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Hogar de Cristo cierra campaña en Biobío y Ñuble

La iniciativa superó su meta inicial y permitió apoyar a más de 24 mil personas en Ñuble y Biobío. En Penco, una de las comunas más golpeadas por los incendios de enero, la organización de Alberto Hurtado dio cuenta del cierre de esta campaña junto a autoridades, equipos en terreno y familias damnificadas.
Por Matías Concha P.
Marzo 24, 2026

En la casa de Luis Cifuentes, en Lirquén, comuna de Penco, Hogar de Cristo cerró este lunes la campaña de emergencia que desplegó tras los incendios que afectaron a Biobío y Ñuble en enero. El balance dejó cifras altas: más de $444 millones recaudados, 325 viviendas de emergencia completamente habilitadas y una meta inicial de 250 ampliamente superada.

La ayuda se tradujo en 1.428 personas beneficiadas de manera directa, gracias a kits de habilitación interior con camas, camarotes, colchones, ropa de cama, comedor, cocina, cilindro de gas, utensilios y otros implementos básicos. A eso se sumaron tareas de remoción de escombros, coordinación de voluntariado y un servicio de primera respuesta psicosocial que hoy acompaña a 200 personas damnificadas. En total, la campaña alcanzó a más de 24 mil personas.

Más que un cierre formal, fue una instancia para mostrar cómo esa ayuda de la campaña se convirtió en algo concreto: una casa armada por dentro, una cocina funcionando, una cama donde dormir. “Queremos dar cuenta con transparencia de aquello que hemos logrado hacer. Aquí ninguno se puede llevar todo el crédito, porque había una colaboración que venía de antes y que hemos logrado mantener”, dijo José Francisco Yuraszeck, capellán de Hogar de Cristo.

AUTORIDADES Y LA LABOR DE HOGAR DE CRISTO

Esa idea apareció también en la intervención de Jimena Jorquera, directora regional del Instituto Nacional de la Juventud (INJUV) en Biobío, quien recordó que el trabajo con Hogar de Cristo ya existía antes de la emergencia. “Junto al Hogar de Cristo llevamos la mesa regional de voluntariado, así que antes de la emergencia estábamos trabajando juntos y convocando a voluntarias para coordinar acciones en el territorio. Por ejemplo, hemos coordinado con mucho éxito y compromiso la entrega de los kits de ayuda a familias damnificadas”, señaló.

Desde Senapred, el director regional en Biobío, Alejandro Sandoval, valoró la coordinación entre Hogar de Cristo, Techo, Senapred y los municipios para llegar “en forma oportuna con soluciones, tanto en habitabilidad transitoria como con ayuda complementaria”. Agregó que en Penco el proceso sigue en marcha, con pocas viviendas de emergencia aún por resolver y atentos a nuevos requerimientos del municipio.

En la actividad participó además Nicolás Torres, alcalde de Ránquil, explicó que la emergencia golpeó también el trabajo y el patrimonio de las familias en zonas rurales. “Un campo quemado, las viñas, las bodegas, los cultivos y las cosechas representan un tremendo daño patrimonial. Y reconstruir implica recuperar también el equipamiento de habitabilidad que tienen dentro de las casas”, señaló. En ese sentido, destacó el efecto concreto que tuvo la entrega de kits para volver a hacer habitable una vivienda.

EL MOMENTO MÁS EMOTIVO

El momento más personal de la jornada llegó con Luis Cifuentes, de 75 años, dueño de casa y una de las 1.428 personas beneficiadas directamente por la campaña. Damnificado de Penco y participante del Programa de Atención Domiciliaria para Personas Mayores de Hogar de Cristo, agradeció la ayuda desde la vivienda de emergencia donde hoy vive. “Así que, ante todo, muchísimas gracias. Estoy agradecido de todas las personas que trabajan para nosotros, para las personas más humildes, para las personas que están sufriendo”, dijo.

Luego miró su casa y resumió lo que significa volver a empezar con lo básico resuelto. “Esta casita es un palacio para mí, en el sentido de que viene con todas sus cositas: las ollas, las camas, las literas”, contó. Después añadió: “Hay un apoyo muy humanitario, muy grande para nosotros, para las personas que estábamos abajo, que lo estábamos pasando mal, pero hoy en día, con esta casita, creo que me voy levantando”.

En su testimonio también apareció una pérdida enorme para él: su gata Lulu, desaparecida tras el incendio. “Después que mi señora falleció, quedé yo con mi gatita”, contó. Luego habló de su historia familiar: de los 53 años que compartió con su esposa, de sus siete hijos y de la soledad con que enfrenta hoy esta etapa. “Hoy en día quedé solito”, dijo.

Y cerró con una frase que dejó en silencio a varios de los presentes: “Estoy esperando que Dios siga dándome buena salud, porque gozo de buena salud, gracias a Dios. Pocos adultos mayores pueden decir eso”.