Mariana, colombiana de 27 años y estudiante del MBA en Fordham University, nunca había estado en Chile. Cuenta que el viaje forma parte de una inmersión internacional del programa, pensada para que los estudiantes entiendan mejor cómo se mueve Chile, tanto en lo económico como en lo cultural.
-Chile es una de las economías que marca la pauta en lo que va a suceder con Latinoamérica. Entonces, como estudiantes de MBA, venimos a conocer empresas, a entender cómo funcionan y cómo se relacionan con el mercado chileno. Es una experiencia que nos sirve para tener una percepción mucho más global de los negocios, y no quedarnos solo con lo que vemos en Nueva York.

Pero la visita al Hogar de Cristo abrió otra dimensión del viaje.
Después de varios días recorriendo empresas y experiencias ligadas al mundo económico, el grupo llegó al Santuario del padre Hurtado para conocer otra cara del país: la desigualdad, la exclusión y las formas concretas de enfrentarlas.
UN SOUVENIR PARA LLEVAR A NY
Sertan Kabadayi, profesor de marketing de Fordham University, explicó que incluir una fundación como el Hogar de Cristo en la agenda no fue casual. Para él, una formación en negocios no puede quedarse únicamente en lo técnico. Los estudiantes, dijo, necesitan aprender de economía y gestión, pero también desarrollar comprensión cultural, sensibilidad social y contacto real con otras realidades.
-Los estudiantes pueden aprender todas las habilidades técnicas en Fordham University, pero también necesitan una comprensión cultural. Tienen que entender que las personas tienen culturas distintas y que hay diferentes maneras de relacionarse.
Para Kabadayi, Chile ofrecía justamente esa posibilidad: una experiencia inmersiva en una región que sigue creciendo y que obliga a mirar el desarrollo económico junto con sus tensiones sociales. Por eso, la visita al Hogar de Cristo no fue un desvío dentro de la agenda, sino una parte importante del viaje.

También explicó que el vínculo con esta visita tiene que ver con el sello jesuita de Fordham University.
-Creemos en la justicia social. Eso no sólo es parte de nuestra identidad como escuela de negocios, sino también de nuestra identidad como escuela jesuita. Con esto me refiero a que es posible hacer negocios, generar crecimiento y hacer el bien.
Durante la visita al Santuario del Padre Hurtado, los estudiantes escucharon la historia de la fundación, su inspiración en la figura de Alberto Hurtado y el trabajo que hoy realiza con personas en situación de calle, infancia vulnerada, jóvenes excluidos de la educación y adultos mayores. Ahí apareció una palabra que, según el profesor, lo impresionó especialmente: dignidad.

-Es muy distinto ayudar a las personas respetando también su dignidad. Eso es muy importante. Ojalá eso también se lo lleven de vuelta a Nueva York.
SUMAR DIGNIDAD AL THANKSGIVING
En esa misma línea, el jesuita Claudio Barriga, capellán del Hogar de Cristo en Santiago, fue el encargado de presentarles la figura del Padre Hurtado y el sello de una obra que, desde su origen, ha puesto el trato a las personas en el centro.
—Yo les decía que es importante que, además de visitar empresas y conocer éxitos o resultados de gestiones económicas, visiten también una institución como el Hogar de Cristo. Eso les abre una ventana a otra realidad de Chile y, también, a otras formas de servir a la sociedad.
Barriga prefirió mostrarles cómo esa mirada se vuelve concreta.
-El padre Hurtado lloraba cuando recibía a la gente en la hospedería. Les daba una sopita, llegaban con hambre, y con lágrimas les pedía perdón por no poder darles lo que realmente merecían.

Después lo llevó a una escena todavía más simple.
-Cuando a los niños les ponían ropa usada y les quedaba grande, él se enojaba. Decía: “Los niños no son payasos”. La ropa tenía que quedarles bien, ser bonita, adecuada a su tamaño. Eso es dignidad.
La idea quedó dando vueltas en el grupo. Y fue Mariana quien la retomó al final, ya no desde la teoría del MBA en la uiversidad de la Fordham University ni desde la visita académica, sino desde lo que más la sorprendió de la jornada.

-Fueron muy enfáticos en el tipo de valores que los representan y creo que han sido muy fieles a eso. Siempre escucho de iniciativas dentro de la ciudad, comedores comunitarios, donación de abrigos en invierno, comida para gente con necesidad durante Thanksgiving. Pero el tema de la dignidad, y la importancia que tiene, lo escuché por primera vez en el Hogar de Cristo.