-Quiero destacar el parafraseo del refrán “ojos que no ven, corazón que no siente”, que es el título de este libro. Ojos que ven, corazones que sienten -afirmó ayer el obispo de Chillán Andrés Ferrada Moreira, quien llegó puntual a la celebración oficial de los 82 años del Hogar de Cristo. Y recordó la parábola del buen samaritano, que ve al herido, al quebrado, al derrotado, y lo levanta y se encarga de que sane. En suma, ve y siente la aflicción del otro, pese a ser su enemigo, y lo ayuda. Hace algo por él.
El significativo evento incluyó el lanzamiento en la capital de la región de Ñuble del libro que busca precisamente eso: ver al que sufre. Visibilizar los distinto tipos de pobreza y vulnerabilidad de Chile en las últimas ocho décadas a partir de la obra de 10 notables fotógrafos. A la presentación del impreso se sumó una sencilla pero preciosa muestra de diez imágenes seleccionadas de la publicación, exhibidas en gran formato.
La periodista Ximena Torres Cautivo editó y escribió el libro junto a los periodistas de la Dirección de Comunicaciones del Hogar de Cristo, de la cual es subgerente. Ella fue la invitada a una conversación con dos destacadas figuras locales. El profesor y artista plástico Julio Utreras, y el director de la carrera de Trabajo Social de la Universidad de Concepción, Guillermo Villagrán. Los tres comentaron sobre la fotografía social en Chile, el sentido de mostrar la pobreza y la vulnerabilidad. También se detuvieron en algunas imágenes específicas. Especial atención mereció la famosa foto de niños en pobreza con la camioneta verde del padre Hurtado de fondo. La instantánea fue tomada por Sergio Larraín, a fines de los años 40 del siglo pasado, en Santiago.

Autoridades de la región de Ñuble asistieron al lanzamiento de un libro que fue la forma en que la sede regional del Hogar de Cristo celebró los 82 años del milagro cotidiano de Alberto Hurtado.
La editora de Ojos que ven, corazones que sienten reflexionó así sobre esa imagen:
-Fíjense en esos niños pobres de antaño, a pata pelada, mocosos, piojentos. Se vestía con ropas desechadas, con un cordel por cinturón se sujetaban los pantalones grandes. Esos niños padecían desnutrición, eran analfabetos y la gente los correteaba. “Palomillas”, lo llamaban. Hoy un niño en pobreza no se diferencia de un niño acomodado por su apariencia. Hasta puede que tenga mejores zapatillas. La desnutrición fue erradicaba en Chile, gracias a la acción de personas como Fernando Monckeberg y otros médicos. Los doce años de educación en Chile hoy son obligatorios, pero la infancia sigue sufriendo pobreza y exclusión, expresada de manera mucho más compleja.

Andrés Ferrada Moreira, el obispo de Chillán celebró el título de la antología Ojos que ven, corazones que sienten, de manera muy elocuente.
Además de monseñor Ferrada, asistieron otras importantes autoridades de la ciudad, todas vinculadas a la realidad social de Ñuble. También fueron invitados participantes del Centro Integrado del Hogar de Cristo, donde conviven y se encuentran a diario personas mayores, hombres y mujeres en situación de calle y adultos con discapacidad mental. Ese lugar de encuentro se engalanó con una gran pantalla. En ella se presentó un video que resume las reflexiones de los diez artistas incluidos en la antología fotográfica. Antonio Quintana, Marcos Chamudes, Sergio Larraín, Hellen Hugues, Lincoyán Parada, Kena Lorenzini, Alejandro Maltés, Carolina Vargas, Ximena Hinzpeter y Cristóbal Olivares son los talentos detrás del lente, cuyo perfil acompaña a una selección de sus fotos, en el libro.

Autoridades de gobierno, policiales, de la sociedad civil organizada compartieron con personas mayores, en situación de calle y con discapacidad mental que habitualmente asisten al Centro Integral del Hogar de Cristo.
El jefe de operación social de Ñuble, el trabajador social Mauricio Zorondo, agradeció a las autoridades presentes y ofreció llevar los paneles con la selección de fotos a distintas instituciones y puntos de la ciudad de Chillán. Su sueño es poder exhibirlas frente a la icónica catedral de Chillán. Que sean muchos los chillanejos que puedan ver y sentir la realidad de la pobreza, retrata con dignidad y amor.
Otro momento significativo fue la presentación del primer microdocumental de una serie de 10 que son parte de la campaña #Tequierover! con la cual este 2026 Hogar de Cristo celebra sus 82 años. La iniciativa comunicacional muestra el encuentro de 10 destacados deportistas nacionales con sendos participantes de servicios sociales de la fundación. El primero es protagonizado por Javiera Torres, una joven de 22 años que estuvo mucho tiempo fuera del sistema escolar y logró en una escuela de reingreso de Súmate del Hogar de Cristo egresar de la enseñanza media. Hoy estudia la carrera de Educación Física y compartió su historia con el ex futbolista Carlos Caszely, quien se conmovió con ella y su esfuerzo y convicción. Lo mismo les pasó a quienes vieron la pieza visual.

La foto de un hombre en situación de calle antes y después de ser acogido por el Hogar de Cristo fue retratado por Alejandro Maltés, uno de los fotógrafos presentes en la antología Ojos que ven corazones que sienten.
Por último, un recuerdo… en 1939, cuando el famoso terremoto dejó a Chillán en el suelo, un sacerdote jesuita de 38 años salió de Santiago dispuesto a ayudar. Y, con su reconocida condición de adelantado social, fue a las radios y a los medios de comunicación, a organizar campañas de ayuda primero y luego de reconstrucción. Hoy que su obra, el Hogar de Cristo cumple 82 años, esa que para muchos es el “milagro cotidiano” que lo elevó a los altares y lo convirtió en el primer hombre chileno santo, es importante conocer qué hace y qué ha hecho la fundación para reducir la pobreza en Chile. Y hacer carne el llamado del bonito libro que vinieron a presentar a Chillán: Ojos que ven, corazones que sienten.