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Medir sin dañar: el desafío de contar a las personas en calle

Un seminario digital y regional organizado por CISCAL, con la colaboración de Acción Solidaria de Hogar de Cristo, reunió a especialistas de Brasil, Argentina y México. ¿La idea? Reflexionar sobre los alcances y límites de los censos y otras herramientas de medición de la situación de calle en América Latina.
Por María Teresa Villafrade Foncea
Septiembre 11, 2026

Contar es importante. Saber cuántas personas viven en situación de calle, dónde están, cuáles son sus trayectorias y qué necesidades tienen permite dimensionar un fenómeno que suele permanecer invisible y diseñar políticas públicas más pertinentes. Pero la forma en que se cuenta también importa.

Esa fue una de las principales reflexiones que dejó el webinar regional “Medir sin dañar: Alcances y límites de los censos para personas en situación de calle”, organizado por CISCAL (Centro de Investigación e Incidencia sobre Situación de Calle en América Latina), organización aliada de Acción Solidaria de Hogar de Cristo, y realizado el 18 de agosto, en el marco del Día Internacional de las Luchas de las Personas en Situación de Calle.

El encuentro convocó a especialistas de Brasil, Argentina y México para conversar sobre los desafíos metodológicos, políticos y éticos que supone producir información sobre una población cuya realidad es diversa, dinámica y muchas veces difícil de capturar mediante una cifra.

UNA CIFRA NUNCA CUENTA TODO

La pregunta que atravesó el encuentro fue cómo generar datos que permitan visibilizar sin reducir a las personas a un número.

La discusión resulta especialmente relevante para Chile. De acuerdo con los resultados del Censo 2024, el país registró 21.750 personas en situación de calle, equivalentes al 0,12% de la población censada. El operativo permitió además conocer características que una cifra global por sí sola no muestra: 81,7% son hombres, 18,3% mujeres y la edad promedio es de 43 años. Un 13,6% son inmigrantes internacionales, un 17% se considera perteneciente a un pueblo indígena u originario y un 29,8% presenta alguna discapacidad.

Pero incluso este importante esfuerzo estadístico deja abierta una pregunta: ¿qué aspectos de las trayectorias de vida quedan fuera cuando la realidad de una persona se transforma en una categoría estadística?

Para implementar una buena política pública es necesario saber cuántas personas en situación de calle hay en Chile hoy.

En junio de este año, el Ministerio de Desarrollo Social y Familia anunció, precisamente, un nuevo cuestionario para personas en situación de calle, señalando que el objetivo es recopilar información a nivel nacional para mejorar la caracterización de esta población y orientar de manera más efectiva las políticas públicas.

La discusión regional planteada por CISCAL adquiere así especial pertinencia: mejorar los instrumentos de medición no significa solamente contar mejor, sino comprender mejor.

BRASIL, ARGENTINA Y MÉXICO

El encuentro reunió a Anderson Miranda, coordinador general del Comité Intersectorial de Acompañamiento y Monitoreo de la Política Nacional para la Población en Situación de Calle de Brasil; Jorgelina Di Lorio, doctora en Psicología y especialista en censos populares de personas en situación de calle en Buenos Aires; Silvia Schor, doctora en Teoría Económica y especialista en coordinación de censos para personas en situación de calle en São Paulo; y Rinaldo Artes, doctor en Estadística y especialista en metodología y modelos estadísticos para censos en São Paulo. La conversación fue moderada por Jennyfer Quintero, doctora en Ciencia Política de México.

Anderson Miranda es un rostro visible del Movimiento Nacional de Lucha en Defensa de la Población en Situación de Calle en Brasil.

La participación de Anderson Miranda aportó, además, una dimensión especialmente significativa al debate. Con más de 35 años de experiencia de vida en calle, hoy coordina el CIAMP-Rua nacional. En junio de 2026, al conocerse que Brasil realizará su primer Censo Nacional de la Población en Situación de Calle, Miranda calificó la decisión como el resultado de una lucha histórica por hacer visible a esta población en las estadísticas oficiales.

Su trayectoria permite poner en el centro una pregunta fundamental: ¿quiénes participan en la construcción de los datos sobre las personas en situación de calle?

En Brasil, además, ha defendido que las políticas dirigidas a esta población deben construirse con su participación efectiva y desde una mirada intersectorial que considere vivienda, trabajo, educación, cultura, salud y cuidados.

Desde Argentina, Jorgelina Di Lorio ha estudiado el Censo Popular de Personas en Situación de Calle de Buenos Aires, realizado en 2017 y 2019 como una iniciativa impulsada por organizaciones sociales, organismos de defensa de derechos y personas en situación de calle, frente a las limitaciones de los relevamientos oficiales. Su investigación aborda justamente las dimensiones metodológicas y ético-políticas de estos procesos de conteo.

Y desde México, la propia moderadora, Jennyfer Quintero, desarrolló una investigación doctoral dedicada a comparar metodologías de medición y comprensión de datos sobre personas en situación de calle en cinco ciudades iberoamericanas: Ciudad de México, Santiago de Chile, São Paulo, Bogotá y Madrid. El estudio analiza cómo estas herramientas de información pueden incidir en la formulación de políticas públicas.

MEDIR TAMBIÉN PUEDE INVISIBILIZAR

Uno de los aportes centrales del encuentro fue recordar que ninguna metodología es neutral.

Las personas en situación de calle se desplazan, pueden alternar entre la vía pública, alojamientos temporales, casas de familiares o amigos y otros espacios; algunas no acceden a los dispositivos estatales y otras pueden quedar fuera de los registros por razones administrativas o metodológicas.

La doctora en psicología, Jorgelina Di Lorio, es reconocida en Argentina por su rol activo y metodológico en el desarrollo de los Censos Populares de Personas en Situación de Calle.

Por eso, un censo realizado en una fecha determinada puede ofrecer una fotografía necesaria, pero no necesariamente alcanza a mostrar toda la película.

Chile conoce bien ese desafío. El propio Ministerio de Desarrollo Social ha reconocido la necesidad de perfeccionar los instrumentos de identificación y caracterización. Entre las líneas de trabajo actualmente en desarrollo se encuentra la actualización del Anexo Calle del Registro Social de Hogares y el fortalecimiento de la trazabilidad de las personas en situación de calle.

Los datos son, entonces, una herramienta fundamental para avanzar en derechos. Pero también pueden producir exclusión cuando dejan personas fuera, cuando no consideran sus trayectorias o cuando una categoría termina reemplazando la complejidad de una vida.

DE LOS NÚMEROS A LAS PERSONAS

Para Acción Solidaria de Hogar de Cristo, que colaboró poniendo sus plataformas a disposición de la realización y difusión del encuentro, esta conversación forma parte de un trabajo más amplio junto a organizaciones y alianzas que buscan fortalecer la reflexión y la acción frente a las distintas expresiones de exclusión social.

“Detrás de cada cifra hay una persona, una historia familiar, pérdidas, vínculos, capacidades, sueños y también derechos que deben ser restituidos.

Los números permiten dimensionar el problema. Pero no pueden convertirse en la única manera de mirar a quienes viven en la calle”, advierte Marcela Martínez, de Acción Solidaria.

Ese parece ser el desafío que deja el webinar: medir sí, porque sin información es difícil construir buenas políticas; pero medir de una manera que no vuelva a invisibilizar aquello que precisamente se quiere hacer visible.

En el marco del Día Internacional de las Luchas de las Personas en Situación de Calle —que se conmemora cada 19 de agosto y tiene su origen en el ataque ocurrido en 2004 contra personas que dormían en una plaza de São Paulo—, la invitación resulta especialmente pertinente: que contar personas sirva para reconocerlas, comprenderlas y garantizar sus derechos.

Porque una buena política pública comienza con buenos datos, pero no termina en ellos.