pero la música es mi hobby, así es que le propuse que armáramos una banda. A él se le ocurrió llamarla “Los Charquicanes”, en honor a su comida favorita. Y como el charquicán es profundamente chileno, me pareció perfecto.
Existen desde hace cuatro años. José, aunque no modula bien, sigue siendo el vocalista. De los nueve miembros, siete son hombres y dos no tienen discapacidad mental: uno es el propio “maestro Saavedra” y el otro, trabajador de la escuela. Tres integrantes tienen síndrome de Down.
—Como físicamente la gente identifica a las personas Down, no hay que dar tantas explicaciones. Pero yo igual tuve miedo el domingo. Pensé que el público podría estar en otra y no entender la iniciativa de inclusión dentro de la actividad. Recibirlos mal. Fueron temores infundados, porque la acogida fue total. Los aplaudieron mucho. Ahí yo me relajé y disfruté a mil. Los miraba tocar y realmente era emocionante ver su felicidad.
David Saavedra se declara “tomecino de corazón” y ha decidido comprometerse a fondo con sus alumnos. Junto a un empresario gastronómico de la zona —dueño del conocido restaurante Arrebol— estableció un convenio para impulsar el lugar como restaurante inclusivo. Dos ex alumnos de la Escuela F451 trabajan allí y recientemente supieron que pasarán de contrato temporal a indefinido. “Además logramos que tenga una carta en Braille y también en macrotipo para personas con baja visión”, cuenta.
A la música y la gastronomía suma la enseñanza de cultivo hidropónico en un invernadero levantado en el jardín de una residencia de personas mayores, a una cuadra de la escuela. Un gesto concreto de inclusión y de integración intergeneracional. “Queda a una cuadra de la escuela. Es que la escuela es apenas una casa, no tiene espacio para jardín, menos para invernadero. Por eso, el 80 por ciento de mis clases las hago al aire libre, fuera de la escuela. Los saco mucho. Eso es un buen estímulo. Y hacemos un taller de fisioterapia, que es muy bueno como actividad física”.
Incansable, David consiguió que el alcalde de Tomé, Ítalo Cáceres, escuchara a Los Charquicanes en una de sus presentaciones en Arrebol. “Ahí él se comprometió a subirlos al escenario de la Semana Tomecina. Y cumplió. Ahora soñamos con estar en televisión. Que nos inviten a un matinal o algo así. Realmente la música genera avances evidentes en las personas con discapacidad intelectual”.

La Escuela F451 recibe a niños y jóvenes con discapacidad mental, desde estudiantes con síndrome de Down hasta casos de TEA severo y parálisis cerebral. Que siete alumnos —de un total de 40— fueran aplaudidos, celebrados y reconocidos en un escenario masivo es, para David Saavedra, “realmente emocionante”.
Pudo salir mal. Ser un fracaso. No entenderse. Pero “ellos lo dieron todo y la gente entendió. Los tomecinos sabemos que es normal que la gente se olvide pronto de las tragedias. De todo lo que se perdió en la comuna. Ese olvido es propio del ser humano, de la sociedad actual, pero el domingo los tomecinos de corazón que asistieron a ese evento tan significativo, entendieron qué quiere decir incluir”.
También entendieron que la reconstrucción no es solo levantar viviendas. También es abrir espacios. Reconocer capacidades. Y aplaudir el esfuerzo.
Entendieron y disfrutaron del arte y el compromiso de Los Charquicanes.

Si quieres ayudar a jóvenes, como los integrantes de Los Charquicanes, y personas adultas con discapacidad, hazte socio. Hogar de Cristo tiene programas de apoyo a sus cuidadores y a ellos mismos.