Callcenter: 600 570 8000Hogar de Cristo 3812, Estación Central, Santiago
Donar

Claudia Pérez: “Podemos ganarle a la calle”

...Y al narco y a las tentaciones de plata fácil por caminos peligrosos. Eso asegura la directora de la única escuela de reingreso que existe en la comuna de Renca, donde 1.500 niños, niñas y jóvenes están desescolarizados. Ella y su equipo de Fundación Súmate atienden a 280 en doble jornada, buscando no sólo logros académicos, sino humanos.
Por Ximena Torres Cautivo
Abril 17, 2026

“Ya no es sólo el rezago escolar”, sostiene Claudia Pérez, la profesora y directora de la única escuela de reingreso que hay en Renca. Con 16 establecimientos educativos, la comuna gobernada por el alcalde Claudio Castro, cuenta al menos con una especializado para acoger a niños, niñas y jóvenes que han abandonado el sistema escolar y que al cabo de dos, tres años, buscan retomar su camino educativo.

-El abandono de la escuela se ha ido acentuando a causa de otros graves flagelos, como el tema de la salud mental infantil y juvenil. Hoy existen severos problemas mentales en la población menor de edad, acentuados por situaciones problemáticas dentro de los territorios y de las mismas familias: violencia, delincuencia, inseguridad, consumo. Y también por cuestiones ocurridas en los mismos centros educativos, como el bullying. La repitencia es otra desgracia, porque cala profundo en la salud mental de nuestros jóvenes cuando no cuentan con el acompañamiento debido.

La escuela de reingreso Padre Alberto Hurtado de Renca funciona desde 1997, y siempre ha estado orientada a recuperar a quienes han dejado de estudiar, retrasándose en su trayectoria escolar. Jóvenes de 16 años con conocimientos de cuarto básico y así…Eso que se conoce como rezago escolar. Equiparar ese retraso es sólo parte de lo que hace un establecimiento como el que dirige desde marzo de 2019 Claudia Pérez.

Renca ocupa el octavo lugar en pobreza multidimensional dentro de las 52 comunas que integran la Región Metropolitana. Esto significa que variables como salud, empleo, redes, vivienda y educación están pobremente satisfechas para la mayoría de su población. Así, la cifra oficial indica que 1.500 niños y jóvenes no están recibiendo educación, no asisten a clases, se encuentran fuera del sistema escolar.

LAS MAMÁS ESTUDIANTES

La escuela que dirige Claudia Pérez hasta el año pasado atendía a 120 niños en jornada única. Este año aumentó su capacidad a 280 en doble jornada y quedaron con una lista de espera de 40 interesados. Haciendo un cálculo simple: Renca necesitaría otras 4 escuelas de reingreso para absorber a esos 1.500 estudiantes que hoy están privados de su derecho a la educación.

¿Por qué esta modalidad educativa de reingreso es tan escasa, cuando hay tanta necesidad?

—El reingreso escolar es costoso. Requiere equipos multidisciplinarios para abordar múltiples necesidades. Eso implica una inversión significativa. Como Fundación Súmate, estamos presentes en tres comunas de la Región Metropolitana: La Granja, Maipú y Renca. Idealmente, estas escuelas no deberían ser necesarias, pero hoy sí lo son. Para muchos son imprescindibles, pero son caras, más que una escuela regular.

Alumnas de la escuela de reingreso Padre Hurtado en Renca. El establecimiento de Fundación Súmate del Hogar de Cristo es dirigida por Claudia Pérez, quien dice que los alumnos son en su mayoría analfabetos tecnológicos, pero usan redes como el grab medio de comunicación e información.  AGENCIA BLACKOUT

—Hoy tienen a 40 niños, niñas y jóvenes en lista de espera. ¿Cómo lograron convocar a tantos interesados, cuando entendemos que lo más difícil es encontrar a los desescolarizados?

—No fue fácil ni inmediato. Hubo un trabajo estratégico. Súmate tiene experiencia y un equipo especializado. Además, se implementó una estrategia de difusión, incluyendo redes sociales, que son un canal clave para llegar a los jóvenes. También fue fundamental el trabajo con redes de apoyo y la articulación con el municipio de Renca.

Claudia comenta que la mayoría de sus alumnos no tienen gran conocimiento tecnológico. “Es más, me atrevería a decir que algunos son bastante analfabetos digitalmente, pero la red social camina y avanza por otro carril. A nivel de usuarios, entonces son altamente competentes. Hablarles a través de las redes fue clave para llegar a ellos”, explica.

—¿Podrías hacer un perfil detallado de tus estudiantes? ¿Tienen, por ejemplo, niños que sean parte de lo que antes llamábamos Sename?

Hoy no tenemos estudiantes que vivan en hogares de Mejor Niñez. Sí tenemos algunos chiquillos que están con alguna medida de protección de los Tribunales de Familia. Que están, como decimos nosotros, “judicializados”.  En general, son niños, niñas y jóvenes de entre 12 y 21 años, con al menos dos años de rezago pedagógico. Muchos han vivido graves vulneraciones de derechos, desde acoso escolar hasta situaciones familiares complejas. El perfil ha ido cambiando y nosotros nos hemos ido adaptado a esas necesidades.

—¿Qué pasa con el embarazo adolescente que años atrás era una razón muy común de abandono escolar entre las niñas?

—Ha disminuido. El embarazo precoz y el abandono por embarazo adolescente. Hoy tenemos estudiantes que son madres y que retoman sus estudios. También tenemos alumnas embarazadas, a quienes acompañamos aplicando los protocolos correspondientes, que debería ser lo que hace cualquier establecimiento educacional.

—¿Y la migración está presente en las escuelas de reingreso como lo está en los jardines infantiles y salas cuna del Hogar de Cristo?

—No tenemos un alto porcentaje de estudiantes migrantes. Generalmente, los niños migrantes ingresan directamente al sistema regular, porque suelen ser más pequeños. Eso es positivo.

FINANCIAMIENTO EN ETERNA ESPERA

—El paso de básica a media sigue siendo un momento crítico para el abandono escolar.

—Sí, especialmente porque los jóvenes sienten la presión familiar porque trabajen, porque generen ingresos. En contextos de necesidad, muchas familias priorizan el ingreso económico inmediato.

Claudia Pérez entrevistada en un programa en TVN el año pasado.

—¿Sientes que se ha perdido el valor de la educación como herramienta de movilidad social entre las familias más vulnerables?

—Se pierde cuando la escuela no responde a las necesidades de los estudiantes. Cuando se sienten acogidos y ven resultados, ese valor se recupera. Nuestra experiencia nos demuestra que hoy las familias llegan con una alta expectativa a la escuela y se van muy contentos con los logros de sus hijos.

—Si fueras ministra de Educación, ¿expandirías las escuelas de reingreso?

—Más que eso, impulsaría políticas públicas que aborden el reingreso escolar de manera estructural.

Un tema que a todos los especialistas en reingreso les repele es la vinculación entre desescolarización y delincuencia juvenil. Lo rehúyen porque sienten -no sin razón- que estigmatiza, criminaliza y se presta para soluciones simplistas, como reducir la edad de imputabilidad ante la ley y similares. Medidas más bien punitivas y cero comprensivas de la realidad social que implica la pobreza.

Claudia no esquiva el tema y dice:

—No todos los jóvenes fuera del sistema delinquen. Pero muchos jóvenes que delinquen están fuera del sistema escolar. Por eso la escuela cumple un rol protector fundamental. No solo educa: forma personas, genera comunidad y sentido de propósito.

—¿Cómo se trabaja ese propósito?

—Nuestro modelo educativo pone énfasis en el proyecto de vida y en la recuperación de trayectorias. Un eje clave es el desarrollo de oficios, que permite adquirir habilidades sociolaborales y socioemocionales, y también herramientas concretas para el futuro.

—¿Qué oficios ofrecen?

—Gastronomía, estética y peluquería. Nos gustaría ampliar la oferta a oficios técnicos más especializados y desafiantes, pero eso requiere más recursos. Nuestro objetivo es ir generando espacios educativos con foco pedagógico, donde los jóvenes puedan desarrollar sus pasiones. De esa manera, podremos ganarle a la calle, a las tentaciones del narco o a las de cualquier otra vía que les ofrezca logros fáciles e inmediatos. El propósito de las escuelas Súmate es conseguir que nuestros estudiantes se desarrollen en lo académico, pero sobre todo en lo humano.

—¿Por qué no se ha resuelto el financiamiento de la modalidad educativa de reingreso en el Congreso?

—Llevamos cuatro años esperando. Es difícil de explicar. Podría interpretarse como falta de prioridad, aunque el tema es urgente. Los jóvenes no son el futuro, son el presente, y necesitan oportunidades ahora.