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Acogida de programa terapéutico: “Quiero florecer igual que las plantitas del nuevo jardín”

Más de 20 voluntarios trabajadores del Grupo Komatsu Cummins se acercaron al Programa Terapéutico Residencial de Quilicura, que acoge a mujeres con consumo problemático de alcohol y drogas, para transformar el patio del programa que se encontraba abandonado, con maleza y sin áreas verdes.

Por Daniela Calderón P.

La actividad, organizada por el Grupo Komatsu Cummins en conjunto con el equipo de Voluntariado Corporativo de Hogar de Cristo, consideraba desmalezar, harnear, preparar la tierra y plantar flores, arbustos y árboles frutales en todo el frontis de la residencia. Un trabajo preciosos, que se realizó en conjunto entre voluntarios y usuarias del programa.

 

La idea nació cuando la empresa se acercó a Hogar de Cristo para manifestar su interés en generar sentido de comunidad en el sector de la capital donde tienen sus operaciones. “Nos interesa mucho la equidad de género, se lo hicimos saber a Hogar de Cristo y ellos nos dieron a conocer las necesidades del Programa Terapéutico de Quilicura, que está orientado a mujeres. Nuestra idea era entregar mano de obra y todos los materiales que permitieran embellecer el lugar. Pero también estamos interesados en mantener el vínculo y que esto se pueda perpetuar en el tiempo apoyando con mentorías,  acompañamiento y espacios de encuentro con las usuarias”, manifestó Josefina Elissetche, jefa de sustentabilidad del Grupo Komatsu Cummins.

 

 

Apoyo, que según Macarena Donoso, técnico en rehabilitación del programa, es fundamental en el proceso de rehabilitación de adicciones. “La mujer drogodependiente es doblemente discriminada. Por lo general, a la mujer se le pone por debajo del hombre y a las que son drogodependientes se les pone por debajo del hombre, de la mujer y de todas las demás personas; están en lo más bajo del escalafón. Por eso, estas actividades les permiten relacionarse de tú a tú con otras personas, de forma horizontal y no vertical, que es como ellas están acostumbradas a ser tratadas. Que vengan personas y dialoguen con ellas, les permite conectarse con la comunidad, las involucra con el exterior y las motiva a avanzar en su proceso de recuperación”, afirma

 

Las cifras confirman la doble vulneración que significa ser mujer en consumo. Así, de la oferta de tratamiento de consumo problemático de alcohol y/o drogas, sólo el 12,5% está orientado a las mujeres, lo que es una manifestación cruda de la desigualdad de género aplicada a la pobreza. Otro dato elocuente en este mismo sentido: la capacidad de atención mensual para mujeres en la oferta de tratamiento SENDA es de 798 usuarias, mientras que para hombres es de 5.758 usuarios.

Elizabeth Nieto, acogida del programa residencial dijo que “con esta actividad pudimos darle vida a algo que estaba muerto y era pura maleza. Quiero ver florecer estas plantitas que es lo mismo que una quiere hacer aquí adentro, con una misma. Este día me va recordar que hice un cambio en mi vida porque decidí rehabilitarme. Estas plantitas serán mi alimento para el alma, porque cada vez que las mire voy a recordar que hay que trabajar y preocuparse de cuidarlas”.

Actualmente, el programa Terapéutico Residencial acoge a 16 mujeres (algunas con sus hijos), de entre 18 y 64 años, provenientes de la zona norte de Santiago y que desean rehabilitarse de un consumo problemático de drogas y alcohol.

 

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