En Chile, la calle sigue siendo una de las expresiones más duras de la exclusión. Pero la calle no se explica solo por la falta de un techo. Muchas veces es el resultado de trayectorias marcadas por pobreza, pérdida de redes, problemas de salud física o mental, consumo problemático, violencia, abandono, precariedad habitacional o falta de ingresos estables.
Por eso, la respuesta no puede quedarse únicamente en la emergencia. Las hospederías, las rutas y los apoyos de primera respuesta son fundamentales cuando la vida está en riesgo. Pero salir de la exclusión requiere algo más.
El Acompañamiento Psicosocial a Personas en Situación de Calle de Hogar de Cristo es un servicio ambulatorio y territorial que busca favorecer su vinculación con redes de apoyo, el acceso a sistemas de protección y seguridad social, la atención sanitaria y la mejora progresiva de sus condiciones de vida.
El servicio entrega asistencia ambulatoria, planes de apoyo social personalizados en el territorio y conexión con redes sociales e institucionales. Es decir, sale al encuentro de las personas y ayuda a ordenar necesidades, acompañar procesos y abrir caminos posibles de inclusión. El trabajo puede incluir orientación social, apoyo para acceder a beneficios y servicios, recuperación o regularización de documentación, vinculación con redes de salud, salud mental y protección social, acompañamiento en trámites, coordinación con municipios y servicios públicos, fortalecimiento de vínculos significativos y seguimiento de planes de trabajo individual.

Este 2026, Hogar de Cristo cuenta con 19 unidades de acompañamiento psicosocial para personas en situación de calle, con una proyección de 867 participantes en 13 regiones del país. De ellos, el 97% son chilenos, tienen en promedio 49 años, son en un 83% hombres y el 85% vive en situación de pobreza extrema.
Este servicio de atención tiene un costo de 190 mil pesos mensuales por persona, el que es financiado en un 48% por el Estado, a través del Ministerio de Desarrollo Social y Familia.