Desde San Pedro de la Paz, Yael Hernández Toledo, una geóloga de 30 años que trabaja en una empresa minera, conoció en octubre pasado la iniciativa Match Solidario a través del Instagram de Hogar de Cristo. La propuesta la sorprendió de inmediato. “Recuerdo que cuando lo encontré, se lo compartí a mis amigas que trabajan en minería por si alguna podía cooperar. Me pareció muy novedosa la forma de conectar, que apareciera la foto de la persona y lo que necesitaba. Yo les dije que es como el Tinder del Hogar de Cristo”, relata.
Por cercanía geográfica, decidió apoyar a Jorge Carrillo, una persona mayor que forma parte del servicio de acompañamiento domiciliario que la fundación desarrolla en la provincia de Arauco.
“Yo soy de Concepción, entonces me llamó la atención Jorge porque vive en un sector rural de Curanilahue, relativamente cercano a mi sector. Todos son casos importantes, pero él me pareció que necesitaba realmente con urgencia ese refrigerador para guardar sus medicamentos”, explica Yael.
Jorge vive en una mediagua en condiciones muy precarias y subsiste gracias a la venta ambulante de hierbas medicinales. Su vivienda presenta múltiples carencias: una cama en mal estado, un baño deteriorado y una cocina sin los implementos básicos para preparar alimentos.
Además, fue diagnosticado con diabetes, por lo que resultaba urgente contar con un refrigerador para conservar su insulina. A esto se sumaba que su cocina a gas estaba en malas condiciones, dificultando aún más su alimentación diaria.
Conmovida por esta realidad, Yael decidió actuar. Compró online un refrigerador que fue entregado directamente en el hogar de Jorge, permitiéndole iniciar su tratamiento de manera adecuada.

Jorge Carrillo, adulto mayor de Curanilahue, recibió con alegría el refrigerador nuevo y mercadería que Yael generosamente le donó.
El gesto solidario recorrió más de 87 kilómetros, desde San Pedro de la Paz hasta la zona rural de Curanilahue, marcando una diferencia concreta en la calidad de vida de Jorge.
Las dificultades de acceso a sectores apartados hicieron necesaria la colaboración del equipo de Hogar de Cristo que acompaña a 60 personas mayores en Curanilahue. Analies Silva, técnica social de la fundación, cuenta cómo lograron concretar la ayuda.
“Jorge Carrillo vive en un cerro al cual es muy difícil acceder. Le dimos a Yael la dirección de nuestra oficina en Curanilahue y, con la ayuda de un voluntario, pudimos ir a dejar el refrigerador que ella compró en la puerta de su casa”.
La solidaridad de Yael no terminó ahí. Además del electrodoméstico, aportó 100 mil pesos para comprarle mercadería, consciente de la delicada situación económica de Jorge.
“Nosotros fuimos a hacer también esas compras y se las llevamos a su casa”, agrega Analies.
Ronald Thiele, jefe del servicio de atención domiciliaria de Hogar de Cristo en la zona, explica que la realidad de Jorge se repite en gran parte de las personas mayores que acompañan.

El equipo de atención domiciliaria de Hogar de Cristo junto a las personas mayores vulnerables que atienden regularmente.
“El 80% de las personas que atendemos vive en condiciones de extrema precariedad. La mayoría habita en sectores de cerro donde no llega la locomoción colectiva; solo hay taxis y son más caros. Entonces, esos adultos mayores vienen a Curanilahue una vez al mes a cobrar su pensión y comprar alimentación y enseres básicos”, señala.
A esto se suma la soledad. Según explica Thiele, el 90% de los participantes del programa cuenta con redes de apoyo muy limitadas.
“Algunos no tienen hijos y los que tienen no están precisamente presentes”, comenta.
Por eso, el equipo organizó una cena de Navidad para las personas mayores del programa en el salón comunitario de la parroquia de Curanilahue.
“Pedimos cooperación a los voluntarios”, recuerda.
Nuevamente, Yael Hernández respondió al llamado y aportó 50 mil pesos para la celebración.
“Gracias a ella, pudimos comprar el pollo. Ella quería además comprar los panes de pascua, pero ya teníamos”, relata Analies Silva.
Ronald Thiele destaca que existen muchas otras historias que podrían transformarse gracias a Match Solidario.
“Son 6.500 personas mayores las que viven aquí y la gran mayoría tiene necesidades urgentes para vivir en condiciones dignas: desde un balón de gas, una estufa o una cama, hasta utensilios de cocina, un clóset o una cocina en buen estado. Son personas muy cariñosas y respetuosas, que nos abren las puertas de sus casas con amabilidad”, describe.

Match Solidario permite algo tan sencillo como celebrar Navidad junto a adultos mayores solos y con escasa red familiar.
Jorge Carrillo, agrega el equipo, es una persona sensible y con una enorme voluntad de salir adelante y seguir aportando a su comunidad. Sin embargo, aún necesita apoyo para recuperar su derecho a una vivienda digna y funcional.
Yael, por su parte, espera que más personas se sumen a esta iniciativa solidaria.
“Soy la primera en mi familia en vincularse así con Hogar de Cristo, una entidad muy reconocida en Chile, y por eso ahora quiero invitar a otros profesionales como yo para que formen parte de este Match Solidario. Mi experiencia ha sido muy positiva”.
Historias como esta se repiten cada día en Match Solidario. Solo hace falta encontrar aquella que más conecte con cada persona para transformar la solidaridad en ayuda concreta. Jorge Carrillo tiene aún toda una casa por “vestir”. Revisa en este link de qué forma: