Para las personas en situación de calle, el verano que pasó estuvo marcado por los desalojos de rucos. Aunque el término “ruco” no está reconocido por la Real Academia de la Lengua, alude a los precarios y muchas veces creativos remedos de vivienda en que se guarecen quienes viven en la calle. Van desde una cueva en la ladera de un cerro, pasando por un tinglado de palos y latas en un sitio eriazo, hasta una carreteada pero moderna carpa tipo iglú. Esta última modalidad se ha vuelto común a la vera de las autopistas o en los parques de las grandes ciudades.
Mauricio “Mewi” Soto, conocido activista por los derechos de los que no tienen nada, conoce todos los “estilos arquitectónicos” posibles en la materia. Y sobre todo lo que significa para sus habitantes que se los desmantelen. Fundador de Hijos de la Calle, una oenegé que trabaja con base en la comuna de Renca, es el primer invitado al programa que hacemos cada mañana de sábado en radio Cooperativa. Y de ese tema, de gran actualidad, hablamos en Ojos que Sí Ven.
Parte, con todo:
-La criminalización de la pobreza se ha vuelto una constante en este último tiempo, liderada por los sheriffs de los territorios más pobres. Se desaloja a los que nada tienen como si se tratara de una acción súper valiente.
Está enojado, el Mewi.

Reconocido por su carisma, Mauricio “Mewi” Soto no modera su indignación cuando se trata de buscarle el sentido a los desalojos. Aquí, en La Noche del Encuentro. AGENCIA BLACKOUT
Hombre flaco, menudo y dulce, arremete con fuerza contra los alcaldes que propician estos operativos. En los últimos meses, el de Santiago, el de San Bernardo, el de La Cisterna, el de Puente Alto, entre otros, lo han hecho. Y muy mediáticamente.
-¿Cuál es el sentido de perseguir a los más vulnerables? A aquellos que ya lo perdieron todo, que han sido derrotados, que no tienen nada a su favor para ser defendidos. ¿Cómo es posible que quienes tienen todos los medios, los recursos del Estado para el territorio, la prensa, los juzgados, se lancen a perseguir con tanta violencia algo que no está penalizado en Chile: dormir o vivir en situación de calle?
El vecino y activista de Renca postula que esto de las erradicaciones de rucos es una suerte de “nuevo exilio”, de “un exterminio inútil”. Así lo explica: “Estos sheriffs no están haciendo nada práctico. Solo se dedican a mover la pobreza de un lugar a otro, provocando con ello un tremendo dolor”.
El invierno pasado, Mewi, como todos los que trabajan en la realidad de las personas en situación de calle, estuvo en la segunda Noche del Encuentro, que organizó 3xi. Ahí se dio a conocer una cifra impresionante: 4 mil millones de pesos al año destinados solo en Santiago a operaciones de desalojos. Sobre esa cifra, sostiene:
-Ese número contiene los costos de contratación de todo el personal de seguridad necesario para correr a la gente, el de los camiones, el de la disposición de los enseres recogidos, que son nada para la mayoría, pero para las personas de calle son lo único que tienen: recursos, fruto del trabajo. El desalojo de personas se ha convertido en un negocio.
El Mewi especula en lo mucho que se podría hacer positivo con ese dinero perdido. “Nadie mira ni aprovecha el enorme trabajo y el despliegue que tienen organizaciones como el Hogar de Cristo en la zona norte y sur de Santiago poniente. Iniciativas valiosas como Vivienda Primero, las Casas Compartidas, que ofrecen una solución real y estructural. Eso, frente a medidas destinadas solo a generar más daño, dolor, destrucción, masificación del prejuicio. ¿En virtud de qué, me pregunto? ¿A pito de qué se criminaliza la pobreza?”.

Le aflige la inminencia del invierno a Mauricio Mewi Soto: dice que aún no se sabe cuáles serán los recursos destinados a habilitar albergues y otros programas de ayuda social para esta población AGENCIA BLACKOUT
-¿Qué inspira a los alcaldes más extremos, a estos sheriffs territoriales, como los llamas? ¿Son malas personas? ¿Qué les pasa? ¿Por qué tienen una conducta tan inútil, por un lado, y tan inhumana, por otro?
-Creo que es puro cortoplacismo. Y resulta mediático esto del sheriff persiguiendo al sucio, al que afea el paisaje, al que no aporta. Actuar así es creer que las personas somos estúpidas. Que no leemos y que no nos documentamos sobre lo nada que se está haciendo para solucionar problemas profundos.
-¿Cuáles problemas?
-El consumo de drogas, la discapacidad o el trastorno mental, la violencia intrafamiliar que obliga a mujeres y jóvenes a buscar una salida en la calle… Asociar todas esas realidades dramáticas con el delito es criminal.
Para el Mewi es simple: se culpa al derrotado, al que no se puede defender, de lo que el Estado no es capaz de resolver.
-Da pena que se instale una narrativa hegemónica que asocia a la persona en calle como el responsable de todos los males del barrio. ¿Y el Estado? ¿Con ese discurso avanzamos hacia dónde? ¿Qué viene después: deshacernos de los discapacitados físicos, los inválidos, los ciegos?
Hace notar que hoy la mayoría de las personas en situación de calle son personas con graves problemas de salud mental, cuestión que debe ser parte de la “estatalidad”. Lo más preocupante, sostiene, es que “hay poquísimos recursos destinados a este tema, y a la calle en general”.
-Ahora mismo se están discutiendo los recursos que se van a destinar para los albergues del invierno. A estas alturas, ese monto ya debería estar claro. Y hay menos dinero para las organizaciones que trabajan esta temática.
La estimación del Censo 2024, que habla de que en Chile habría unas 22 mil personas en calle, no corresponde a la realidad, dice el Mewi. “Al momento de esa medición, no se contó a los jóvenes de 18 años que egresaban del Sename o como se llame hoy. Tampoco a quienes no son parte de las rutas conocidas por las instituciones que trabajamos en este tema y que están en cualquier parte. Nosotros estimamos que hoy son más de 44 mil personas las que viven en situación de calle”.

Vivienda Primero para Personas en Situación de Calle es un programa que busca restituir el derecho a la vivienda a personas que han pasado largo tiempo en situación de calle, con un acompañamiento de profesionales que los apoyarán durante todo el proceso de adaptación. Ha sacado a un millar de personas de la calle desde 2017. AGENCIA BLACKOUT
Programas exitosos, como Vivienda Primero, cuentan con mil cupos, afirma y se pregunta: “¿Qué es eso frente a estas 44 mil personas de las que hablamos?”.
Afirma que el trabajo de Hijos de la Calle, y el del Hogar de Cristo, Fundación Moviliza y el de tantas otras organizaciones que se dedican a apoyar a los que viven en calle, es “desesperante, por el nivel de desafío involucrado”. Y cree que la única manera de enfrentar las miradas punitivas y cortoplacistas es “sumando todas las voces, todas las iniciativas. Porque mientras más seamos, mejor”.
-Mewi, ¿cómo interactúan el narco y las bandas delictuales con las personas en situación de calle?
-Las personas que viven en situación de calle son ultra vulnerables. Casi todas están ahí porque han vivido circunstancias muy duras y complejas. Hay quienes tienen orígenes o pasado delictivo. Muchos, muchísimos, fueron niños institucionalizados. Han pasado por una serie de dispositivos del Estado y por organizaciones que no han podido dar el ancho con ello. Eso nos recuerda que hay un fallo del sistema, de la institucionalidad.
-¿Dónde falla la sociedad civil?
-La sociedad civil tiene una responsabilidad enorme. Me sorprende escuchar a concejales muy humildes de distintas comunas ser súper castigadores con la condición de calle, porque han vivido de cerca esas experiencias. Han tenido padres, tíos, hijos con consumo o, derechamente, en la calle. Porque las barriadas viven la experiencia del consumo a diario. Y eso genera mucho dolor. Y esas personas actúan desde el dolor, el resentimiento y la búsqueda de castigo.
-No me has respondido cómo se relaciona el narco con las personas en calle.
-Muchas de las personas que están en calle consumen, pero no pertenecen a ninguna mafia. Son víctimas de ellas. En calle, el mayor consumo es el de “la cera”, que es aún peor que la pasta base. A los meses de consumirla ya provoca daños neurológicos irreversibles.
Para precisar de qué hablamos, “la cera” es una expresión callejera para referirse a una droga derivada de la cocaína, más procesada y concentrada que la pasta base. No es una sustancia única ni estandarizada. Suele incluir pasta base (derivada de la cocaína), solventes y químicos residuales del proceso y toda suerte de adulterantes impredecibles. Se ve más sólida, compacta o “cerosa” comparada con la pasta base tradicional.
Tal como afirma el Mewi, es más potente, genera dependencia muy rápida, aumenta el riesgo de psicosis, crisis de ansiedad, daño neurológico y problemas cardíacos.

Un ruco junto al río Mapocho en Renca. Estos son los territorios por donde despliega su actividad Ojos de la Calle, liderada por Mewi Soto. AGENCIA BLACKOUT
Es barata, fácil de distribuir y más “rendidora” para el microtráfico, pero eso va de la mano con más daño para quienes la consumen. Y es la forma en que los narcos “dominan” a los más vulnerables, a las personas de la calle.
-Los usan como vigilantes, como “sapos”. Y los manejan a partir de su adicción. Lo peor de todo, y vuelvo al temor de que el gobierno reduzca los recursos y los servicios de atención a las personas en calle, es que hay tanto daño que nadie está reparando. En este plano es donde el Estado se ausentó por completo. Renunció a sus deberes. No hay lugar en Santiago donde haya espacios de reparación de consumo, donde el Estado se haga cargo. Existen muy pocos lugares donde se trabaje ese tema. Solo hay un afán mediático y cortoplacista de desmantelar con violencia los rucos, sin darse cuenta de que esa acción amplifica el dolor, el temor y la violencia.
-¿Cómo ves el gobierno de Boric versus el de Kast en estos términos?
-En Hijos de la Calle tenemos una mirada común, y creo que es la de la mayoría de las oenegés: hay que sentarse a conversar con todos. La pobreza y sus derivadas, el tema social, es tan amplio y complejo que no puede ideologizarse. A veces se nos acusa de favorecer el narco, la violencia, por defender los derechos humanos de las personas en situación de calle. Y eso no es entender nada.
Celebra a Claudio Castro, el alcalde de Renca, por entender el tema y ser “un tipo dialogante”. Y se vuelve a enojar con los otros, a los que llama sheriffs.
-Un alcalde con todo el aparataje y los recursos del poder desaloja sin ofrecer una alternativa. ¿A dónde llevan a los desalojados? ¿Quién controla que no se les pierdan sus remedios, sus papeles, sus fotos? ¿A dónde meten a la gente? Al actuar así, estas personas quedan más fraccionadas, más destruidas, más solas.