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Gracias a Match Solidario: María Cristina volvió a coser

La historia de María Cristina, costurera autodidacta de 72 años que perdió su principal herramienta de trabajo tras una caída, conmovió a participantes de la Corrida Solidaria de Hogar de Cristo. Gracias a Match Solidario y a la campaña “Yo corro por María Cristina”, recibió una máquina de coser que le permite retomar una actividad que le da ingresos, compañía y sentido.
Por María Teresa Villafrade Foncea
Junio 18, 2026

Durante la Corrida Solidaria que realiza Hogar de Cristo cada año, hubo un proyecto paralelo muy especial llamado “Yo corro por María Cristina”.

Fue una original manera de visibilizar Match Solidario, la plataforma de ayuda que conecta a personas mayores que viven en situación de pobreza con quienes pueden colaborar de manera concreta y por una sola vez.

Durante la Corrida Solidaria se aprovechó de difundir Match Solidario con el caso de María Cristina.

Muchos participantes vistieron la camiseta de la corrida con la frase “Yo corro por María Cristina”, junto a un código QR que permitía hacer match con ella. Así comenzó a difundirse su historia.

¿Quién es María Cristina y qué necesitaba?

María Cristina Donoso Durán tiene 72 años y participa en el servicio de atención domiciliaria para personas mayores de Hogar de Cristo en la comuna de San Bernardo, donde vive desde hace más de 40 años.

Con mucho esfuerzo, ella y su difunto esposo sacaron adelante a seis hijos. Sin embargo, él falleció por COVID durante la pandemia, hace exactamente seis años. Desde entonces, María Cristina sobrevive con una pensión de viudez de poco más de 230 mil pesos.

COSTURERA AUTODIDACTA

“He trabajado toda mi vida en distintas cosas”, cuenta. Se desempeñó en colegios, en la recolección de frutas y en labores de limpieza. Mi esposo fue auxiliar de aseo, entonces en la medida en que nos hicimos mayores, me puse a coser. Aprendí solita a poner cierres, a angostar pantalones, a parchar, de todo”.

Su máquina de coser era su principal herramienta de trabajo, especialmente desde que enviudó. Pero un día sufrió una caída y la máquina quedó completamente destruida.

María Cristina es costurera autodidacta.

“Sufrí un esquince en la muñeca y por eso perdí lo que más me ha ayudado a salir adelante este último tiempo”, relata.

Por eso, cuando en Hogar de Cristo le preguntaron qué actividades disfrutaba más, compartió su tristeza: “Me gusta coser y no poder hacerlo me tiene muy mal”.

Así surgió la posibilidad de publicar su caso en la plataforma Match Solidario y de dar a conocer su necesidad durante la última Corrida Solidaria a través de la campaña “Yo corro por María Cristina”.

“NUNCA ANTES HABÍA PEDIDO ALGO”

¡Y ocurrió el Match!

“Me emocioné mucho cuando me llamó Claudia Escobar, de Hogar de Cristo, para decirme que una persona me iba a regalar una máquina de coser. Yo nunca antes había pedido algo y no esperé que me llegara tan pronto”, dice, emocionada.

Gracias a un post de nuestro Instagram, en que se relataba un Match Solidario entre estudiantes del Colegio San Ignacio El Bosque y participantes del servicio de apoyo domiciliario del Hogar de Cristo en Puente Alto, una persona entró a la plataforma y encontró el caso de María Cristina.

Nuestro post de Instagram que motivó a donar.

El encuentro entre María Cristina y su donante se realizó en el Santuario Alberto Hurtado.

“Estoy muy agradecida de esa persona y también de toda la ayuda que me han dado a través de la fundación”, agrega.

Cuenta que, tras enviudar, sintió un profundo temor de salir de su casa. “Estuvimos casados 50 años, entonces me negaba a salir, no me atrevía a hacer nada sola”.

Sus hijas la animaban constantemente a participar en actividades y a no aislarse. Gracias a ese impulso, un día conoció a las monitoras del servicio de atención domiciliaria de Hogar de Cristo.

El emocionante momento en que la donante le entrega la máquina de coser a María Cristina.

“He aprendido muchas cosas nuevas cada martes cuando voy para allá. He jugado bocha y he aprendido a plantar tomates y acelgas. Hemos ido de paseo a la playa. Yo llego por mis propios medios a la sede, pero ellos nos traen de vuelta a nuestras casas”.

María Cristina vive en la población 5 Pinos, junto a una hija y una nieta.

“Cuando llegué y les mostré la máquina de coser, mi nieta altiro me pidió que le cosiera su pantalón”.

Hoy, gracias a la solidaridad de una persona que decidió hacer match con ella, María Cristina recuperó mucho más que una herramienta de trabajo: volvió a hacer una de las actividades que más disfruta y que le permite mantenerse activa e independiente.

Y tú, ¿ya conoces Match Solidario?