Un niño pequeño se detiene frente a una foto impresa en el stand de Ediciones Hogar de Cristo en Casa Costanera.
—Papá, ¿ese señor quedó así después de ser pobre?
Aunque el joven padre se incomoda con la pregunta, yo me congratulo. El pequeño no ha necesitado explicaciones. Vio la foto del antes y el después de Manuel. Un hombre en situación de calle que tocó la puerta del Hogar de Cristo en el crudísimo invierno de 2022 y que, tras la acogida recibida, recuperó la salud y la dignidad. Hoy vive en una residencia de la fundación en la comuna de Recoleta.
Lo sucedido con el niño cuadra a la perfección con el título del libro que hicimos el año pasado: “Ojos que ven, corazones que sienten”. Se trata de una antología de fotografía social que incluye a 10 connotados fotógrafos. Parte en los años 40 y culmina con imágenes del incendio de febrero de 2024 en los cerros de Viña del Mar.
El primer clic es de Antonio Quintana, ya fallecido, lo mismo que los notables Marco Chamudes y Sergio Larraín. Los tres —Quintana, Chamudes y Larraín— ya no están con nosotros, pero sus sensibles registros permanecen. Lo mismo que los de Lincoyán Parada, a quien el Alzheimer le robó su pasión por fotografiar, pero no su vasta obra. Un nutrido archivo en papel que está siendo digitalizado y salvaguardado por CENFoto de la UDP. Hellen Hughes, Kena Lorenzini, Alejandro Maltés, Carolina Vargas, Ximena Hinzpeter y Cristóbal Olivares completan la decena de fotógrafos que ven lo que a tantos les cuesta enfrentar: la pobreza.

Este era nuestro stand a la entrada del mall Casa Costanera. La Feria Al Cateo se desarrolla en la calle Juan Bautista Pastene.
Esta constatación infantil (“Papá, ¿ese señor quedó así después de ser pobre?”) sucedió el domingo pasado al mediodía, en el acceso al mall Casa Costanera, en la concurrida feria Al Cateo.
Fundación Cultores organiza una feria de barrio en una de las calles del costado del exclusivo mall de Vitacura, cuatro veces al año. Al Cateo se llaman, y tienen una amplia oferta de artesanía, alimentos, delikatessen, plantas y semillas, libros, además de actividades en vivo.
Claudia Hurtado, líder de Fundación Cultores, nos invitó a presentar los libros de Ediciones Hogar de Cristo, a mostrar una sencilla selección de fotos contenidas en “Ojos que ven, corazones que sienten”. También a un conversatorio muy informal sobre el quehacer de la fundación y a mostrar el trabajo de Benito Paillacar, artesano platero huilliche. Él es parte del programa Casas Compartidas, que acoge a personas en situación de calle sin problemas de consumo y con trabajo. Ese servicio lo gestiona Hogar de Cristo con financiamiento del Ministerio de Desarrollo Social.

Benito Paillacar, artesano huilliche y beneficiario del Hogar de Cristo se identificó con el antes después de Manuel. Y agradeció a la fundación el apoyo y a Al Cateo darle visibilidad a su trabajo.
Pasarle el micrófono a Benito, nuestro retrafe (palabra que alude a quien trabaja metales en mapudungun), fue un acierto. Aunque estaba muy nervioso, conmovió a quienes nos escuchaban. Y también se refirió a la foto de Manuel, la persona que fue pobre y ya no, que impresionó al niño que la vio en nuestro stand. Dijo: “Igual que el señor de la foto, yo toqué la puerta del Hogar de Cristo en muy mal estado, después de haber vivido en la calle durante más de dos años. Me acogieron, me orientaron y hoy estoy recuperando mi oficio”.
Gracias a Benito por su testimonio; a quienes visitaron nuestro stand con nuestras publicaciones; a los fotógrafos de “Ojos que ven, corazones que sienten”; a quienes donaron; a quienes compraron anillos y aros a Benito; a Claudia Hurtado, lider de Al Cateo, y a Casa Costanera; al niño que entendió, sin mayores explicaciones, que la reinserción social es posible.