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Gabriel Lobos: “En el Hogar de Cristo empezó mi segunda vida”

Vivió 3 años en situación de calle y hoy, gracias a su esfuerzo y al Programa Empleo con Apoyo de Fundación Emplea, estudia Gastronomía en el Infocap y sueña con instalar un restaurante de comida típica chilena al que llamará “Don Gabo”.

Por Daniela Calderón P.

Son las 8 de la mañana y como todos los días Gabriel Lobos (55) se levanta a comprar frutas y verduras para armar las bolsas de ensalada que vende en un carrito de supermercado, que instala fuera del casino de trabajadores de Hogar de Cristo, en Estación Central. Su emprendimiento nació hace alrededor de 9 meses, mismo tiempo en que asegura no ha vuelto a tomar una gota de alcohol. “El carrito me lo compré a 3 lucas por acá cerca y, gracias a eso, la gente empezó a conocerme”.

Su vida no ha sido fácil. Desde joven ha deambulado por varias ciudades del país, buscando un trabajo estable y del que no lo despidieran por llegar con hálito alcohólico, porque reconoce que a pesar de su consumo, nunca llegó borracho a ningún trabajo. “Era rebelde, terco, me gustaban las cosas a mi pinta y quizás eso gatilló muchas cosas”.

Ha padecido grandes dolores -la muerte por asfixia de una hija de un año y el suicidio de su hermano-, pero a pesar de todo, se muestra como un hombre alegre y muy activo. Sus ganas de surgir lo han llevado a trabajar en innumerables lugares: como maestro de cocina en Codelco e incluso como extra en la teleserie “Machos” y en la serie “Ecos del Desierto”, trabajos que obtuvo gracias a sus estudios de actuación en un Politécnico de Valparaíso en los años 90.

“Un día llegaron al Politécnico pidiendo extras para una teleserie y yo me ofrecí. Me tocó actuar con Jorge Zabaleta; en la escena él caía preso por estafa y yo lo recibía en la cárcel. En “Ecos del Desierto” era un reconocido político buscado para ser fusilado. Me ofrecieron más papeles, pero como era loco no aceptaba nada”, recuerda. “Después y, como siempre me ha gustado la cocina, logré trabajar como maestro cocinero en la Clínica San Lorenzo de Codelco. Ahí tenía una buena vida, ganaba bien, pero lo perdí todo por el copete. Me vine a Santiago porque soy loco, allá en el norte estaba bien. Cuando llegué no conocía a nadie, me quedé a dormir en la calle, cerca de la estación Los Héroes. Pasé cualquier frío. Me daba vergüenza pedir plata porque nunca lo había hecho, por eso que sacaba lo que encontrara de la basura o si veía un pan en el suelo me lo comía. Después conocí a una señora que trabajaba en los Buses Ahumada y ella me ayudó para que durmiera bajo techo en el estacionamiento de los vehículos particulares. Me lavaba la ropa, el jefe me prestaba el baño para darme una ducha, me llevaban almuerzo y yo vendía pañuelos desechables”.

Pasaron 3 años en que Gabriel vivió en situación de calle y donde su consumo problemático aumentó a niveles críticos. Fue en ese momento que conoció a una asistente social de Fundación Emplea que lo ingresó a la Hospedería de Hombres en San Bernardo y al Programa Empleo con apoyo para Personas en Situación de Calle, donde le entregan acompañamiento psicosocial y socio laboral durante dos años; hoy ya cumplió el primero.

Hogar de Cristo, a través de Fundación Emplea, trabaja por alcanzar la inclusión laboral de personas como Gabriel, que se encuentran desempleadas e inactivas, y que viven en situación de pobreza monetaria y multidimensional, para que se puedan incorporar al mundo del trabajo, mantener un empleo y mejorar su calidad de vida y la de sus familias.

“No se puede comparar la calle con una cama. Yo pensaba que no me iba a afectar dormir en calle pero ahora me duelen todos los huesos, ando pasado de frío porque estuve mucho tiempo durmiendo mal”, dice Gabriel, agradecido de la ayuda de Emplea y lleno de ganas de salir adelante. Hoy, aparte de vender fruta y verdura fuera del casino de trabajadores de Hogar de Cristo, fue beneficiado con el fondo “Yo emprendo semilla” del Fosis, con el que pudo comprar un triciclo, una pesa, un parlante y mercadería para ampliar su negocio. “El triciclo lo voy a guardar en San Bernardo y lo voy a usar para vender detergente, líquidos para limpiar el piso y lavalozas a domicilio”, aclara.

Pero esto no es todo, gracias al constante apoyo de sus monitoras de Emplea, también fue postulado al Fondo “Apoyo tu Plan Laboral” del Fosis y a un curso de la Subsecretaría del Trabajo que le permitirán acceder a un tratamiento dental para mejorar su presentación personal y a un curso Gastronomía con mención en pastelería.

“Yo estaba en un pozo, toqué fondo pero ahora estoy saliendo. Llevo 9 meses sin tomar una gota de alcohol. Me gusta esta vida, la que tengo en el Hogar de Cristo, las amistades que he hecho acá, lo que me entregan, porque afuera lo único que tenía era el copete. Donde voy siempre hablo del Hogar de Cristo, porque acá empezó mi segunda vida. Antes estaba mal, todo cochino, barbón, nadie daba un peso por mí. Por eso, cuando vengo al Hogar de Cristo digo que voy pa’ mi casa, porque aquí está mi familia. Aquí me siento bien. Cuando salga ciento por ciento a flote será cuando tenga mi restaurant. Quiero tener un restaurant de comida típica, donde se venda el poroto con rienda, la carbonada, el ajiaco, la cazuela de gallina, el costillar con puré picante. Me gustaría que algún día la gente diga: ´Hoy vamos a ir al restaurant de Don Gabo donde hay pura comida chilena’”.

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