Chile está envejeciendo rápido. Según el Censo 2024, las personas de 65 años y más ya representan el 14% de la población. Y las proyecciones del INE estiman que, para 2050, las personas de 60 años y serán un 32,1% de la población del país.
Este cambio no es solo demográfico. También obliga a mirar cómo estamos cuidando, acompañando y sosteniendo a quienes viven situaciones de dependencia.
La pobreza vuelve más difícil envejecer con dignidad. También profundiza las barreras que enfrentan las personas con discapacidad mental y sus familias. Cuando faltan apoyos, la vida diaria se vuelve más pesada: se pierde autonomía, aumentan las tareas de cuidado, se sobrecargan las familias y crece el riesgo de institucionalización.
Por eso, Hogar de Cristo cuenta con Apoyos Domiciliarios para Personas Mayores y Personas con Discapacidad Mental, en situación de pobreza y dependencia, además de sus cuidadoras, cuidadores y redes cercanas.
El propósito es mantener y mejorar la independencia y autonomía, reducir la sobrecarga familiar, prevenir institucionalizaciones evitables y fortalecer redes de apoyo comunitario para que las personas puedan permanecer en su vivienda.
El servicio trabaja con planes de apoyo social individualizados, construidos según la realidad de cada participante. Para eso, los equipos valoran necesidades, reconocen capacidades, identifican apoyos disponibles, gestionan redes y acompañan a las personas en su domicilio o en el territorio donde viven. En definitiva, conocen a quienes atienden.
El trabajo de los equipos incluye orientación social, apoyo para acceder a beneficios y servicios, vinculación con redes de salud y protección social, coordinación con familiares o cuidadores, seguimiento de necesidades y gestiones que favorezcan una permanencia más segura en el hogar.
En 2026, este trabajo se proyecta a través de 51 unidades de servicio domiciliario, para atender a 3.832 participantes, distribuidos en todo el país.

El costo promedio por participantes de un apoyo que es absolutamente gratuito para las personas y sus familias es de 133 mil pesos, de los cuales sólo un 7% tiene financiamiento estatal.
Con esta estrategia social, Hogar de Cristo fortalece una línea de trabajo que responde a uno de los grandes desafíos sociales del país: cuidar sin separar innecesariamente a las personas de su hogar, su barrio y su historia.