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Ser captador

en Hogar de Cristo no es un “pituto”

Son 155 captadores los que trabajan a lo largo del país, la mitad de ellos en la Región Metropolitana. Todos con una inmensa disposición a entregar información sobre la causa de Hogar de Cristo y las grandes injusticias que aún existen con las personas en situación de exclusión: la infancia vulnerada, los adultos con discapacidad mental, adultos mayores abandonados y personas en situación de calle, quienes son acogidos en 337 programas sociales a lo largo de Chile.

Mauricio Bascuñán A.

 

Carlos Migliardi, responsable de los captadores a nivel nacional, afirma que trabajar en fundaciones es distinto a una empresa, ya que la ayuda va directamente a personas excluidas y que necesitan apoyo urgente. Por lo mismo, recalca, que los trabajadores de esta área de Hogar de Cristo visitan constantemente hospederías y diversos programas sociales, e incluso con el tiempo logran acercarse como voluntarios.

“A los captadores nuevos les impacta el trabajo de los monitores de hospederías”, dice Migliardi, quien constantemente motiva a su equipo, entregando información actualizada de las líneas de acción, personas atendidas en regiones y transparencia de Hogar de Cristo, sobre todo porque el trabajo de conseguir un socio para la institución es complejo “ya que muchos están todo el día en las calles, por lo que la automotivación es vital”.

El trabajo de un captador es poder lograr la mayor cantidad de personas informadas y comprometidas con la superación de la pobreza y exclusión social. “Tenemos diez segundos en la calle para seducir a alguien y que logre comprometerse con Hogar de Cristo. Obviamente algunos son súper escépticos y no creen”, agrega. Pero cuando lo logran es motivo de satisfacción y orgullo ya que han podido explicar en profundidad al transeúnte respecto a las 32 mil personas atendidas en un año y los 36 mil voluntarios que integran la organización. Muchos de estos casos se visibilizan en la web www.hogardecristo.cl y a través del newsletter con noticias y actividades, que llega mensualmente a los socios.

Socios ayudan a construir un país más digno y justo

Más del 45% del financiamiento de la fundación proviene precisamente de los socios, por lo que mantenerlos motivados e informados es trascendental para la continuidad de la asistencia a los más pobres. Sólo así se involucran en la construcción de un país más digno y justo. “Con los recursos que se reúnen, no se están llenando los bolsillos de ejecutivos, sino que va directamente en beneficio de los adultos mayores o niños de jardines infantiles de sectores vulnerables”, insiste.

Los captadores del Hogar de Cristo se encuentran en las principales esquinas de las ciudades, promedian los 34 años, y tienen entre 19 a 77 años, hombres y mujeres. Al respecto, Migliardi destaca el compromiso de los adultos y adultos mayores que trabajan sumando socios, sobre todo por su puntualidad e interés por lograr las metas personales y del área.

Con respecto a sus salarios, dice que “tenemos igualdad en la banda de remuneraciones” comparado con otras fundaciones o a las empresas de retail. “La idea es que se queden en Hogar de Cristo porque pueden mantener a su familia”, no como sucedía hasta hace pocos años, donde ser captador(a) era un segunda opción o era un sueldo que se complementaba con el trabajo regular, “ya no es un pituto”, enfatiza.

Entre las metas que tiene su área, figuran mantener en el tiempo a los socios captados y también a los ejecutivos, ya que ambos promedian cuatro años en la institución. ¿De qué manera? Entregando más información de la causa, de la pobreza en Chile y, en el caso de los captadores, dando incentivos monetarios.

La clave del éxito

Una de las captadoras más eficiente es Vanesa Flores (36), de profesión parvularia e integrante del equipo desde 2017. “Ella es una máquina”, dice el responsable, quien la destaca porque “se mueve sola y autogestiona empresas, es muy busquilla. Habla directamente con ejecutivos, llega a muchas personas”.

Vanesa dice que la clave del éxito en su trabajo es enfrentarse con seguridad al futuro socio. “Todo lo que aprendí es gracias a la experiencia y a la vida diaria. Es algo muy innato. Hay que ser sutil al acercarse”, recomienda la captadora, que entre sus anteriores labores suma venta de productos electrónicos, de telefonía y educativos.

“Sé que estoy haciendo un bien con lo que hago. En mi trabajo ayudo directamente a los más pobres, totalmente distinto a lo que antes hacía, donde vendía servicios. Mi familia está muy contenta con mi actual trabajo, y como estudié una profesión relacionada con los niños, creo que tiene bastante que ver con Hogar de Cristo, que posee jardines infantiles para personas en situación de vulneración”, cuenta la ejecutiva número uno de 2019 hasta ahora.

Aconseja que la insistencia es fundamental para llegar a las empresas, la gerencia o los recursos humanos, “siempre abordándolos con una actitud positiva y no invasiva, respetando sus tiempos”. Su labor diaria es encontrarse con los trabajadores en los puestos de trabajo de las empresas y contarles sobre la pobreza y la labor que realiza la fundación para superar tantas injusticias. A menudo los convence de incorporarse a los miles de socios, cooperando con montos que van desde los mil y dos mil pesos hacia arriba: “En general nuestros nuevos socios aportan en promedio 10 mil pesos, pero siempre hay algunas personas que cooperan con 30 mil o 50 mil al mes”.

Finaliza su relato, asegurando que en Hogar de Cristo se proyecta por varios años más. Tiene la camiseta bien puesta por la organización, y pese a que en algunas oportunidades le han ofrecido cambiarse, “aquí hago lo que me gusta, no es un sacrificio”.

 

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